05/14/2026 | Press release | Distributed by Public on 05/14/2026 13:26
Washington, D.C., 14 de mayo de 2026 (OPS) - La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos consuman menos de 2.000 mg diarios de sodio, lo que equivale aproximadamente a una cucharadita de sal, y cantidades aún menores en el caso de los niños. El consumo excesivo de sal es uno de los principales factores de riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares, dos de las principales causas de muerte en las Américas. Sin embargo, en toda la Región, el consumo de sodio continúa muy por encima de los niveles recomendados, muchas veces sin que las personas lo sepan, ya que la mayor parte proviene de alimentos procesados y ultraprocesados y no de la sal añadida en la mesa.
Fabio da Silva Gomes, asesor en Nutrición y Actividad Física de la OPS.Con motivo de la Semana de Sensibilización sobre la Sal 2026 (11 al 17 de mayo), Fabio da Silva Gomes, asesor en Nutrición y Actividad Física de la OPS, habla sobre los riesgos del consumo excesivo de sal, ofrece recomendaciones para reducir la ingesta de sodio y analiza algunos de los desafíos que enfrenta la Región.
¿Por qué las dietas altas en sodio representan un importante problema de salud pública en las Américas y cuáles son los principales riesgos para la salud?
El consumo excesivo de sodio es uno de los principales factores de riesgo alimentarios de muerte en las Américas. La mayoría de las personas consume mucho más sodio del que cree, lo que aumenta el riesgo de hipertensión, infartos, accidentes cerebrovasculares, enfermedades renales y otras enfermedades crónicas.
Muchas personas asocian la sal con la que agregan en la mesa. ¿De dónde proviene realmente la mayor parte del sodio en la dieta actual?
Muchas personas creen que evitar el salero es suficiente, pero cerca del 80% del sodio que consumimos proviene de productos ultraprocesados como carnes procesadas -por ejemplo, embutidos-, botanas o picoteos y cereales para el desayuno. El consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado significativamente en toda la Región, lo que hace que políticas como el etiquetado frontal de advertencia sean esenciales para ayudar a las personas a identificar productos con cantidades excesivas de sodio.
Existen muchos tipos de sal en el mercado -sal marina, sal rosada y sales gourmet-. ¿Hay alguna diferencia entre ellas para la salud?
La sal rosada del Himalaya, la sal marina y la sal de mesa están compuestas principalmente por cloruro de sodio. Aunque algunas contienen minerales traza, estos no compensan los riesgos para la salud asociados al consumo excesivo de sodio. Algunas sales sustitutas bajas en sodio reemplazan parte del cloruro de sodio por cloruro de potasio, lo que puede ayudar a reducir la ingesta de sodio. Sin embargo, la OMS recomienda estos sustitutos solo para adultos y no para mujeres embarazadas, niños o personas con enfermedad renal u otras condiciones que afecten la excreción de potasio.
¿Cuáles son algunos de los principales obstáculos para reducir el consumo de sodio en la Región?
El principal obstáculo es la interferencia de la industria alimentaria en la formulación de políticas públicas. Las empresas frecuentemente buscan retrasar o debilitar medidas obligatorias de salud pública orientadas a reducir el contenido de sodio, por ejemplo, cuestionando la evidencia científica, promoviendo enfoques voluntarios o alternativas regulatorias más débiles, o utilizando litigios para disuadir a los gobiernos de adoptar regulaciones más estrictas.
¿Cuáles son las medidas más efectivas que pueden tomar las personas y las familias para reducir su consumo de sodio?
La primera es evitar los productos ultraprocesados. Cuanto menos los consumamos, mejor será nuestra alimentación. En segundo lugar, cocinar más en casa permite tener un mayor control sobre lo que comemos nosotros y nuestras familias. Además, ajustar gradualmente las recetas ayuda a mejorar la alimentación y proteger nuestra salud y la de nuestros seres queridos.
¿Qué políticas y acciones han demostrado ser más efectivas para reducir el consumo de sodio y aumentar la sensibilización?
Las medidas más efectivas son las políticas obligatorias, especialmente el establecimiento de límites legales al sodio en alimentos procesados y ultraprocesados y la implementación de etiquetas frontales de advertencia que alerten claramente cuando un producto tiene alto contenido de sodio. Países como Argentina, México y Colombia ya exigen estas etiquetas. Los estudios sobre el uso de etiquetado frontal han mostrado una reducción en la compra de productos altos en sodio. Regular la comercialización de estos productos y restringir su presencia en las escuelas también son pasos fundamentales para lograr cambios sostenidos y efectivos a largo plazo.
¿Cómo apoya la OPS a la Región para reducir la ingesta de sodio?
La OPS trabaja con los países para promover dietas más saludables, fortalecer políticas públicas y aumentar la concienciación de la población. Estos esfuerzos están alineados con la meta global establecida por la OMS de lograr una reducción relativa del 30% en la ingesta de sal, un objetivo ambicioso que sigue siendo una prioridad crítica para mejorar la salud pública.
También apoyamos a los Estados Miembros y colaboramos con organizaciones de la sociedad civil para impulsar la adopción e implementación de etiquetas frontales de advertencia que alerten a los consumidores cuando un producto tiene alto contenido de sodio. Esta es una de nuestras iniciativas más importantes porque ayuda a las personas a tomar decisiones más informadas en el momento de la compra y facilita la aplicación de otras medidas costo efectivas, como restricciones al marketing y entornos escolares más saludables.
La OPS también ha desarrollado herramientas como las Metas Regionales de Reducción de Sodio de la OPS, que establecen niveles máximos de sodio basados en evidencia para diferentes categorías de alimentos y apoyan a los países en la regulación de alimentos procesados. Asimismo, ofrecemos capacitaciones para ayudar a los países a monitorear el consumo de sodio y fortalecer la aplicación de medidas regulatorias, además de cursos virtuales gratuitos como el de Políticas Regulatorias para Prevenir la Obesidad y las Enfermedades No Transmisibles Relacionadas con la Alimentación.
Durante la Semana de Sensibilización sobre la Sal, compartimos información sobre los riesgos para la salud asociados al consumo excesivo de sodio y hacemos un llamado a la acción para ayudar a proteger la salud pública.