06/04/2026 | News release | Distributed by Public on 06/04/2026 11:19
Luego del éxito alcanzado por el arándano, el sector agroexportador peruano explora una nueva frontera comercial con la cereza, fruto que comienza a ganar protagonismo como alternativa de alto valor.
El análisis de Promperú apunta a una estrategia de largo plazo: la cereza peruana aún se encuentra en fase experimental, con ensayos agronómicos, investigación genética y validación comercial en distintas regiones.
La ventana comercial que ofrece la cosecha temprana -concentrada entre septiembre y octubre- es clave, ya que permite ingresar antes que la campaña chilena y acceder a precios premium cuando la oferta internacional es limitada.
Esta mejora es determinante para un producto tan delicado como la cereza, ya que menos tiempo de viaje significa mayor posibilidad de conservar la calidad y competir en segmentos de alto valor.
A este factor se suma el uso de tecnologías de manejo agrícola, como macrotúneles, mallas de sombra o sistemas de nebulización, que permiten adaptar el cultivo a los microclimas de la sierra y la costa.
Sin embargo, según cifras de Promperú, la cereza peruana aún no alcanza volúmenes exportables comerciales.
Las pruebas actuales se concentran en regiones como Arequipa, Junín, Ayacucho, Cajamarca, Cusco y Áncash, donde se experimenta con variedades de alto y bajo requerimiento de frío como Santina, Lapins y Skeena. El proceso incluye la introducción de material genético importado de Estados Unidos y Chile, y la evaluación de su adaptación y rendimiento en campo.
Para Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), el desarrollo de la cereza enfrenta desafíos similares a los que marcaron los inicios del arándano. El principal obstáculo sigue siendo el acceso a mercados internacionales, en especial a China.
De acuerdo con declaraciones recogidas por Infobae Perú, el sector ha solicitado la apertura sanitaria para exportar cereza a ese destino, pero el proceso depende tanto del cumplimiento de estrictos protocolos fitosanitarios como del avance de las negociaciones bilaterales.
Amaro explica que la inversión privada se mantiene limitada mientras no se resuelva el acceso a los principales mercados. Actualmente, la producción nacional se restringe a ensayos productivos y envíos de muestra, sin exportaciones comerciales regulares.
El dirigente gremial destaca que la experiencia previa con otro frutos bandera como la palta muestra la importancia de combinar innovación agronómica, inversión y acuerdos de libre comercio para alcanzar la competitividad internacional.
Otro reto identificado por AGAP es la necesidad de encontrar las variedades de cereza capaces de adaptarse a las condiciones agroclimáticas peruanas y lograr altos niveles de productividad por hectárea.
El proceso implica evaluar el cuajado, la resistencia de las flores, el tamaño de la fruta y la metodología de manejo, considerando que la cereza es especialmente sensible a factores ambientales y a la logística de transporte de larga distancia.
La ventana comercial y la reducción del tiempo de tránsito a través del Pacífico representan ventajas para el Perú, pero la consolidación del cultivo depende de que productores, autoridades y organismos técnicos logren completar el ciclo de investigación, validación y apertura de mercados.
El sector estima que, si se mantiene el ritmo de trabajo y existe voluntad política, el acceso comercial a China podría abrirse en el corto plazo, incluso en dos años. En el caso del arándano, tomó cerca de seis, lo que marca un horizonte de desarrollo para la cereza y para la diversificación del agro peruano.
Fuente: Infobae