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Prime Minister's Office of Spain

01/15/2026 | Press release | Distributed by Public on 01/16/2026 02:51

Intervención del presidente del Gobierno en la clausura de la XVI edición del foro financiero internacional 'Spain Investors Day'

Hotel Four Seasons (Madrid)

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Buenas tardes y muchísimas gracias por la invitación. Presidente del 'Spain Investors Day', miembros del Consejo Rector y, por supuesto, también ministra de Defensa, querida Margarita. Buenas tardes a todos y a todas.

Muchísimas gracias a las empresas, también a las instituciones y, por supuesto, también a los patrocinadores que hacéis posible este foro. Y enhorabuena, como he hecho todos los años, a 'Spain Investors Day' porque habéis convertido, como digo también todos los años, en una cita ineludible esta celebración de la puesta de largo de la situación económica de nuestro país. Sobre todo, cuál es la proyección que le damos para los próximos 12 meses.

Yo creo que, como bien has comentado, querido presidente, también me gustaría empezar por donde tú lo has dejado, por un mensaje de esperanza porque creo que, con independencia de que las noticias que nos llegan del mundo y particularmente del otro lado del Atlántico son siempre muy preocupantes, este año, el año 2026, si hablamos de las perspectivas económicas para nuestro país, la verdad que comienza con muy buenas perspectivas. Y ya van además unos cuantos años y creo que también hay que ponerlo en valor, porque son seis, nada más y nada menos, desde ese shock global que se sufrió como consecuencia de la covid 19, de la pandemia en el año 2020.

Seis años en los que hemos encadenado crecimiento económico, creación continuada de empleo. Seis años en los que hemos superado, año a año, todas las previsiones de todos los organismos de referencia cuando hablábamos de las perspectivas económicas de nuestro país. Seis años en los que hemos demostrado que se puede ejecutar una política económica que permite crecer, que permite repartir los frutos de ese crecimiento y que permite algo muy importante también para este Gobierno, que piensa en las generaciones futuras, como es la reducción de gases de efecto invernadero. Por tanto, lo hacemos sin renunciar a uno de esos objetivos para alcanzar los otros. Y esto que hoy puede parecer evidente hace año no lo era tanto. Se hablaba de que había que crecer a costa de aumentar los gases de efecto invernadero o de reducir los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras.

Por tanto, les pido que piensen en ese gran éxito de país que esto representa. Y no hay que mirar más allá de los Pirineos o de visitar otros países para ser conscientes del éxito que esto representa. Porque es cierto que nos estamos acostumbrando, voy a decir malacostumbrando a estar sistemáticamente entre las mejores economías del planeta. Y no quiero caer en la autocomplacencia porque hay muchas cosas por hacer, algunas las has comentado en tu intervención. Pero es cierto que somos unas de las grandes economías europeas que más crece; que hemos creado, nada más y nada menos, que medio millón de puesto de trabajo anuales desde la pandemia, o, como bien has comentado, el Ibex 35 bate récords en cada sesión. Aquí hay economistas mucho más sólidos que yo, pero no sé cuándo ha sido la última vez que hemos tenido 17.600 puntos en el Ibex 35 en estos últimos años o si lo hemos tenido alguna vez. Yo creo que no. Bueno, yo creo que eso es también es un test de cuál es la confianza que tienen los inversores en la evolución de los mercados y de nuestras empresas.

Quizá deberíamos cambiar el vocabulario para definir lo que está ocurriendo. No es que la economía española se esté comportando así, sino que la economía española ya es así. Y creo que es importante también subrayar este hecho. Porque nos hemos acostumbrado a competir y además competir con muchas garantías en la Champions League, temporada tras temporada, y creo que esto es muy importante subrayarlo como éxito de país. No del Gobierno de España, o al menos singularmente, o no únicamente, sino sin duda alguna de las empresas que estáis aquí presentes, de los inversores, y por supuesto, también de los trabajadores y trabajadoras y de las familias.

Porque aquí hay un cambio estructural, un cambio estructural que es favorable precisamente en un periodo de incertidumbre y de inestabilidad, que marca la diferencia. Y se ve, por cierto, en nuestras calles cuando veníamos precisamente entrando a este lugar, por la Gran Vía, por Alcalá… En fin, yo creo que por más que en algunas ocasiones se pretenda silenciar esta situación económica, creo que merece el reconocimiento por parte, por supuesto, de los españoles y españolas, como así también se reconoce por parte del resto del mundo.

Hemos conseguido grandes logros, pero no podemos perder de vista algunas de las cosas que, efectivamente, como bien se han señalado, faltan por complementar o completar. Seguir reduciendo la pobreza y la desigualdad yo creo que es una de las tareas fundamentales de cualquier administración y, por supuesto, esta lo tiene. Aunque evidentemente tengamos hoy esa desigualdad y esa pobreza en mínimos históricos, creo que el que exista pobreza infantil en nuestro país, es algo absolutamente inaceptable y por tanto tenemos que conseguir el reducir a cero esta realidad tan dramática; o aumentar la renta disponible real de los hogares, aunque efectivamente se ha aumentado durante estos últimos años; o el acceso a la vivienda, como bien antes se ha señalado. Estos son algunos de los propósitos que nos hemos marcado como gobierno en el año 2026 y vamos a ir a por ellos con toda la fuerza que le da el Gobierno y todas las instituciones que representa la Administración General del Estado. Porque es de justicia alcanzar esas medidas y esos objetivos.

A todas y a todos ustedes, si me permiten, yo solamente les pido una cosa desde el Gobierno de España, y es que nos echen una mano, que nos ayuden a lograr estos objetivos. Que hagan suya la preocupación de un trabajador… (por cierto, que yo matizaría, muchas veces se habla de absentismo laboral….bueno, hablemos también de incapacidad temporal, que ya simplemente al hablar de absentismo laboral estamos introduciendo una connotación, un significado a lo que es también, efectivamente, un desafío, el de la incapacidad temporal, que evidentemente también nosotros tenemos que hacer frente con recursos públicos a esta incapacidad temporal). Pero bueno, en todo caso, tendremos que hacernos cargo de esa preocupación del trabajador y trabajadora que no llega a fin de mes, o del joven que no encuentra un hogar para poder emanciparse, porque esa inversión tiene también un retorno asegurado, no solamente en términos económicos, sino fundamentalmente en términos sociales también para ustedes.

Y de nuevo, piensen cómo la reducción de la temporalidad gracias a la reforma laboral que aprobamos con los sindicatos y con la patronal, el aumento de la renta disponible real de los hogares gracias a las políticas de redistribución que ha puesto en marcha este gobierno, han logrado que en un momento en el que la demanda externa contribuye menos al crecimiento económico de nuestro país, la demanda interna de los hogares, el consumo privado, ha hecho que tengamos un ritmo de crecimiento del Producto Interior bruto como el que tenemos.

A pesar del difícil contexto internacional las cifras están ahí, las conocen ustedes. España creció en el año 2025 al 2,9. Las previsiones lo sitúan en el 2,2 para el año 2026, según los principales organismos internacionales. Buena parte de este éxito se debe a ustedes, que nos han elegido para iniciar, para continuar, para escalar estos proyectos. Y creo que, además, las razones son muy poderosas para la elección de España, porque en un mundo cada vez más turbulento, desgraciadamente, pero también de forma rotunda, digo afortunadamente para España, nuestro país se ha convertido en un valor seguro, en un valor refugio. Aquí no van a encontrar tensiones comerciales. Aquí no van a encontrar riesgos geopolíticos. Aquí no se va a encontrar inseguridad jurídica, aunque haya evidentemente reformas que tengamos que hacer en el ámbito legislativo o haya marcos legislativos que a lo mejor a algunos de los que están aquí presentes no les resultan del todo confortable. Pero, desde luego, lo que sí que hay es paz social. Y, desde luego, también hay cohesión territorial que, como saben, ha sido algo que ha suscitado mucho debate a lo largo de los últimos años, décadas en nuestro país y, por cierto, ha mermado, como saben ustedes, la capacidad económica y de atracción de inversión en nuestro país durante mucho tiempo. Aquí, por tanto, van a encontrar eso: paz social, cohesión territorial, un marco estable que favorece el talento venga de donde venga, y un gobierno comprometido con las empresas que impulsan este país.

Lo diré, por tanto, claramente. En España no sobra nadie, no sobra nadie. Al contrario, nos falta gente. Entre ser una nación cerrada y pobre, lo que hace España es abrirse al mundo para garantizar la prosperidad y la financiación de su estado del bienestar y de su cohesión social y territorial en el presente y en el futuro. Este es el camino que nosotros como gobierno y administración hemos elegido y creo que, además, los resultados avalan esta apuesta.

Porque, aunque los flujos de inversión extranjera directa caen a escala global, España sigue siendo un destino preferente en inversión, especialmente cuando estamos hablando de los proyectos verdes. Somos el quinto país del mundo y tercero europeo que más proyectos recibe desde el año 2013. El stock de inversión extranjera directa productiva representa nada más y nada menos que el 41% de nuestro Producto Interior Bruto, superando los 650.000 millones de euros, tras diez años consecutivos de crecimiento.

En definitiva, no solo somos uno de los mejores países del mundo para vivir, sino que también somos uno de los mejores países del mundo para invertir. Creo que esto es muy importante cuando hablamos en un foro como este.

En el año 2025 la inversión fue uno de los motores de la demanda interna, mostrando además una aceleración notable, en particular en algo muy importante para este gobierno como es la inversión en bienes de equipo en propiedad intelectual y también en construcción, que ha sido uno de los sectores que aún después de la crisis financiera, del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, ha sufrido mucho en términos de modernización, en términos también de atracción de talento, en términos también de prestigio, de reivindicación de un sector tan importante para cualquier economía, pero singularmente para la economía española, teniendo en cuenta la situación de emergencia habitacional que tenemos en nuestro país.

En todo caso, yo creo que lo importante y lo que me gustaría compartir con todos ustedes es que no hemos llegado a esta situación por casualidad. Detrás hay trabajo. Hay mucho trabajo, por cierto, de un gobierno de coalición progresista con minoría parlamentaria. Y hay una apuesta sin precedentes por la transformación de nuestra economía. Lo hemos hecho con ambición, con valentía, con mucha humildad y con mucha capacidad de diálogo para llegar a acuerdos. Y, por tanto, siendo conscientes de que teníamos que renunciar a algunas de nuestras principales propuestas políticas precisamente para llegar a un acuerdo que satisficiera a todos los actores económicos, como fue, por ejemplo, la reforma laboral y otras muchas que hemos hecho a lo largo de estos de estos años.

Por tanto, con ambición, con valentía y liberándonos de frenos que nos impedían despegar como economía. Y creo que esto también es importante decirlo, porque de hecho hemos convertido esos frenos tradicionales en aceleradores que impulsan hoy nuestra economía. Y, por tanto, dejan de ser ya debilidades, o al menos en buena medida, y son ventajas que nos ayudan precisamente a atraer capital.

Quiero referirme a tres en particular. La primera, los costes energéticos. Los costes energéticos, ustedes lo saben, los empresarios y empresarias, han supuesto durante muchos años uno de los factores de merma de competitividad de la economía española en comparación con otros muchos países, no digo ya de fuera de Europa, sino también de dentro de Europa. Aquí poníamos hasta incluso impuestos al sol, que no era casualidad. También detrás de ese impuesto al sol había una lógica ideológica que nada tenía que ver con la eficiencia económica y tenía que ver con la defensa de un status quo energético que nada tenía de interés para la mayoría social de nuestro país.

España hoy, afortunadamente, es una de las naciones del mundo que produce la mayor parte de su electricidad a través de las renovables. Y eso ha tenido una traducción, porque gracias a ello la energía en nuestro país es un 20% más barata que la media europea. Se puede decir: es que la media europea es alta; estoy de acuerdo, pero es que nosotros partíamos de una situación absolutamente negativa en relación con la media europea, y hoy somos de los precios más competitivos que tenemos gracias a la apuesta que hemos hecho por las renovables. Y esa apuesta, lo vuelvo a repetir, lo vuelvo a reivindicar, va a seguir siendo así todo el tiempo que yo sea presidente del Gobierno. Todo el tiempo.

No vamos a frenar la apuesta por las renovables y, por supuesto, hemos pactado con las empresas energéticas el cierre de las centrales nucleares y vamos a seguir esa línea porque apostamos por una energía más barata y, por supuesto, también por una energía que cumpla con esa transición ecológica que necesitamos para dejarle a nuestros hijos y a nuestras hijas un mundo habitable, y creo que merece la pena. Y, por supuesto, eso está por delante de cualquier otro interés legítimo que se pueda tener por parte de las empresas. Por tanto, si las empresas que tienen esas centrales nucleares en propiedad consideran que quieren prolongar su vida, ya saben lo que tienen que hacer: Proponer y garantizar la seguridad energética, la seguridad de los territorios donde operan y, por supuesto, que la Administración General del Estado, ni tampoco los ciudadanos y ciudadanas con sus impuestos van a tener que pagar vía bonificaciones la prolongación de la vida de esas centrales nucleares.

Me lo habrán escuchado decir otras veces: los españoles no tenemos grandes bolsas de petróleo bajo nuestros pies, pero si tenemos viento, tenemos sol y lo tenemos a raudales, además, sobre nuestras cabezas. Y en un escenario de competición feroz por los recursos naturales, como estamos viendo, yo creo que este es un gran activo, un gran activo, el único activo infinito, por cierto, que impulsa realidades concretas como es, por ejemplo, la creación de industrias, los centros de datos o los coches eléctricos.

Junto con esta primera capacidad o activo que ponemos a disposición de los inversores, la segunda debilidad que creo que hemos convertido en una fortaleza es la solvencia de nuestras finanzas. Porque mientras las grandes economías han disparado su deuda pública desde la pandemia, nosotros lo que hemos hecho ha sido reducir -nada más y nada menos- que en 23 puntos del Producto Interior Bruto, 23 puntos del Producto Interior Bruto, la deuda pública durante estos años desde la pandemia. Y lo hemos hecho sin recortes, lo hemos hecho creciendo y, por tanto, aumentando nuestra capacidad fiscal para poder hacer frente a esa reducción.

Y lo que se ha traducido, por cierto, en una significativa mejora de la calificación crediticia, porque quién se podría imaginar hace sólo unos años que cerraríamos el año 2025 con menos déficit público que Alemania, o que la prima de riesgo sería inferior a la de Francia, o que tuviéramos una ratio de deuda pública en relación con el Producto Interior Bruto más baja que Estados Unidos. Bueno, pues es una realidad, y lo es desde la defensa de una economía abierta, también responsable, que no cede a los cantos de sirena de -me van a permitir esta expresión- de reaccionarios proteccionistas. Ni, por supuesto, es rehén de alianzas con formaciones políticas que lo que pretenden es devolvernos al siglo XIX, cuando no incluso más allá.

En tercer lugar, hemos apostado con valentía por la transformación de nuestro sistema productivo. Durante décadas nos dijeron que nuestro país solamente podía competir con salarios más bajos, porque nuestra economía estaba condenada a desarrollar actividades de bajo valor añadido. Esto lo hemos escuchado en muchas ocasiones -saben a lo que me refiero-, me refiero por ejemplo a trabajos enormemente dignos, pero mal pagados, estacionales y de baja cualificación.

Bueno, pues yo creo que hemos operado en múltiples frentes para cambiar esta realidad, porque hemos entendido que la competición real que existe en el siglo XXI es precisamente la atracción de un talento; del talento que hoy es global y que también puede España ofrecer muchas de sus capacidades y activos para que se puedan instalar aquí, o crear ese talento también entre nuestros compatriotas. Y, en ese sentido, hemos operado en múltiples frentes para cambiar esa realidad. Hoy en España hay casi 4 millones de personas formándose, lo cual me parece que es la mejor de las noticias. Siempre, y lo habrán escuchado probablemente del ministro Cuerpo, del ministro de Economía y Comercio, si nos comparamos con la época antes de la crisis financiera, veíamos cómo se crecía, se creaba empleo, pero aumentaba el fracaso escolar -o mejor dicho, el abandono escolar, quiero ser mucho más respetuoso con esa expresión, o acertado, si me permiten-. Bueno, pues se aumentaba ese abandono escolar y hoy, en cambio, lo que estamos haciendo es aumentar el crecimiento económico, la creación de empleo y se está reduciendo -y ese es el objetivo que tengo como presidente del Gobierno- la tasa de abandono escolar. Por tanto, hay casi 4 millones de personas formándose y trabajando al mismo tiempo. Y más de 1,2 millones de alumnos y alumnas eligen -y yo creo que es una de las grandes transformaciones estructurales de nuestro país- una Formación Profesional renovada, atractiva y que, además, está diseñada conjuntamente con los actores privados, con las empresas; cada vez más alineadas con aquello que nos decían precisamente las empresas de las demandas de nuevos perfiles que necesitan también por parte de nuestro país.

Yo creo que el mejor activo que tiene España es su capital humano, su gente, y gracias a esta apuesta que hemos hecho por el capital humano, ya sea la educación de 0 a 3 años, ya sea la formación profesional, la modernización de la educación básica, también de la educación universitaria -que todavía nos queda mucho por hacer- y la apuesta que hemos hecho por la igualdad de oportunidades a través de las becas, que no es más que apostar por el mérito de la gente, por el mérito y sus capacidades; gracias a esta apuesta, España ha dejado atrás todos los estigmas que le acompañaron durante muchos lustros.

Somos hoy la tercera economía que más aporta al crecimiento de la I+D+i en Europa desde el año 2019, y seguro que tenemos que seguir haciendo mucho más. Hemos duplicado las exportaciones de servicios no turísticos en solo una década. Y en el mercado laboral han ganado claramente peso empleos de alta cualificación. La fundación de uno de los principales bancos españoles acaba de condensar en un solo dato ese gran cambio estructural de nuestra economía, y es que la productividad crece a su mayor ritmo desde 1995. Bueno, yo creo que es uno de los logros que quedará para la historia, efectivamente, de todo este tiempo.

Y esta es la España que queremos y es la España que estamos construyendo. Unas transformaciones que no habrían sido posibles lógicamente sin el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Hay otros países que han tenido y cuentan con más recursos que España a la hora de percibir, después de la respuesta a la pandemia, esos fondos Next Generation, pero desde luego ni han crecido como está creciendo España, ni han elevado su crecimiento potencial como lo está haciendo España. Y eso tiene mucho que ver con el diseño que hemos hecho del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y las reformas estructurales que hemos hecho, sobre todo al principio de mi mandato, y gracias también a los hitos que acordamos con la Comisión Europea.

Gracias a este Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia pusimos en marcha un programa de reformas sin precedentes como la del mercado laboral - la lucha contra la precariedad, que era sistemáticamente la crítica que nos hacía la Comisión Europea en todos sus posicionamientos sobre la economía española-, la modernización de la formación profesional, el impulso al ecosistema empresarial a través de esa Ley de Startups o la Ley Crea y Crece. En definitiva, nos ha permitido todo ese impulso reformista que le hemos dado y le estamos dando a España; nos ha permitido movilizar nada más y nada menos que 63.000 millones de euros de los fondos Next Generation, 63.000 millones de euros.

Y creo que podemos mirar atrás y decir con orgullo que Europa es grande cuando se atreve, cuando no tiene miedo, cuando habla con claridad. Y creo que tenemos en este tiempo que no tener miedo, que hablar con claridad y pensar en el bien común español y europeo. Lo hicimos entonces y creo que debemos hacerlo ahora también con más determinación, profundizando el mercado único, porque mucho de lo que ha dicho el presidente tiene que ver con la armonización del mercado único.

Lo hicimos también cuando desde la Presidencia española de la Unión Europea reivindicamos la seguridad económica y la autonomía estratégica abierta, forjando por ejemplo alianzas comerciales como la que acabamos de concretar. Y creo que es una de las grandes noticias, no solamente económicas, sino también geopolíticas y geoeconómicas de estos últimos años. Lo que pasa es que, claro, como todo -en fin- al final se sobrepone y hay tantas noticias, pero creo que es un gran éxito para Europa y también un alivio para todos aquellos que lo hemos defendido, el que después de 25 años por fin se haya acordado al menos a nivel de Estados miembros -ahora estamos pendientes de la votación en el Parlamento Europeo- ese gran acuerdo de la Unión Europea con Mercosur, porque logra crear la mayor zona de libre comercio en el mundo y eso tiene mucho, mucho ahora mismo de peso y de valor, en un momento en el que hay grandes potencias que están tratando de imponer unilateralmente tarifas, guerras comerciales… Nosotros creamos espacios donde los inversores y las empresas van a poder transaccionar, relacionarse de una manera segura, predecible, en definitiva, respetuosa.

Y apostando también por un presupuesto ambicioso para financiar bienes públicos europeos, que es, si me permiten, la batalla que estamos librando en Bruselas. Acordémonos del informe Letta. Acordémonos también del informe Draghi. Seamos ambiciosos y seamos conscientes de que hay bienes públicos europeos como es, por ejemplo, nos decía Draghi, el exprimer ministro italiano, por supuesto, la seguridad y la defensa, pero también la ciencia, la emergencia climática, el desarrollo tecnológico, en definitiva, todo lo que nos queda por hacer en el ámbito europeo.

La verdad es que siempre con estas caricaturas que algunas veces se hacen de los personajes o las personalidades, pero hombre, Mario Draghi, que ha sido presidente del Banco Central Europeo, la verdad es que parece todo un progresista, además de un federalista que lo es en Europa.

En todo caso, como saben, los fondos NEXT terminan este año, en el año 2026, a mitad de año tenemos que haber cumplido con los hitos que aún nos quedan pendientes. Por septiembre u octubre tendremos a la Comisión Europea haciendo su chequeo de que efectivamente hemos cumplido con esos hitos y ya a finales de año recibiremos el último desembolso de los fondos Next Generation.

Pero nosotros ya hemos empezado a hacer nuestros deberes. Y aquí viene el anuncio. Hemos empezado a hacer nuestros deberes, porque efectivamente queremos trascender el año 2026. Y queremos además que las apuestas que estamos haciendo por la transformación energética, por la transición digital, por la apuesta por el capital humano, por la reindustrialización de nuestro país y no solamente las grandes urbes y las grandes capitales de nuestro país, sino también, por qué no en Extremadura, en Valencia, Sagunto, por ejemplo, o en otros muchos lugares… En Huelva o en otros muchos lugares de nuestro país donde la reindustrialización pasó de largo y por tanto, estamos diversificando también sus fuentes de crecimiento en términos territoriales.

Bueno, ya hemos empezado a hacer nuestros deberes y lo que queremos es que ese impulso reformista perdure en el tiempo más allá del año 2026, para dar continuidad, como he dicho antes, a todas estas grandes reformas, a todas estas grandes apuestas que están haciendo tanto bien a nuestro país. ¿Cuál es el anuncio? Bueno, el anuncio es que vamos a crear un fondo, un gran fondo, podríamos decir soberano; un fondo soberano. Un fondo soberano que va a recoger el testigo de los fondos Next Generation y que va a extender su empuje haciendo perdurable el legado de esos fondos Next más allá del año 2026.

Porque los fondos europeos no solo nos ayudaron a resistir y a recuperar, sino que también en un momento muy difícil nos han permitido cambiar el rumbo y transformarnos para siempre.

Este fondo soberano lo vamos a llamar, lo vamos a llamar Fondo España Crece, cuyos detalles vamos a presentar conjuntamente el ministro Carlos Cuerpo y yo el próximo lunes y va a estar dotado con una base de 10.500 millones de euros del plan de recuperación. Pero nuestro objetivo es movilizar, y vamos a ser capaces de hacerlo, 120.000 millones de euros a través de deuda privada de inversores nacionales y también de inversores internacionales. 10.500 millones de euros base de fondos europeos y 120.000 millones de euros -ese es nuestro objetivo-, a través de deuda privada, de inversores nacionales y de inversores internacionales.

Este es el anuncio que quería compartir en este foro. Este vehículo se va a gestionar por el ICO, el Instituto de Crédito Oficial, que se va a convertir, o mejor dicho coinvertiría siempre con el sector privado mediante préstamos, mediante avales, mediante instrumentos de capital. Y lo que vamos a hacer es priorizar los sectores clave para mejorar la productividad de nuestra economía. Por tanto, ¿dónde vamos a focalizar el trabajo de este Fondo Soberano España Crece?: uno, en vivienda; dos, en energía; tres, en digitalización; cuatro, en inteligencia artificial; cinco, en reindustrialización; seis, en economía circular; siete, en infraestructura; ocho, en agua y saneamiento. Y por supuesto, no por decirlo el último -por supuesto es igual de importante que el resto-, en seguridad.

Por tanto, lo que estamos haciendo es dar continuidad más allá del año 2026 a través de este fondo que vamos a crear para apalancar hasta 120.000 millones de euros a todas las grandes transformaciones que tengan coherencia y que la política económica tan exitosa que está haciendo elevar el crecimiento económico potencial de nuestra economía perdure más allá del impulso que le hemos dado con los fondos Next Generation.

Si los fondos Next fueron un ejercicio de soberanía europea y lo han sido de la mejor manera posible, y desde luego, desde España estamos defendiendo que continúen en el próximo debate que vamos a tener y negociación de los presupuestos europeos, fue un ejercicio, como he dicho antes de soberanía europea, este Fondo España Crece no solo va a ser un ejercicio de soberanía nacional, sino que también yo creo que va a ser una reivindicación de que, en efecto , hay otra manera de hacer las cosas frente al dominio ahora mismo de un discurso en donde cuestiones como por ejemplo la diversidad, la igualdad , el compromiso con la sostenibilidad o por supuesto también una mirada humanista al fenómeno de la digitalización, a la realidad de la digitalización, pues está en retroceso.

Yo creo que va a ser un ejercicio de soberanía y una reivindicación de la política económica que hay que hacer si queremos ganar el futuro. Y en esa línea, hace solo unos días celebramos la primera reunión del Comité de Inversiones Estratégicas, que es, como saben, uno de los elementos que anuncié precisamente hace un año y que es otra nueva herramienta para atraer capacidades productivas hacia sectores punteros siempre alineadas con el interés nacional y con el interés europeo.

Concluyo porque quiero no extenderme mucho más en mi intervención, siempre agradeciendo la invitación y por supuesto este tipo de foros que son muy importantes también para el Gobierno de España.

Hace décadas, durante los últimos años del franquismo, se popularizó esa campaña denominada Spain is different, España es diferente, y era un mensaje dirigido a atraer turismo extranjero, pero caló hondo también entre los propios españoles y españolas y en ocasiones incluso caló de manera negativa, con un sentido negativo que nos llevó a infravalorar el potencial de nuestro país.

Hoy, en un momento de repliegue global, si somos diferentes es porque nuestro eslogan podría actualizarse como Spain is the place to be. Este es el lugar en el que se puede y, por qué no, se debe estar. Porque no hay democracia en el mundo que haya protagonizado una transformación como la española en el último medio siglo, somos una historia de éxito; por cierto que este año el país cumple 50 años y eso me parece que también narra cual es el éxito de nuestro país desde el punto de vista democrático: una España abierta a la inversión productiva, al capital humano para impulsar una economía vibrante.

En definitiva, lo hemos hecho todo eso sin renunciar a los valores que nos definen, que son la democracia, que es la justicia, que es la solidaridad y también la sostenibilidad.

Somos un país con un Estado del bienestar sólido que tiene desafíos por delante, sin duda alguna, sobre todo la protección a nuestros jóvenes. Que ha convertido el diálogo en el motor no solo de la acción política, sino también de su propio desarrollo económico. Porque España prospera con paz social y con más cohesión territorial. En muchas ocasiones los analistas creen que la estabilidad la da una mayoría absoluta en el Parlamento. La estabilidad la da la capacidad de negociación, de acuerdo, que puedan tener los gobiernos con aquel que es diferente. Y eso es lo que yo reivindico, porque ahí están los datos y ahí están los resultados. Dos activos -la paz social y la cohesión territorial-, que a menudo ignoramos pero que son fundamentales y que hoy, si miramos fuera de nuestro país, muchas economías, muchos países no tienen y sencillamente no los tienen porque sus gobiernos no creen en ellas.

Somos, en definitiva, un país en el que aspiramos a que todos ganen, los españoles y también los que evidentemente vienen a invertir aquí y apuestan por nosotros. Así que a todos solo puedo decirles aquello que siempre digo cuando termino estas intervenciones en este foro y es "Bienvenidos a España".

Gracias.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)

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