09/12/2026 | Press release | Distributed by Public on 09/12/2026 15:59
Bogotá, septiembre de 2026. El Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Cancerología, con la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), dieron inicio al Seminario-Taller "Gobernanza para proteger las políticas públicas de salud: prevención y gestión de la interferencia de la industria tabacalera en el marco del artículo 5.3 del CMCT", un espacio de trabajo conjunto entre autoridades nacionales y territoriales, organismos internacionales, academia y sociedad civil.
La jornada incluyó sesiones sobre el panorama regional y nacional del control del tabaco, la discusión técnica sobre gobernanza, un ejercicio práctico de identificación y gestión de riesgos de interferencia y la construcción de acuerdos y próximos pasos para fortalecer la hoja de ruta nacional y territorial en la materia.
Ana Rivière-Cinnamond, Representante de la OPS/OMS en Colombia, destacó los avances del país en el control del tabaco y la incorporación de estos desafíos en el Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035, subrayando que "prevenir el consumo de tabaco y nicotina es prevenir cáncer, pero también enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas y otras enfermedades no transmisibles". Así mismo, recordó que el consumo de tabaco genera pérdidas anuales cercanas a 17 billones de pesos, equivalentes al 1,8 % del PIB, por costos de atención sanitaria y pérdidas de productividad, y señaló que "el costo del tabaco no recae solamente sobre el sector salud; lo asumen las familias, los trabajadores, los empleadores y, en definitiva, toda la sociedad". En este contexto, resaltó la importancia de fortalecer medidas costo efectivas como la tributación -que en 2024 representaba el 62,75 % del precio de venta de la marca de cigarrillos más vendida, frente al nivel de referencia del 75 % recomendado por la OMS- y señaló al Proyecto de Ley 045 de 2026 como una oportunidad para reducir la asequibilidad e incorporar adecuadamente los productos nuevos y emergentes de tabaco y nicotina. A la vez, enfatizó que la efectividad de estas políticas exige protegerlas frente a los intereses comerciales de la industria tabacalera, fortaleciendo la transparencia, la integridad institucional y la prevención de conflictos de interés, en línea con los artículos 5.2(a) y 5.3 del CMCT de la OMS. Finalmente, recordó que el control del tabaco no es responsabilidad exclusiva del sector salud, sino que requiere la articulación de sectores como Hacienda, Educación, Relaciones Exteriores y Planeación, junto con autoridades regulatorias, entidades territoriales, la academia y una sociedad civil independiente. Al cierre de su intervención, la Representante de la OPS/OMS reiteró la disposición del Organismo para continuar acompañando técnicamente al Gobierno de Colombia y afirmó que "implementar integralmente el Convenio Marco no enfrenta a la salud con la economía", ya que proteger la salud pública también contribuye a reducir gastos evitables, proteger la productividad y liberar recursos para otras prioridades del desarrollo del país.
Por su parte, el Ministerio de Salud y Protección Social reafirmó que el control del tabaco, sus derivados, sucedáneos e imitadores constituye una prioridad de salud pública y destacó la necesidad de avanzar en la implementación del artículo 5.3 del CMCT de la OMS, fortaleciendo la capacidad del Estado para proteger las políticas públicas frente a los intereses comerciales de la industria tabacalera. En este sentido, resaltó como prioridades fortalecer la articulación intersectorial en los niveles nacional y territorial, establecer procedimientos para identificar y gestionar conflictos de interés, consolidar mecanismos de monitoreo y vigilancia de la interferencia de la industria y fortalecer las capacidades de los equipos técnicos, reiterando que la implementación efectiva del Convenio Marco requiere un trabajo permanente y coordinado entre los diferentes actores.
A su vez, el Instituto Nacional de Cancerología (INC) destacó la importancia de fortalecer la prevención frente a las nuevas formas de promoción y normalización de los productos de tabaco y nicotina, particularmente entre niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En este contexto, presentó la actualización de su estrategia de comunicación, iniciada en 2011 como "No fumar es la actitud", que evoluciona hacia "No fumar, ni vapear es la actitud", en respuesta al creciente posicionamiento de cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros productos emergentes. La campaña busca contribuir a la desnormalización de su consumo y reforzar la protección de las nuevas generaciones frente a estrategias de mercadeo que presentan estos productos como alternativas modernas o de menor riesgo.
Durante el seminario, Diana Cerón Díaz, Asesora Regional de Control del Tabaco de la OPS/OMS, presentó el panorama regional del control del tabaco y destacó que, si bien las Américas han registrado avances importantes, persisten brechas para alcanzar una implementación integral del CMCT. En el caso de Colombia, resaltó los avances alcanzados y las oportunidades para acelerar la implementación, entre ellas fortalecer los servicios de cesación, incrementar las advertencias sanitarias y los impuestos al tabaco y productos de nicotina, reforzar el monitoreo de la publicidad en plataformas digitales y consolidar los mecanismos nacionales de coordinación multisectorial. Entre las prioridades identificadas para Colombia se encuentran institucionalizar el mecanismo multisectorial, fortalecer la prevención y gestión de conflictos de interés, establecer reglas de transparencia e integridad y desarrollar capacidades para monitorear y responder a las distintas formas de interferencia.
El diálogo final, facilitado por la Fundación Anáas y Red PaPaz, reunió perspectivas del Ministerio de Salud y Protección Social, la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, la academia, la sociedad civil y organizaciones juveniles, entre ellas la Alianza Juvenil y la Red para la Cesación del Consumo de Tabaco y Nicotina en Colombia (ReCeTa). El intercambio reafirmó la necesidad de una respuesta intersectorial, participativa y coordinada para avanzar en la hoja de ruta de control del tabaco, fortalecer la comunicación preventiva frente a la interferencia de la industria y consolidar mecanismos de participación y control social. En particular, se destacó el papel de los jóvenes, además de ser una población especialmente expuesta a las estrategias de mercadeo de productos de tabaco y nicotina, los jóvenes pueden desempeñar un papel activo como agentes de prevención y movilización, identificando cuatro ámbitos de acción: coordinar esfuerzos y mensajes, formar y comunicar entre pares, incidir en las distintas etapas de las políticas públicas y vigilar las estrategias de interferencia de la industria y el cumplimiento de las medidas de control del tabaco.
La OPS/OMS compartió herramientas y recursos técnicos para avanzar del compromiso a la implementación, entre ellos el Toolkit para la aplicación del artículo 5.2(a) del CMCT, orientado a establecer y fortalecer mecanismos nacionales de coordinación multisectorial, y las Directrices para la aplicación del artículo 5.3, sustentadas en cuatro principios rectores: reconocer el conflicto fundamental e irreconciliable entre los intereses de la industria tabacalera y los objetivos de salud pública; asegurar que toda interacción necesaria sea limitada, responsable y transparente; exigir información precisa y una conducta transparente a la industria y a quienes promueven sus intereses; y evitar incentivos o tratos preferentes. Asimismo, se invitó a los participantes a consultar los recursos de la OPS/OMS sobre control del tabaco, impuestos saludables y economía de las ENT, que ofrecen información, evidencia y publicaciones para apoyar la formulación e implementación de políticas públicas.
La OPS/OMS continuará colaborando con las autoridades nacionales y territoriales de Colombia, así como con sus socios estratégicos, para fortalecer la implementación de las medidas de control del tabaco, consolidar las capacidades institucionales y apoyar el desarrollo de políticas basadas en evidencia. Este esfuerzo conjunto busca acelerar los avances hacia la protección de la salud de la población, la prevención de las enfermedades no transmisibles y el cumplimiento de los compromisos asumidos en el marco del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.