The Royal Household of HM the King

09/15/2026 | Press release | Distributed by Public on 09/15/2026 04:50

Palabras de S.M. el Rey en la apertura del curso 2026/2027 de la Escuela Nacional de Protección Civil

Es un placer acompañaros hoy para inaugurar la renovada Escuela Nacional de Protección Civil coincidiendo con el inicio del curso académico 2026-2027. El vídeo que acabamos de ver hace unos momentos muestra claramente, por ejemplo, el alcance de las obras de mejora energética que se han abordado desde el segundo semestre de 2025. Hoy inauguramos su resultado: una Escuela más eficiente, más sostenible y, sobre todo, mejor preparada para las próximas décadas.

Estas mejoras necesarias se incorporan a la infraestructura de una institución que, como saben, cuenta ya con una trayectoria de más de cuarenta años y por la que han pasado más de 40.000 profesionales: mujeres y hombres que de manera entregada, callada, eficaz y con un ejemplar espíritu de servicio han contribuido a fortalecer nuestro Sistema Nacional de Protección Civil. Les debemos mucho y quiero en este acto dedicarles un especial reconocimiento a todos ellos.

La protección civil es una de las expresiones más nobles del servicio público. La respuesta a una emergencia es un término que contiene muchos aspectos: es defensa de la vida y de la integridad física, protección de la dignidad de las personas, cuidado del el entorno y asistencia a la sociedad en su conjunto, en particular a quienes se encuentren en situación de mayor vulnerabilidad.

Se trata de un compromiso que nos atañe a todos: a quienes se dedican a ella −desde la prevención y la planificación hasta la intervención y la asistencia− y también a cada ciudadano, que debe procurar conocer los riesgos y, con la orientación necesaria, prepararse para evitarlos o actuar con responsabilidad para reducir sus consecuencias. La autoprotección y la colaboración son, en último término, un ejercicio de solidaridad.

Las grandes emergencias pueden ser de toda índole. Por eso me parece obligado, precisamente ahora, hacer referencia a una ciudad española que todos llevamos en el corazón y en la mente estos días y reconocer el trabajo ingente que está realizando el personal de Protección Civil en Ceuta (con especial mención a su personal local), en estrecha coordinación con los demás servidores públicos y voluntarios, y en una situación de extraordinaria complejidad. La labor de esos hombres y mujeres genera la admiración de todos los españoles. Como también lo hace el hecho de que Ceuta -una vez más ejemplo de civismo- ha sido el primer territorio de España en alcanzar el 100% de formación en emergencias en sus colegios.

A menudo un incendio, un terremoto, una inundación o un gran accidente trascienden las fronteras administrativas o la delimitación de competencias, poniendo a prueba nuestra flexibilidad y capacidad de coordinación, de formación de equipos y de integración de los recursos de distintas administraciones públicas.

"...La protección civil es una de las expresiones más nobles del servicio público. Por eso me parece obligado, precisamente ahora, hacer referencia a una ciudad española que todos llevamos en el corazón y en la mente estos días y reconocer el trabajo ingente que está realizando el personal de Protección Civil en Ceuta (con especial mención a su personal local), en estrecha coordinación con los demás servidores públicos y voluntarios, y en una situación de extraordinaria complejidad. La labor de esos hombres y mujeres genera la admiración de todos los españoles..."

Los incendios que hemos vivido este verano, de una gravedad extraordinaria, nos han vuelto a recordar hasta qué punto la preparación es fundamental. Nadie lo sabe mejor que vosotros: cuando llega una emergencia, necesitamos contar de antemano con la formación y las capacidades necesarias para tomar decisiones y actuar con eficacia.

Precisamente para eso existe esta Escuela: para formar a los profesionales del Sistema Nacional de Protección Civil, para reunir a personas de distintas administraciones, territorios y especialidades con el fin de que puedan aprender juntas, compartiendo así conocimiento y experiencias y construyendo la confianza que hace posible una respuesta coordinada cuando la emergencia se produce.

Permitidme recordar aquí a una figura fundamental en la protección civil y en la creación de esta Escuela, Pilar Brabo, quien decía que "la protección civil está concebida como una suma de actuaciones, que deben partir, fundamentalmente, de la responsabilidad y del conocimiento. Debemos auto-convencernos y convencer a la población de que el conocimiento de cómo actuar en una situación de catástrofe es la mejor manera de reducir sus consecuencias".

Estas palabras resumen bien la razón de ser de este centro, pieza esencial para consolidar una cultura común de prevención y protección civil, también en el ámbito europeo e iberoamericano, donde compartimos desafíos y experiencias.

Precisamente hoy, al visitar esta Escuela por primera vez e inaugurar sus nuevas instalaciones, animo a que todos juntos reafirmemos ese horizonte, ayudando a que el camino que esta Escuela tiene por delante siga siendo cada día un mayor ejemplo de excelencia, de prestigio y de visión de Estado; con generosidad, con humildad y con ambición.

Este camino solo tiene sentido si no perdemos de vista aquello que está en el centro de la protección civil: las personas y el compromiso de servirlas y protegerlas.

Acabamos de rendir homenaje a las personas fallecidas al servicio de la ciudadanía en emergencias de Protección Civil, guardando un minuto de silencio y depositando una corona ante el monumento erigido en su memoria. El recuerdo de esos hombres y mujeres nos habla del coraje, la entrega y el sacrificio llevados hasta sus últimas consecuencias. Tienen el reconocimiento de sus amigos, sus allegados, sus familiares, y también del conjunto de la sociedad y sus instituciones. Pero tienen, sobre todo, la gratitud de quienes un día quedaron expuestos a un riesgo extremo y, gracias a ellos, pudieron salvar la vida y tener un futuro. Su ejemplo ético alumbra la labor diaria de los profesionales de la protección civil, y de todos los que -de un modo o de otro- dedicamos nuestra vida al servicio del bien común.

Con ese recuerdo emocionado, y con mis mejores ánimos a todos lo que integráis esta Escuela, declaro inaugurado el curso académico 2026-2027.

Muchas gracias. ​​

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