ECLAC - Economic Commission for Latin America and the Caribbean

06/25/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/25/2026 13:30

Segunda Reunión de la Mesa Directiva sobre Cooperación Sur-Sur de América Latina y el Caribe

Muy buenos días

Estimado Sr. Enrique O'Farrill Julien, Director Ejecutivo de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID), representante del país que ejerce la Presidencia de la Mesa Directiva de la Conferencia.

Señoras y señores representantes de los Estados miembros,

Colegas del sistema de Naciones unidas y de la Cepal,

Representantes de organismos internacionales, de la academia y de otros actores de la cooperación para el desarrollo:

Quiero comenzar expresando mi reconocimiento a la Presidencia de Chile y a las Vicepresidencias de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Perú e Islas Vírgenes Británicas por la organización de esta Segunda Reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre Cooperación Sur-Sur de América Latina y el Caribe.

Quisiera asimismo agradecer especialmente a Chile por el liderazgo que ha ejercido en la conducción de los trabajos de esta Conferencia Regional, promoviendo el diálogo político, la búsqueda de consensos y el fortalecimiento de la cooperación entre nuestros países en un contexto internacional particularmente desafiante.

El programa que nos convoca hoy es ambicioso y oportuno. Nos permitirá revisar los avances alcanzados en la implementación de los acuerdos adoptados por la Conferencia, analizar las transformaciones que está experimentando la cooperación internacional para el desarrollo, orientar los trabajos técnicos de la CEPAL en materia de cooperación Sur-Sur y triangular, preparar la próxima reunión de la Conferencia y fortalecer la articulación con otros espacios regionales, entre ellos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Nos reunimos en un momento de profundas transformaciones. El escenario internacional atraviesa una etapa de creciente rivalidad geopolítica, conflictos armados, fragmentación económica, debilitamiento de los espacios multilaterales de concertación y una creciente competencia entre grandes potencias. A ello se suman las consecuencias persistentes de las crisis recientes, el agravamiento de los efectos del cambio climático, el aumento de los riesgos de desastres, las presiones fiscales que enfrentan muchos países y una desaceleración de la cooperación internacional para el desarrollo.

En los últimos años hemos observado cómo el entorno internacional ha cambiado bastante drásticamente.

  • La cooperación para el desarrollo enfrenta desafíos significativos.
  • Los recursos disponibles son más limitados,
  • las prioridades de muchos socios tradicionales están cambiando y,
  • la lógica de la cooperación parece desplazarse desde principios basados en la solidaridad y la responsabilidad compartida hacia enfoques cada vez más influenciados por consideraciones estratégicas y de seguridad nacional.

Para América Latina y el Caribe, estas tendencias generan desafíos particulares. Nuestra región continúa enfrentando importantes brechas estructurales en materia de productividad y transformación productiva, desigualdad, vulnerabilidad climática, acceso al financiamiento y fortalecimiento institucional.

A pesar de los avances logrados durante las últimas décadas, millones de personas continúan expuestas a situaciones de vulnerabilidad económica y social. Al mismo tiempo, muchos de nuestros países enfrentan crecientes limitaciones para acceder a recursos concesionales a causa de criterios de elegibilidad que no reflejan adecuadamente la complejidad y multidimensionalidad de los desafíos del desarrollo.

Frente a este escenario, la cooperación internacional sigue siendo indispensable. No existe país alguno capaz de enfrentar por sí solo desafíos tan complejos como el cambio climático, las crisis sanitarias, la inseguridad alimentaria, los movimientos migratorios, la transformación digital o la gestión de riesgos y desastres. Todos estos desafíos tienen una naturaleza transnacional y requieren respuestas colectivas sustentadas en el diálogo, la cooperación y el fortalecimiento del multilateralismo.

Esta convicción fue reafirmada por los países de América Latina y el Caribe durante la Novena Reunión del Foro de los Países sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en abril de este año. En esa ocasión, los Estados coincidieron en que la cooperación internacional constituye uno de los pilares fundamentales para acelerar la implementación de la Agenda 2030 y avanzar hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los debates sostenidos en el Foro evidenciaron que los avances alcanzados siguen siendo insuficientes. A solo cuatro años del horizonte fijado para el cumplimiento de la Agenda 2030, muchas metas muestran rezagos significativos. Ello obliga a redoblar esfuerzos, fortalecer las alianzas internacionales y promover mecanismos de cooperación más eficaces, inclusivos y orientados a resultados.

El Foro también puso de relieve que la cooperación es mucho más que una transferencia de recursos financieros. La cooperación moviliza conocimientos, fortalece capacidades institucionales, promueve la innovación, facilita el aprendizaje mutuo y genera espacios de confianza política. En definitiva, la cooperación constituye una herramienta para construir soluciones colectivas frente a desafíos compartidos.

Es precisamente en este contexto donde la cooperación Sur-Sur y triangular adquiere una relevancia renovada.

La experiencia acumulada por América Latina y el Caribe demuestra que nuestros países poseen capacidades técnicas, conocimientos especializados, experiencias innovadoras y políticas públicas exitosas que pueden ser compartidas con otros países de la región y del Sur Global. La cooperación Sur-Sur se ha consolidado como una expresión concreta de solidaridad entre países en desarrollo, basada en los principios de horizontalidad, respeto mutuo, apropiación nacional y beneficio compartido.

Pero hoy estamos llamados a dar un paso adicional. La cooperación Sur-Sur y triangular debe ser entendida no solamente como una modalidad complementaria de cooperación, sino como un instrumento estratégico para impulsar el desarrollo sostenible, fortalecer la integración regional y contribuir a la construcción de un orden internacional más inclusivo y equilibrado.

La región cuenta con una larga tradición de cooperación en áreas tan diversas como salud, agricultura, educación, fortalecimiento institucional, gestión pública, gestión de riesgos y desastres, ciencia, tecnología e innovación. Sin embargo, las nuevas realidades exigen ampliar y profundizar estos esfuerzos, incorporando temas emergentes como la transformación digital, la inteligencia artificial, la transición energética, la resiliencia climática y la construcción de bienes públicos regionales.

Los temas que examinaremos durante esta reunión reflejan precisamente esa necesidad de adaptación y renovación.

En primer lugar, analizaremos el papel de la cooperación Sur-Sur y triangular en un nuevo contexto global. Esta discusión nos permitirá reflexionar sobre las implicancias de las transformaciones que está experimentando la cooperación internacional y sobre las oportunidades que existen para fortalecer las capacidades de la región en el nuevo entorno geopolítico.

En segundo lugar, abordaremos la cooperación internacional en materia de gestión de riesgos y desastres. Este es un ámbito de enorme relevancia para América Latina y el Caribe, una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático. Los incendios forestales, huracanes, inundaciones, sequías y otros fenómenos extremos tienen impactos crecientes sobre nuestras economías y sociedades. Fortalecer la cooperación para la prevención, preparación y respuesta ante desastres no es únicamente una necesidad técnica; es una inversión estratégica para proteger vidas, medios de subsistencia y avances de desarrollo acumulados durante décadas.

También tendremos la oportunidad de reflexionar sobre el Compromiso de Sevilla y sobre la importancia de promover enfoques multiactor para la cooperación internacional. Los desafíos actuales son demasiado complejos para ser enfrentados únicamente por los gobiernos. Requieren la participación de organismos internacionales, bancos de desarrollo, sector privado, academia, gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil. La Agenda 2030 nos recuerda que el desarrollo sostenible solo será posible mediante alianzas sólidas, inclusivas y efectivas.

Finalmente, discutiremos sobre cómo avanzar hacia una estrategia regional de fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur y triangular. Esta conversación resulta particularmente relevante en un momento en que la región necesita consolidar una visión común sobre el papel que la cooperación puede desempeñar en la movilización de recursos, el fortalecimiento de capacidades y la aceleración de las transformaciones necesarias para alcanzar un desarrollo más inclusivo, productivo, resiliente y sostenible.

Estimadas delegadas y delegados:

La historia de América Latina y el Caribe demuestra que cuando nuestros países cooperan, comparten conocimientos y construyen soluciones conjuntas, la región avanza. La cooperación ha sido una herramienta fundamental para fortalecer capacidades, enfrentar crisis y ampliar oportunidades de desarrollo para nuestras sociedades.

Hoy, frente a un escenario internacional más incierto y fragmentado, esa cooperación es más necesaria que nunca. Debemos fortalecer nuestras capacidades colectivas, profundizar el intercambio de experiencias, construir nuevas alianzas y reafirmar nuestro compromiso con el multilateralismo, la solidaridad y el desarrollo sostenible.

Estoy seguro de que las deliberaciones de esta jornada contribuirán a ese propósito y permitirán avanzar en la construcción de una agenda regional de cooperación cada vez más sólida, efectiva y orientada a responder a las necesidades y aspiraciones de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Les deseo una reunión muy productiva y agradezco nuevamente su presencia y compromiso.

Muchas gracias.

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