02/23/2026 | Press release | Archived content
Al iniciarse el quinto año de la guerra total, la población de Ucrania ha sufrido el mayor número de ataques contra su atención de salud en 2025, un incremento de casi el 20 % en comparación con 2024.
Desde que comenzara la guerra total el 24 de febrero de 2022, la OMS ha contabilizado al menos 2881 ataques contra la atención de salud ucraniana que han afectado a personal de salud, instalaciones, ambulancias y almacenes médicos.
Los servicios de salud están sometidos a una intensa presión en dos frentes: ataques directos contra la atención de salud y los efectos en cascada de los ataques contra la infraestructura civil, en particular las centrales térmicas que alimentan la red eléctrica del país. Estos ataques han dejado deficiencias profundas en la atención de salud de la población. Según una evaluación de la OMS realizada en diciembre de 2025, un 59 % de las personas en zonas de primera línea declaraban que su salud era deficiente o muy deficiente, en comparación con el 47 % en las zonas alejadas de la primera línea.
«Tras cuatro años de guerra, las necesidades en materia de salud aumentan, pero muchas personas no pueden conseguir la atención que necesitan, en parte porque los hospitales y dispensarios son sistemáticamente blanco de los ataques», señaló el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «La OMS colabora con los entregados trabajadores de la salud de Ucrania para mantener los hospitales abastecidos con los medios para mantener la calefacción en marcha y los medicamentos más necesarios. En última instancia, la mejor medicina es la paz».
En 2025, el apoyo de la OMS llegó a 1,9 millones de personas en toda Ucrania a través de la prestación de servicios, suministros médicos, derivaciones y creación de capacidades, y se prestó atención especial a ubicaciones en primera línea y de difícil acceso.
«Cuatro años de guerra han generado una grave crisis de salud en Ucrania», declaró el Dr. Hans Henri P. Kluge, Director Regional de la OMS para Europa. «Las necesidades en materia de salud mental son ingentes: el 72 % de las personas encuestadas sufrió ansiedad o depresión en el último año, pero solo una de cada cinco pidió ayuda. Las enfermedades cardiovasculares se han disparado y uno de cada cuatro ucranianos tiene hipertensión arterial peligrosamente alta. Además, 8 de cada 10 personas declaran no poder acceder a los medicamentos que necesitan. No son abstracciones se trata de un paciente cardíaco que no encuentra medicación contra la hipertensión, una persona amputada que espera durante meses una prótesis, un adolescente tan asustado que no sale de casa. El sistema de salud ucraniano necesita nuestro apoyo sostenido».
En un año marcado por la esperanza en las conversaciones de paz, la realidad sobre el terreno narraba otra historia. Los ataques contra la atención de salud se intensificaron y alcanzaron su punto álgido en el tercer trimestre de 2025, durante el que 184 ataques se cobraron la vida de 12 personas e hirieron a 110 trabajadores de la salud y pacientes.
Al mismo tiempo, los ataques contra los almacenes médicos se triplicaron en 2025 en comparación con el año anterior, lo que provocó interrupciones en la logística y las cadenas de suministro, elementos cruciales para la prestación de atención en todo el país. En los últimos cuatro años, 233 trabajadores de la salud y pacientes han muerto y 930 han resultado heridos en ataques contra la atención de salud, que constituyen violaciones del derecho internacional humanitario.
Este invierno ha sido el más duro desde que comenzó la guerra, con numerosos ataques a infraestructuras energéticas que han dejado a millones de personas sin calefacción, electricidad ni agua. Muchas de las centrales térmicas y eléctricas combinadas de Ucrania han quedado dañadas o destruidas. Solamente en Kyiv, un ataque en enero de 2026 dejó casi 6000 edificios sin calefacción con temperaturas bajo cero, lo que provocó la huida de la capital de unos 600 000 residentes.
«Lo que presenciamos en Ucrania es un ciclo devastador. Una central térmica es atacada y miles de hogares se quedan sin calefacción en cuestión de horas. A -20 °C, el agua de las tuberías se congela, las revienta e inunda los edificios con hielo. Se reparan los daños y con el siguiente ataque el ciclo vuelve a empezar. Detrás de cada sistema destrozado hay familias, personas mayores y trabajadores de la salud que deben seguir salvando vidas mientras sus propios hogares están sin calefacción, agua o electricidad. El agotamiento tras cuatro años de guerra es inmenso, y la demanda de atención de salud nunca ha sido tan alta», observó el Dr. Jarno Habicht, Representante de la OMS en Ucrania.
Las repercusiones no terminan a la puerta del hospital. Madres primerizas que reciben el alta tras dar a luz, pacientes que se recuperan de lesiones o infartos y personas a la espera o que se recuperan de intervenciones quirúrgicas para un cáncer regresan a sus apartamentos sin calefacción, electricidad ni agua corriente. La atención que empieza en un hospital en funcionamiento queda socavada cuando los pacientes se ven obligados a recuperarse en hogares fríos y oscuros, transformando los progresos médicos en una lucha diaria por la supervivencia.
El aumento de los traumatismos por la guerra ha provocado una creciente demanda de intervenciones quirúrgicas, productos sanguíneos, prevención y control de infecciones, prevención de la resistencia a los antimicrobianos, servicios de salud mental y rehabilitación.
El acceso a la rehabilitación sigue sumamente restringido. Solo el 4 % de los hospitales ofrecen rehabilitación hospitalaria y solo el 3 % de los establecimientos ofrecen tecnologías de apoyo como prótesis y dispositivos correctores.
El acceso a los medicamentos es uno de los obstáculos más persistentes para la atención de salud en Ucrania y 4 de cada 5 personas declaran tener dificultades, principalmente por los altos precios (71 %). En las regiones de primera línea, las farmacias cerradas, los riesgos de seguridad y las limitaciones financieras complican todavía más la situación.
En 2025, la OMS trabajó para llegar a las comunidades a través de diversos mecanismos, dando prioridad a las personas más vulnerables en las zonas de difícil acceso. La labor abarcó todo el proceso continuo de atención de salud:
Para ayudar a mantener los servicios de salud esenciales, la OMS ha facilitado 284 generadores a establecimientos de salud en 23 provincias de Ucrania. Para 2026, la OMS ha puesto en marcha un llamamiento para recaudar USD 42 millones en financiación para sostener su labor en Ucrania y proteger el acceso de 700 000 personas a la atención de salud.