04/28/2026 | Press release | Distributed by Public on 04/29/2026 03:23
Teatro Real, Madrid
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ
Querido presidente del Teatro Real, querido Gregorio, fundador de Bloomberg Philanthropies, alcaldes y alcaldesas, autoridades, señoras y señores, bienvenidos a Madrid.
Buenos días. Es un placer el estar con ustedes en la capital de este de este gran país que es España.
Verán, en 1973 yo tenía entonces un año de edad, una ciudad europea hizo algo que cambió para siempre el curso de la historia.
Sitúense: 1973, plena crisis del petróleo como consecuencia de la guerra de Yom Kippur. La humanidad es consciente por primera vez de su excesiva dependencia de los combustibles fósiles y del impacto que esta dependencia tiene en la geopolítica, en la geopolítica de su suministro.
Ciudades de todo el mundo tienen que enfrentarse de manera repentina a una tremenda crisis provocada no solamente por la subida del precio del petróleo, sino también por la escasez del carburante. Muchas capitales quedan paralizadas, pero otras, y voy a poner el caso de esta ciudad danesa, de Copenhague, decidieron actuar.
Allí, un ayuntamiento valiente implantó lo que se llamó entonces los "domingos sin coche". Una medida inédita que se hacía precisamente para ahorrar combustible. Y lo que, en principio, parecía una respuesta de emergencia se convirtió en un acto fundacional del urbanismo moderno.
Las calles vacías de coches revelaron algo muy importante: y es que, no solamente la ciudad funcionaba, sino que, además, funcionaba mejor. Por tanto, fue una demostración involuntaria de que el espacio urbano podía organizarse de otra manera.
Si hago referencia, alcaldes y alcaldesas, autoridades, a este caso es porque de él podemos extraer una doble enseñanza que me gustaría compartir con todos ustedes.
La primera es que de cada crisis puede surgir una oportunidad. Sé que decir esto evidentemente puede parecer un tópico, pero dado que no hacemos más que enfrentar una crisis tras otra desde hace ya unos cuantos años, conviene siempre tenerlo presente.
Y, al respecto, quiero decir que desde el Gobierno de España lo que hacemos es aplicarlo y hacerlo realidad: de cada crisis, por grande que ésta sea, y hemos tenido ya, y estamos sufriendo, unas cuantas, siempre planteamos una oportunidad en ella.
La segunda enseñanza, que interpela de manera muy directa a este foro, es que no hay mejor laboratorio de oportunidades, el más valioso, que el que ofrecen las ciudades.
Porque las ciudades ya no solamente gestionan lo local. También actúan, determinan el curso de lo global y, por tanto, transforman nuestras sociedades.
Basta con mirar los datos: en 1950, las ciudades apenas concentraban el 30% de la población mundial. El 30%. Hoy, es el 55%. Y, en 2050, serán más de dos tercios de la población las que se van a concentrar en áreas urbanas. Es decir, por ponerlo en números absolutos, estamos hablando de 7.000 millones de personas. Es decir, la misma gente que nuestro planeta tenía hace apenas 15 años.
Y es en las ciudades donde todo se concentra los mayores desafíos para el bienestar de nuestros ciudadanos, pero también las mayores oportunidades para mejorarlo.
Y, por eso, a mí me gustaría hoy centrarme en tres aspectos esenciales donde las ciudades no solamente tienen un papel clave, sino que pueden y deben liderar. Tres dimensiones que han estado muy presentes en este foro y a las cuales me gustaría sumarme.
La primera, a la que se ha hecho referencia, sin duda alguna es la transición verde, la transformación energética. Las ciudades ocupan menos del 2% de la superficie del planeta, menos del 2% de la superficie total del planeta, pero concentran el 75% de las emisiones globales. 2%/75%. Por tanto, la adaptación, la mitigación y la lucha contra el cambio climático se libra primero en nuestras calles. Ese es el frente de batalla.
Y ahí muchas ciudades españolas son un ejemplo a seguir. Lo hacen primero en la descarbonización de la vida cotidiana: transporte público limpio, zonas de bajas emisiones, edificios, también, eficientes. Es el camino, por ejemplo, elegido por Vitoria-Gasteiz, en el norte de España, en el País Vasco, que ha sido la Capital Verde Europea en el año 2021. Referencia internacional por su anillo verde, por su movilidad sostenible y por su gestión de un bien cada vez más escaso como es el agua.
Lo hacen también en la renaturalización del espacio urbano. Ciudades que bajan la temperatura, que mejoran la calidad del aire, que protegen a sus ciudadanos de las olas de calor, desgraciadamente cada vez más frecuentes. Ciudades, también, como Pontevedra en Galicia como Barcelona, en Cataluña.
La primera, Pontevedra, poniendo el espacio urbano al servicio de la gente y reverdeciendo todos los entornos. Y la segunda, Barcelona, con un modelo de supermanzanas que han devuelto el espacio al peatón, al verde y a la vida de barrio, que tanto se echa de menos, en muchas ocasiones, en las grandes urbes.
Tres ciudades, por tanto, tres modelos, pero un mismo objetivo con un mismo mensaje. Y es que la lucha contra el cambio climático no es solo una agenda global, sino un compromiso local. De hecho, me enorgullece decir que España está en el top de los países con más ciudades en la emisión europea de NetZero Cities, que engloba a más de 100 ciudades de nuestro continente.
Esa posición de liderazgo creo que es el resultado de alinear políticas nacionales con la acción local. Incluso cuando algunos intentan frenar esa ambición. Y, desgraciadamente, está sucediendo como consecuencia de la conformación de Gobiernos que niegan los efectos y la naturaleza de esa emergencia climática. Esa es la alarma que tenemos también, por desgracia, en España.
El segundo ámbito donde las ciudades están llamadas a liderar ha salido también, estoy convencido, en este foro: es el de la vivienda. Sin duda alguna es el de la vivienda la principal razón de desigualdad, al menos en España. Más del 60% de la desigualdad en España se explica por la imposibilidad de muchos de nuestros conciudadanos de poder acceder a una vivienda.
Europa, en consecuencia, vive una crisis profunda. La especulación lo que está haciendo es expulsar a familias de los barrios, convirtiendo los centros urbanos en parques temáticos. Destruye, literalmente, por tanto, la identidad de las ciudades. El alma de las ciudades.
Capitales como Madrid, como Budapest, como Lisboa, Tienen familias que destinan, según los datos europeos, más del 70%, repito, más del 70% de sus ingresos a la vivienda, algo que, sin duda alguna, es una fuente de injusticia social y de malestar también por parte de nuestros conciudadanos, como es lógico.
Y, ante eso, hay dos caminos. Hay un dilema que hay que resolver: mirar hacia otro lado o intervenir un mercado que no funciona. Y nosotros hemos decidido, también a nivel estatal, intervenir un mercado que no funciona.
En 2023, pusimos en marcha la primera ley de la Democracia del Derecho a la Vivienda, como una herramienta clara. Y es que, en un Estado compuesto, como es el Estado español, muy parecido a un Estado federal, como pueda tener, por ejemplo, Estados Unidos, los Gobiernos regionales, los Gobiernos autonómicos, son responsables de las competencias sobre vivienda.
Y, gracias a esta nueva ley, pueden declarar zonas tensionadas. ¿Eso que permite? Permite a las ciudades actuar sobre los precios de forma sensata, sin perjudicar, por supuesto, a los propietarios. Y les da herramientas a estos Gobiernos para impulsar la oferta de una vivienda más asequible.
Pero hay una condición, y es querer aplicar esta ley de Derecho a la Vivienda.
Barcelona, por ejemplo, lo hizo y los resultados están ahí. Desde el año 2024, el precio de los nuevos alquileres ha bajado un 2,7%. Ciudades como Pamplona, como Bilbao o como A Coruña han seguido ese camino, y esperamos cuenten con efectos similares.
En cambio, allí donde no se aplica, los precios lo que hacen es subir de una manera absolutamente desbocada. Donde se actúa, donde se interviene en el mercado hay resultados y donde no, el problema se agrava. Así de claro. Por eso creo que es importante aplicar todas esas herramientas que tenemos desde el Estado para poder hacer frente a la mayor crisis habitacional que se vive en España y, por supuesto, también en el conjunto de Europa.
El tercer ámbito donde las ciudades están llamadas a liderar es el de la apertura. Yo defiendo que España es un país abierto y que los dilemas y las disyuntivas que tenemos en el mundo son si queremos sociedades abiertas y, por tanto, prósperas, o sociedades cerradas y, por tanto, empobrecidas, sobre todo en sociedades occidentales, donde sufrimos un invierno demográfico como consecuencia de la bajada de la natalidad. Por tanto, las ciudades están llamadas, estáis llamadas, a liderar la apertura, la integración de esa diversidad, la acogida y el dinamismo que genera todo ello.
En definitiva, estamos hablando de que las ciudades son el principal tablero en el que se debe dirimir qué tipo de sociedad queremos ser: una sociedad, insisto, abierta y rica, próspera, o una sociedad cerrada y, por tanto, empobrecida en su unidimensionalidad.
Si me permiten el símil, si nuestro planeta fuera un cuerpo humano. Las ciudades son y serán sus órganos vitales. Aquellos que no solamente nos permiten seguir viviendo, sino que definen qué tipo de seres somos o queremos ser.
Por eso hoy me gustaría reivindicar y reconocer especialmente a las que han venido en llamarse Sanctuary Cities, aquellas que, a pesar de las enormes presiones que se están padeciendo, dicen "no" a la injusticia, dicen "no" a las discriminaciones y a las persecuciones. Ciudades valientes que han alzado su voz. Porque las ciudades son la primera puerta que se abre a quien lo necesita, a quien tiene un proyecto vital, a quien quiere experimentar y crear. El primer lugar donde alguien llega y el primer lugar donde alguien quiere empezar de nuevo.
Ahí, por tanto, se mide todo. Ahí se mide todo. Se mide nuestra capacidad de integrar, nuestra capacidad de convivir, de crear, de imaginar. Y, sobre todo, lo que se mide es nuestro grado de humanidad, de humanidad.
Lo vimos en 2015, durante guerra y la crisis en Siria: mientras muchos dudaban, muchas ciudades dieron un paso al frente. Madrid, Barcelona, Lesbos, Lampedusa….
se lanzaron entonces a impulsar lo que se llamaron las Ciudades Refugio, la red de Ciudades Refugio.
Hoy volvemos a estar en España ante un momento decisivo. Saben aquellos alcaldes y alcaldesas, autoridades, que vienen de otras partes de Europa y del mundo que hemos abierto un proceso de normalización, de reconocimiento de derechos a las personas migrantes que ya viven en España.
Y debemos, además, tomar conciencia de que son nuestros vecinos, de que son nuestras vecinas, y que, por tanto, reconociéndoles esos derechos y esas obligaciones, porque toda ciudadanía tiene derechos y obligaciones, lo que estamos haciendo es favorecer su integración y, por tanto, fortalecer a nuestras sociedades.
Las ciudades deben, por tanto, Abanderar este proceso de normalización, de abrazo a la diversidad y también de fuente de riqueza, de prosperidad y de dinamismo. Porque la historia nos enseña que son las primeras las ciudades en enriquecerse y beneficiarse de esa integración de la diversidad.
Concluyo. Aquí está hoy Mike Bloomberg, el inspirador y motor de este encuentro, al cual agradezco, por supuesto, el liderazgo de este espacio multilateral de alcaldes.
Mike, una vez dijiste que después de años creando empresas, después de construir todo un imperio, nada te había preparado para ser el alcalde de Nueva York, que era, con diferencia, el trabajo más difícil que habías hecho. Y estoy convencido de que aquí también hay muchos alcaldes y alcaldesas que pueden compartir este hecho.
Yo, desde luego, te creo y creo que todos en esta sala sin duda alguna te entienden. Porque gobernar una ciudad no es una tarea más, es una tarea superexigente y muy compleja, en muchos casos, casi heroica.
Hoy, aún más. En un tiempo de confrontación, de polarización, donde los valores que siempre han representado las ciudades -antes he hecho referencia a ellos: la apertura, el progreso, la convivencia- están siendo cuestionados. Y no por actores menores, sino por actores muy poderosos.
Ante esos desafíos, a la identidad y a la entidad de las ciudades, creo que necesitamos alcaldes y alcaldesas como todos vosotros y vosotras: valientes y comprometidos. Alcaldes que sigan el ejemplo de un gran alcalde de Berlín, hace 65 años, que fue posteriormente canciller y que se llamaba Willy Brandt.
Willy Brandt solía contar que la noche en la que se levantó el Muro de Berlín, él estaba fuera de la ciudad. Pero, en cuanto tuvo noticia de lo que estaba sucediendo en su ciudad, cogió el primer avión de vuelta para regresar a Berlín.
Sabía que no podía hacer nada. Que no podía hacer nada para detener aquella locura. Pero sintió que sus vecinos y vecinas necesitaban ver allí a su alcalde a pie de calle en el día en el que el muro partía en dos a una gran ciudad como es Berlín. En ese caso, no se trataba solo de resolver, sino de estar ahí. De estar ahí, con su gente.
Os pido eso: que sigáis liderando desde la cercanía, siempre al lado de vuestros vecinos y vecinas, sin importar el tiempo que lleven empadronados o su país de origen, y siempre utilizando la mejor herramienta que tenemos y que pone de manifiesto esta iniciativa: el conocimiento, la evidencia y la ciencia. En definitiva, aquello que nos hace dignos. Aquello que nos hace humanos.
Nada más y muchas gracias.
(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)
(Intervención original en español)