07/22/2026 | Press release | Distributed by Public on 07/23/2026 13:25
El 22 de julio de 2026, a petición de la parte filipina, el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, se reunió con la secretaria de Asuntos Exteriores de Filipinas, Maria Theresa Lazaro, al margen de la serie de reuniones de ministros de Asuntos Exteriores sobre la cooperación en Asia Oriental en Manila. En la ocasión, Wang Yi expuso solemnemente la posición de China y expresó enérgica protesta por la actuación temeraria del personal filipino al embestir buques chinos de aplicación de la ley en Ren'ai Jiao.
Wang Yi señaló que, en los últimos años, las relaciones chino-filipinas han venido afrontando de forma continua dificultades y desafíos, lo cual evidentemente no redunda en interés de ninguna de las dos partes y perjudica aún más el propio desarrollo de Filipinas. Frente a un mundo marcado por transformaciones y turbulencias entrelazadas, ambas partes deberíamos haber salvaguardado conjuntamente la paz y el desarrollo, arduamente conquistados, en esta región; sin embargo, las actuaciones de Filipinas han ido a contracorriente de los demás países de la región y la han convertido en un factor perturbador de la paz y la estabilidad regionales. Los hechos han demostrado que permitir la injerencia e intervención de fuerzas externas y exagerar deliberadamente las divergencias marítimas no hará sino convertir a Filipinas en una herramienta de la que otros se sirven. Si se intenta recurrir a países extrarregionales para provocar incidentes, al final no quedará más remedio que asumir las amargas consecuencias de lo que uno mismo ha sembrado. Resulta lamentable que, cada vez que China y Filipinas están por entablar un diálogo, en Filipinas siempre haya personas, en particular ciertas fuerzas de los estamentos militar y policial, que fabrican deliberadamente incidentes para sabotear el avance de dicho diálogo. Esas personas albergan intenciones inconfesables: no piensan en el bienestar del pueblo filipino, sino en ejecutar los designios de fuerzas externas y procurar beneficios privados para sí mismas. En la actualidad, las relaciones chino-filipinas se encuentran en una encrucijada, y corresponde a la parte filipina hacer una elección correcta y racional sobre el rumbo a seguir.
Wang Yi subrayó que, para desarrollar las relaciones chino-filipinas, la clave reside en seguir la dirección correcta. China nunca ha sido una amenaza para la seguridad de Filipinas y jamás ha invadido ni colonizado a Filipinas en la historia. La existencia de disputas territoriales y de delimitación marítima entre China y Filipinas es un hecho objetivo. China siempre se ha comprometido a gestionar las discrepancias y estabilizar la situación mediante el diálogo y las consultas bilaterales. Sin embargo, apartándose del cauce de las negociaciones bilaterales, la parte filipina, azuzada por fuerzas extrarregionales, montó una improvisada y temporal llamada "corte arbitral", fabricó y promovió el supuesto "laudo", ilegal e inválido, y China, desde el primer momento, no lo aceptó ni participó en ella, y mucho menos lo reconocerá. La parte filipina debe poner fin de inmediato a sus actos provocadores en las cuestiones marítimas, cumplir estrictamente los compromisos asumidos hasta la fecha con China y realizar esfuerzos concretos en favor de la estabilidad de las relaciones bilaterales.
Maria Theresa Lazaro afirmó que los intercambios entre Filipinas y China se remontan a larga data y que ambos países son vecinos que no pueden alejarse el uno del otro. La parte filipina se adhiere invariablemente a la política de una sola China y cumple el compromiso asumido al establecer relaciones diplomáticas; en el mundo solo existe una China y Taiwán es parte inalienable del territorio chino. Filipinas desea encontrar, mediante el diálogo, una solución apropiada a las cuestiones marítimas y esforzarse por lograr la mejora de las relaciones entre los dos países.