03/11/2026 | Press release | Archived content
Más de 10 días después de iniciarse la última escalada del conflicto en Oriente Medio, se incrementa la presión sobre los sistemas de salud de toda la Región a medida que crece el número de traumatismos y desplazamientos, continúan los ataques contra los servicios de atención de salud y aumentan los riesgos para la salud pública.
Las autoridades de salud del Irán notifican más de 1300 muertes y 9000 personas heridas y las del Líbano al menos 570 muertes y más de 1400 personas heridas. En Israel, las autoridades informan de 15 muertes y 2142 heridos.
A la vez, el conflicto afecta a los mismos servicios cuyo cometido es salvar vidas. En el Irán, la OMS ha verificado 18 ataques contra los servicios de atención de salud desde el 28 de febrero, con ocho víctimas mortales entre el personal de salud. En ese mismo periodo en el Líbano, se han registrado 25 ataques contra los servicios de atención de salud con un balance de 16 muertes y 29 personas heridas. Además de cobrarse vidas, esos ataques privan a las comunidades de los servicios de atención cuando más los necesitan. En virtud del derecho internacional humanitario, el personal de salud, los pacientes y los establecimientos de salud deben estar siempre protegidos.
Más allá de las consecuencias inmediatas, el conflicto genera riesgos más amplios para la salud pública. Según las estimaciones actuales, en el Irán más de 100 000 personas se han reubicado a otras zonas del país a causa de la inseguridad y en el Líbano hay hasta 700 000 personas internamente desplazadas, muchas de ellas hacinadas en refugios colectivos en condiciones de deterioro de la salud pública y acceso limitado a agua potable, saneamiento e higiene. Estas condiciones incrementan el riesgo de infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas y otras enfermedades transmisibles, especialmente para las poblaciones más vulnerables, como las mujeres y los niños.
También los peligros ambientales preocupan cada vez más. En el Irán, los incendios por quema de hidrocarburos y el humo procedente de infraestructuras dañadas han expuesto a las poblaciones cercanas a contaminantes tóxicos que pueden causar problemas respiratorios, irritación ocular y cutánea, y contaminación del agua y los alimentos.
El acceso a los servicios de salud es cada vez más restringido en varios países. En el Líbano, han cerrado 49 centros de atención primaria de salud y cinco hospitales tras las órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí, lo que reduce la disponibilidad de servicios esenciales mientras aumentan las necesidades médicas.
En el territorio palestino ocupado, las mayores restricciones de movimiento y el cierre de los puestos de control retrasan el acceso de las ambulancias y las clínicas móviles en varias gobernaciones de la Ribera Occidental. En Gaza, las evacuaciones médicas siguen suspendidas desde el 28 de febrero, mientras los hospitales siguen funcionando bajo presión en medio de la continua escasez de medicamentos, suministros médicos y combustible, que se raciona para dar prioridad a servicios de salud esenciales, como la atención de urgencias vitales y traumatismos graves, los servicios maternos y neonatales, y el manejo de enfermedades transmisibles.
Las restricciones temporales del espacio aéreo han interrumpido el traslado de suministros médicos desde el centro logístico mundial de la OMS en Dubái. Más de 50 peticiones de suministro de emergencia, destinadas a más de 1,5 millones de personas en 25 países, se han visto afectadas, lo que ha dado lugar a importantes retrasos. Actualmente entre los envíos prioritarios se incluyen los suministros previstos para Al-Arish (Egipto), en apoyo de la respuesta a Gaza, así como para el Líbano y el Afganistán. Se prevé que el primer envío, con suministros de respuesta al cólera para Mozambique, salga del centro en la próxima semana.
La escalada llega en un momento en que las necesidades humanitarias en la Región del Mediterráneo Oriental ya se situaban entre las más altas del mundo. En toda la Región, 115 millones de personas requieren asistencia humanitaria -casi la mitad de todas las personas necesitadas a escala mundial- mientras los llamamientos de emergencia de salud humanitaria siguen infrafinanciados en un 70 %.
Sin protección para la atención de salud, acceso humanitario sostenido y apoyo financiero y operacional más sólido para la respuesta de salud humanitaria, seguirá aumentando la presión sobre las poblaciones vulnerables y los sistemas de salud, ya frágiles de por sí.
La OMS hace un llamamiento a todas las partes para que protejan a los civiles y la atención de salud, garanticen el acceso humanitario irrestricto y sostenido, y traten de desescalar el conflicto para que las comunidades puedan comenzar a recuperarse y avanzar hacia la paz.