La creatividad es lo que nos define como seres humanos.
Moldea nuestra manera de ver el mundo, de comprendernos unos a otros y cómo nos vemos a nosotros mismos. Ocupa un lugar central en nuestras vidas. Moviliza la cultura, propulsa las economías y conecta a las personas más allá de fronteras y generaciones.
En una época en la que los vertiginosos avances de la inteligencia artificial amenazan con erosionar el valor del trabajo creativo, reafirmamos una responsabilidad compartida: la creatividad humana debe protegerse, respetarse y mantenerse como una fuerza determinante de la expresión, la cultura, la identidad y el progreso.
Firmes en esta convicción, defendemos los siguientes principios:
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La creatividad es una cualidad fundamental de la experiencia humana y debe ser protegida de manera activa.
Los creadores humanos son la fuente de la expresión artística y de la diversidad cultural. Las historias, lenguas, voces y tradiciones locales son el alma de nuestras comunidades vibrantes y diversas, y jamás deben ser menospreciadas ni debilitadas.
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La innovación debe fortalecer - no debilitar- el valor creativo.
El progreso tecnológico debe respetar los derechos de los creadores, garantizando la transparencia, licencias adecuadas y una remuneración justa. La IA debe respaldar la creatividad humana, no explotarla.
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La gestión colectiva es esencial para un ecosistema creativo justo y sostenible.
Una colaboración sólida entre creadores, organizaciones de gestión colectiva, instituciones culturales y actores de la industria es fundamental para garantizar que los creadores prosperen y continúen aportando a la sociedad y a la cultura.
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Los gobiernos y los responsables políticos deben asumir un papel activo en la protección del futuro de la creatividad.
Las políticas públicas y los marcos normativos deben evolucionar para defender los derechos de los creadores, asegurar la rendición de cuentas ante los titulares de derechos y preservar la diversidad y la integridad de las expresiones culturales.
Este es nuestro compromiso compartido para asegurarnos de que las futuras generaciones hereden un mundo en el que la cultura siga siendo fruto de la imaginación y la expresión humanas.
Adoptado en París con motivo del centenario de la CISAC.