04/23/2026 | Press release | Distributed by Public on 04/24/2026 07:36
La comunidad UC se reunió en una jornada de conmemoración del primer aniversario de la muerte del Santo Padre. En el encuentro, de oración y reflexión, se analizó el impacto de su pontificado y los desafíos para la Iglesia y la sociedad.
photo_camera "Su pontificado no se definió por el oro de la cruz pectoral, sino por el polvo que se le pegaba a los zapatos tras visitar las periferias", afirmó Mons. Kurian Mathew Vayalunkal, Nuncio Apostólico en Chile en la homilía que congregó a la comunidad UC. (Crédito fotográfico: catolicismo.com)
"Nos reunimos hoy, no solo para conmemorar una fecha, sino para revivir la memoria de un gran hombre, el papa Francisco, quien dedicó su vida a infundir esperanza a los afligidos", expresó Mons. Kurian Mathew Vayalunkal, Nuncio Apostólico en Chile, durante la eucaristía con que la UC recordó el primer año desde la partida del Santo Padre.
De esta manera, la comunidad UC se reunió el lunes 21 de abril en el campus San Joaquín para conmemorar el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco. La jornada -organizada por la Facultad de Teología, Pastoral UC y Revista Humanitas, contempló una misa presidida por el representante de la Santa Sede en el país; y el panel abierto al público "Francisco: memoria viva y desafíos abiertos", dedicado a reflexionar sobre el impacto de su pontificado y los desafíos que dejó abiertos para la Iglesia y la sociedad.
En la homilía, Mons. Kurian Mathew Vayalunkal evocó los primeros gestos del pontificado de Francisco y la sencillez con que se presentó al mundo. "Recordamos la humilde figura en el balcón que no comenzó con un gran discurso, sino con un simple 'Buenas noches'", afirmó.
También destacó el gesto de humildad que marcó aquella jornada inaugural: "Antes de ofrecer una bendición a la ciudad y al mundo, inclinó la cabeza y nos pidió -a nosotros, el pueblo- que oráramos por él".
El Nuncio subrayó que ese estilo pastoral acompañó todo su ministerio. "Hoy, recordamos a un Pastor que, como San Esteban, no tuvo miedo de ser signo de contradicción si eso significaba ser fiel al Espíritu", expresó.
Uno de los énfasis centrales de la celebración fue la imagen de Francisco como pastor en salida, cercano a las personas y atento al sufrimiento humano. "El papa Francisco nos enseñó que un pastor debe oler a oveja", expresó Mons. Kurian Mathew Vayalunkal, aludiendo a las enseñanzas de Jesús sobre el buen pastor.
En esa misma línea, recordó una de las definiciones más características del pontífice sobre la misión eclesial: "La Iglesia no es un museo de santos, sino un hospital de campaña para los heridos".
Asimismo, describió la forma concreta en que vivió su ministerio: "Su pontificado no se definió por el oro de la cruz pectoral, sino por el polvo que se le pegaba a los zapatos tras visitar las periferias".
La homilía concluyó con una invitación a proyectar su herencia espiritual en la vida cotidiana. "Si queremos erigir un monumento al papa Francisco, que no sea de mármol, sino de misión", afirmó, llamando a construir una Iglesia que escucha, camina unida y abre sus puertas de par en par.
"La fe y la ciencia invitan a una conversión espiritual y a un cambio radical de los estilos de vida y los modelos de producción", afirmó Mónica Antilén, directora del Instituto de Desarrollo Sustentable UC, durante su intervención en el panel "Francisco: memoria viva y desafíos abiertos". Asimismo, subrayó la necesidad de avanzar hacia una relación más armónica con la creación.
La académica enfatizó que la crisis socioambiental exige una mirada interdisciplinaria y colaborativa. "El diálogo entre la fe y la ciencia debe ser intenso, productivo y respetuoso, reconociendo que ambas disciplinas ofrecen aproximaciones diferentes a la realidad y pueden enriquecerse mutuamente", afirmó, destacando el aporte que las universidades pueden hacer frente a los desafíos ecológicos actuales.
Claudia Martínez, directora del Instituto de Economía UC, abordó el desafío de la pobreza. "En Chile tenemos avances, pero el nivel sigue siendo preocupante: un 17,3% de las personas están en situación de pobreza, y por lo tanto la urgencia permanece", expresó. Así también hizo hincapié en la necesidad de políticas públicas eficaces y centradas en la dignidad de las personas.
La directora del Instituto de Economía Claudia abordó el desafío de la pobrezaYour caption text hereLa economista afirmó que el pensamiento social de Francisco cuestionó visiones reduccionistas del desarrollo. "Los pobres son personas, tienen rostros, historias, corazones y almas. Son hermanos y hermanas", recordó, citando al Pontífice.
Por su parte, el obispo auxiliar de Santiago, Álvaro Chordi, reflexionó en torno al distintivo estilo del Papa Francisco, marcando "un modo de ser Iglesia más cercano, sencillo y profundamente humano", dijo. "Se cumple un año sin el papa Francisco y su ausencia sigue resonando con fuerza", agregó.
El obispo destacó que el legado del pontífice sigue vigente: "Su herencia no es solo institucional, sino profundamente evangélica. Invitó a vivir la fe con autenticidad y compromiso". Además, recalcó la centralidad del mensaje cristiano en su enseñanza: "Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte y ahora está vivo a tu lado cada día".
Monseñor Chordi también planteó que el desafío actual es dar continuidad a ese impulso misionero: "Una Iglesia en salida, menos preocupada por sí misma y más atenta a los desafíos del mundo real".
A un año de la partida del Papa Francisco, su legado no se lee como un capítulo cerrado, sino como en pleno desarrollo. Para Monseñor Álvaro Chordi, obispo auxiliar de Santiago y Vicario de la Zona Centro, la figura del pontífice argentino se alinea con la audacia de san Juan XXIII: ambos fueron hombres que no se instalaron en la comodidad, sino que empujaron a la Iglesia a buscar nuevos caminos.
El relato de Francisco fue, ante todo, el de una Iglesia en terreno. Chordi recuerda con nitidez la metáfora que definió un pontificado: la Iglesia no como una fortaleza cerrada, sino como un "hospital de campaña". Esta visión obligó a la institución a derribar muros y salir a las periferias, una misión que en Santiago ha recogido el cardenal Fernando Chomali, llamando a enfrentar la crisis de fe volviendo a lo esencial: el encuentro con Jesucristo en medio de la gran ciudad.
Pero el cambio más profundo fue hacia adentro, en las fibras del poder. Bajo el concepto de sinodalidad, Francisco propuso un modelo donde la autoridad se entiende como servicio y no como mandato. "Nadie posee la verdad entera", explica el obispo, subrayando que este estilo ha sido vital para combatir vicios como el clericalismo, fomentando una cultura de la escucha donde cada bautizado -especialmente los laicos y las mujeres- tiene un rol protagónico.
En el ámbito de la familia, el legado de Francisco se traduce en ternura. Monseñor Chordi destaca cómo el Papa transformó la percepción de la Iglesia frente a las situaciones complejas: dejó de ser un tribunal que condena para ser una madre que acoge. Sin relativizar la doctrina, Francisco enseñó a mirar caso a caso, sanando heridas de quienes se sentían excluidos y priorizando la misericordia sobre las normas rígidas.
Hoy, ese "lío" que Francisco pidió armar sigue resonando. Desde su voz profética contra una "economía que mata" hasta su defensa del medio ambiente, su herencia es recogida ahora por el Papa León XIV. Según Chordi, el nuevo Pontífice no solo mantiene los ejes de paz y justicia, sino que ha convocado a la Iglesia universal a relanzar la hoja de ruta de Francisco, asegurando que la primavera misionera que inició el jesuita del "fin del mundo" siga dando frutos.
Esta es una síntesis de la entrevista de Monseñor Chordi en Revista Humanitas: Lee el texto completo en "Francisco: memoria viva y desafíos abiertos"