El Ministerio de Cultura otorgó la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura al dramaturgo, narrador y docente César Gabriel Vega Herrera, mediante la Resolución Ministerial N.° 025-2026-MC, en reconocimiento a su invaluable contribución al desarrollo y proyección de las artes escénicas en el Perú.
La ceremonia fue encabezada por la ministra de Cultura, Fátima Soraya Altabás Kajatt, y contó con la participación del jefe institucional de la Biblioteca Nacional del Perú, Juan Yangali Quintanilla, así como de destacadas figuras de la comunidad artística y académica.
"La distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura expresa el reconocimiento del Estado peruano a César Gabriel Vega Herrera, quien ha consolidado el arte como un espacio de diálogo, memoria e identidad.Su obra ha contribuido a fortalecer nuestra cultura y a formar nuevas generaciones de artistas comprometidos con el país", destacó la ministra de Cultura.
El homenaje, realizado en el Auditorio Los Incas del Ministerio de Cultura con ocasión de sus 90 años, constituyó un acto de reconocimiento en vida a una de las voces más trascendentales del teatro peruano contemporáneo.
Como parte del programa, se realizó la puesta en escena de un acto de su obra Ipacankure, bajo la dirección del maestro Alberto Isola. Asimismo, la Biblioteca Nacional del Perú presentó el libro "Ipacankure en el escenario del tiempo. Teatro escogido", publicación que reúne parte sustancial de su producción dramática e inaugura la colección "Rescates Literarios" de la BNP.
A lo largo de más de cinco décadas de creación, Vega Herrera ha desarrollado una dramaturgia que explora la condición humana, la tensión social y la búsqueda de nuevas formas expresivas, consolidándose como un referente nacional e internacional.
Con más de veinticinco obras puestas en escena y diversos reconocimientos dentro y fuera del país, entre ellos el Premio Tirso de Molina (España) y el Premio Nacional de Dramaturgia, su trayectoria no solo acompañó la evolución del teatro peruano, sino que contribuyó activamente a redefinirlo, renovando el lenguaje dramatúrgico y ampliando las posibilidades de las artes escénicas en el país.
Además de su labor como autor, su desempeño como docente de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD) marcó la formación de múltiples actores y actrices, transmitiendo no solo técnica teatral, sino una ética rigurosa del oficio y un compromiso sostenido con la cultura.
Con esta distinción, el Estado peruano reconoce a uno de los creadores que amplió las fronteras de la dramaturgia nacional y reafirma su compromiso con el reconocimiento, promoción y puesta en valor de las artes escénicas como pilar fundamental de la identidad cultural del país.