07/20/2026 | Press release | Archived content
A pesar de que más de mil millones de vehículos motorizados se han incorporado a las carreteras de todo el mundo, la tasa mundial de muertes por accidente de tránsito disminuyó en un 21 % entre 2011 y 2025, según nuevos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El mundo ha experimentado cambios profundos en materia de tráfico vial durante este periodo con la aparición de nuevos modos de transporte y un fuerte aumento en el uso de motocicletas. Pese a estos avances, las colisiones causadas por el tráfico se cobraron 1,16 millones de vidas en 2025. Las lesiones causadas por accidentes de tráfico siguen siendo la principal causa de mortalidad entre los niños y los jóvenes de 5 a 29 años.
Los nuevos datos de la OMS llegan coincidiendo con la adopción hoy, por parte de los líderes mundiales, de una nueva declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los progresos en la esfera de la seguridad vial. La declaración pretende impulsar la adopción de medidas a escala mundial para cumplir la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de reducir en un 50 % las muertes y las lesiones graves en carretera para 2030 con respecto a los niveles de 2021.
«Estos avances demuestran que, cuando los países invierten en sistemas viales seguros, el cambio es posible. En los últimos 15 años, hemos realizado avances reales en la reducción de las muertes en carretera, a pesar de que ha aumentado notablemente el número de vehículos y de que ha habido cambios importantes en la forma de moverse de la población», declaró el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus. «Quiero felicitar a los países por la contundente declaración política que están adoptando hoy, cuyo objetivo es acelerar la adopción de medidas para garantizar que un mayor número de carreteras se diseñen pensando en las personas antes que en los vehículos motorizados y dando prioridad a la seguridad. Todas las muertes en carretera son evitables y cada una de ellas es inaceptable».
La nueva declaración de las Naciones Unidas incluye un conjunto integral de compromisos por parte de los Estados Miembros de las Naciones Unidas para implementar estrategias nacionales en materia de seguridad vial con objetivos, plazos y presupuestos claros. Estos compromisos incluyen la creación de organismos punteros en la esfera de la seguridad vial, la mejora de la recopilación y el análisis de datos, el desarrollo y la aplicación de una legislación más estricta y medidas para velar por que las carreteras, las infraestructuras y los vehículos cumplan con criterios de seguridad clave.
De acuerdo con la declaración, los países se comprometen a implementar un enfoque de «sistema seguro» de eficacia probada que reconoce que las personas siempre cometerán errores en la carretera. Este enfoque promueve carreteras, infraestructuras, vehículos, límites de velocidad y regulaciones más seguros que tengan en cuenta el error humano y velen por que las consecuencias de los accidentes se mantengan dentro de unos niveles en los que la supervivencia sea una posibilidad para las personas implicadas. La declaración también exhorta a los gobiernos a que lideren y tomen medidas adicionales, e insta al sector privado a dar prioridad a la seguridad vial en toda su cadena de suministro. Asimismo, el texto hace hincapié en las importantes funciones que desempeñan la sociedad civil, las instituciones académicas, la juventud, las organizaciones filantrópicas y las Naciones Unidas a la hora de impulsar los avances.
Con cerca del 60 % de la población mundial viviendo en la actualidad en zonas urbanas, la creciente demanda de movilidad amenaza con desbordar unos sistemas de transporte concebidos en gran medida alrededor de los vehículos motorizados privados.
El auge de las aplicaciones de reparto y para solicitar servicios de transporte con conductor ha provocado que el número de motocicletas se haya multiplicado por más de tres entre 2011 y 2025. Las muertes de motociclistas representan hoy casi un tercio de las defunciones en carretera en todo el mundo. Quienes llevan un casco de moto seguro tienen más de seis veces menos posibilidades de morir en una colisión.
Las nuevas formas de movilidad, como los patinetes eléctricos, las bicicletas eléctricas y los vehículos autónomos, presentan desafíos y oportunidades tanto para los responsables de la planificación como para los encargados de la formulación de políticas en la esfera del transporte. La OMS trabaja para cerrar las brechas en lo que respecta a la legislación y las normas y promover unos estándares de seguridad congruentes, y está reuniendo a expertos de referencia para encontrar nuevas maneras de garantizar que todos los nuevos vehículos y tecnologías sean seguros.
«Más de la mitad de todas las muertes en carretera corresponden a personas que ni siquiera van en coche: peatones, ciclistas o motociclistas. Cuando las carreteras se diseñan como si solo importaran los conductores de vehículos, esas otras personas quedan peligrosamente expuestas», declaró el Dr. Etienne Krug, Director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS. «Sabemos qué funciona: leyes y aplicación de la ley estrictas e infraestructuras y vehículos seguros, prestando al mismo tiempo especial atención a reducir la velocidad y a abordar la disminución de facultades durante la conducción. Esta declaración significa que debemos ser más ambiciosos y avanzar más rápido».
En todo el mundo, diez países redujeron las muertes en carretera en un 50 % en los diez años transcurridos hasta 2021 y más de la mitad de todos los países notificaron un descenso en el número de defunciones en ese periodo. Con todo, los avances son desiguales: en la Región de Europa los fallecimientos han disminuido en un 36 %; en la Región del Pacífico Occidental, un 15 %; en la Región del Asia Sudoriental, un 2 %; en las Américas no ha habido cambios y en la Región de África las defunciones han aumentado en un 17 %.
La nueva declaración de las Naciones Unidas afirma que fortalecer la seguridad vial es fundamental para mejorar la salud pública y el desarrollo sostenible en general. Un aumento del número de personas que optan por caminar, ir en bicicleta y usar el transporte público puede reducir la congestión, mejorar la calidad del aire, crear ciudades más habitables y promover una vida más saludable y más larga.