03/16/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/16/2026 13:08
Palabras del Presidente de la Nación, Javier Milei, en la Bolsa de Comercio de Córdoba
Buenas tardes a todos. Muchas gracias a las autoridades de la Bolsa de Comercio de Córdoba por invitarme; siempre es un placer y un honor enorme estar aquí, en esta provincia, y básicamente lo que voy a hacer -en el día de hoy - es explicar por qué Argentina está frente a una gran oportunidad para volver a crecer y para hacer grande a la Argentina nuevamente.
La presentación tiene dos partes; es bastante similar a la presentación que hicimos, recientemente, en New York, pero me pareció que vale la pena seguir reinsistiendo en por qué vamos a crecer. Entonces, son dos bloques: en el primer bloque, explico cómo es nuestro proceso decisorio, porque no es trivial el mecanismo por el cual uno enfoca y trata la política, y sobre qué instrumentos elige. Mi planteo a los ministros es que vamos a trabajar para hacer Argentina el país más libre del mundo. Tan mal no nos está yendo, pues -desde que llegamos al gobierno - avanzamos 40 puestos en libertad económica, sacando algunos casos, que son dos o tres, de países que prácticamente estaban destruidos y tuvieron que ser reconstruidos. Sacando esos casos extremos, nadie logró lo que nosotros logramos en un sistema, como el que tenemos, en tan poco tiempo, mejorando 40 puestos. Y eso está medido, a mitad del año pasado, así es que imagínense cuando se empiecen a contabilizar todas las reformas, por ejemplo, que pasamos a lo largo de lo que fueron las Sesiones Extraordinarias.
Entonces, la primera cuestión, que tiene que ver con el proceso decisorio, no es menor, porque - además este camino hacia la libertad - que implica que aquellos países que son más libres crecen en el doble, tienen un PBI per cápita 12 veces más grande; tiene 25 veces menos de pobres en formato estándar y 50 veces menos en el extremo. Básicamente, hay un objetivo, pero no todos los instrumentos que dispone la política económica se pueden utilizar, y eso no es menor porque son las reglas. Es lo que además es el título de mi próximo libro, que se llama: "La moral como política de Estado", y eso lo que sirve es para explicar cómo es el proceso decisorio, qué instrumentos sí y qué instrumentos no, y qué instrumentos -de ninguna manera- vamos a usar tampoco. Eso, ahora, cuando después veamos el tema, hay un apartado sobre inflación y voy a hacer algunas reflexiones.
Y la segunda parte de la presentación tiene que ver en mirar a Argentina como si fuera un modelo de negocio. Entonces, si a ustedes las condiciones del país les genera la oportunidad de que haya negocios, evidentemente habrá inversión; si habrá inversión habrá crecimiento; eso traerá más productividad, mayores salarios, menos pobres, menos indigentes y mejoran la calidad de vida de todos los argentinos. Entonces, si Argentina está en condiciones de crear valor, consecuentemente Argentina podrá crecer.
Entonces lo que tiene que ver con el marco, bajo el cual nosotros tomamos decisiones, y es esto que nosotros llamamos la moral como política de Estado. Nosotros decimos que existen un orden de mérito de tres elementos bajo los cuales se suele analizar o tomar decisiones de política.
En general, las más frecuentes, y yo creo que parte de por qué el debate se ha degradado, y por qué los socialistas -pese a que tienen ideas espantosas-, pese a que lo han intentado en cerca de 45 países y siempre han fracasado, y además, o sea, fueron fracaso en lo económico, en lo social, en lo cultural, asesinaron a 150 millones de seres humanos; a pesar de eso, ellos siguen dando la batalla.
Entonces, la pregunta es: ¿qué es lo que hicieron? Bueno, ellos se arrogan ser altruistas. Obviamente que primero que todas las cosas que prometen son siempre falsas. Pero son muy seductoras para el oído humano. Y, por otra parte, además, como nosotros no hemos dado la batalla cultural de lleno, nos han cooptado las ideas en base a decir que nosotros decimos cosas que no decimos. Por ejemplo, ustedes habrán escuchado que critican a los liberales por ser individualistas y el individualismo en el liberalismo no es una cuestión de ego, sino es una cuestión de reconocer que somos individuos, que somos distintos y que nosotros pensamos en términos de que cada uno de nosotros es independiente, o sea se reconoce a cada individuo.
Bueno, pero ellos son muy hábiles en, a ver, sin ir más lejos a una persona cuyo único talento es haber sido hijo de… hizo un comentario sobre la nota que yo hice con Majul donde básicamente yo decía que había bajado 20 kilos y que mis estudios daban indicadores propios de una persona de 30 años. Salió a decir que yo tengo una distorsión de la realidad, que creo que tengo 30 años, lo cual es una estupidez del tamaño de una casa.
Alguien que ha admirado siempre, tanto a Milton Friedman y primero los datos, cuando miro el espejo el primer dato es ese, que claramente no tengo 30 años. Pero eso no quiere decir que me cuide y tenga los indicadores como tal. Pero es así como mienten.
También otra persona muy precaria intelectualmente, pero con cámara, entonces en un momento dijo: "No, bueno, pero qué loco que está pues va a las provincias con el tour de la gratitud para que la gente le dé las gracias". No, no, no, por favor, no se puede ser tan imbécil, tan estúpido. Voy a las provincias a dar yo las gracias a quienes han decidido acompañar al mejor gobierno de la historia.
Así es que, no sólo que tenemos que gobernar, sino que tenemos que gobernar contra la retórica de esta horda de vagos, que lo único que saben hacer es hacer buenos argumentos para tocar la sensibilidad de los seres humanos y poder seguir viviéndolo como parásitos que son. Yo, la verdad, es que no sé si odian más bañarse o trabajar, no sé, es un dilema que todavía no encuentro…
Pero creo que más les molesta trabajar, porque cada dos por tres, cuando van a hacer lío a las inmediaciones del Congreso, se llevan unas lindas luchas. Pero bueno, es un elemento de otra índole.
En ese sentido, lo que nosotros estamos planteando es que hay tres líneas bajo las cuales uno toma las decisiones y este es el orden de mérito nuestro: la primera es la cuestión de la ética y moral, o sea, los valores, lo que nosotros llamamos los valores de Occidente; hay una segunda línea, que es la eficiencia económica; y hay una tercera línea, que es la más despreciable de todas, que es el utilitarismo político, es decir, tomar decisiones porque rinde en términos políticos. Y -en general- siempre el debate estuvo centrado entre discutir el utilitarismo político y la eficiencia económica y eso básicamente tenía algunos problemas y era que, en general, los políticos no saben de economía, es más, hay una frase hermosa de Thomas Sowell que dice que "la primera ley de la economía es la escasez, no hay de todo para todos y la primera ley de la política es ignorar la primera ley de la economía". Entonces, eso siempre el Ministro de Economía estaba en desventaja frente a los cortadores de cinta, por ejemplo. Bueno eso hoy no pasa, es decir y creo que hemos documentado los hechos y nuestra pasión por cuidar las cuentas públicas.
Pero, al margen de eso, ese debate aun así sigue siendo incompleto y por eso la izquierda se pudo arrogar la bandera de la moral y ser ellos los altruistas. A pesar de sus enormes fracasos, lo han hecho. Bueno, mi propuesta es esa bandera, ellos se la llevaron ilegítimamente, así que nosotros estamos acá para robarles esa bandera y volver a traer las banderas a quien corresponde, que es al liberalismo o al capitalismo de libre empresa.
En ese sentido, cuando nosotros hablamos de los valores éticos y morales, los valores de Occidente es una categoría arriba y las cosas se hacen en función de si están bien o están mal, si es justo o si es injusto. Entonces los pilares de este mecanismo decisorio es claramente la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos. Por ejemplo, el Rey Salomón, cuando le pide al Creador que le dé los deseos, le dice qué era lo que quería, y le decía sabiduría, para saber distinguir el bien del mal; coraje, para elegir el bien; templanza, para sostenerse y ser justo, o sea obrar con justicia. Y el elemento que va a determinar lo que consideramos que está bien o no son nuestros valores judeocristianos. Ahí, también, por eso es tan importante el rol de lo que es la ley natural. ¿Cuáles son los derechos naturales? Y ahí aparecen con claridad dos: el derecho a la vida y el derecho a la libertad.
En ese sentido, por eso nosotros también enfocamos mucho en lo que es Ulpiano, que no es sólo el derecho de darle a cada uno lo que es suyo, sino que suyo es lo que se gana laburando. Es decir, cuando el Creador expulsa a Adán y Eva del Paraíso, le dice: "ganarás el pan con el sudor de tu frente". Nosotros - los liberales - eso lo entendemos, pero los zurdos deben tener algún problema de traducción y creen que es con el sudor de la frente ajena. No, es con la propia, es sin violentar a otros, respetando a otros, es la base del principio de no agresión y vivir de lo que produce uno, no estar parasitando ni robando a otros.
En ese sentido, nosotros trabajamos con la idea del principio de apropiación de Locke. El principio de apropiación de Locke es que, si ustedes se encuentran algo y no es de nadie, entonces es de ustedes. Y eso sumado a que ustedes van a ser dueños del fruto de su trabajo y que cuando encuentran algo ustedes lo pueden incorporar, trabajar y convertirlo en otro bien. De hecho, Hayek señalaba el mercado como un proceso de descubrimiento. Si el mercado es un proceso de descubrimiento no existe tal cosa -por ejemplo- en la distribución del ingreso como una torta, porque esa torta no existe, sino que esa torta es una torta que se va generando. Por lo tanto, si ustedes generan esa torta, ustedes son dueños de lo que generan.
Entonces este tipo de cosas hace que, por ejemplo, una ley, lo que es el derecho positivo, cuando coincide con el derecho natural esa ley es justa. Y cuando eso no coincide, ustedes tienen tensión y es injusto. Para ser más simple, si uno hace una ley que dice: "Ok, ahora como este grupo no me gusta lo voy a exterminar"; eso puede ser legal, pero no es legítimo y así hay un montón de cuestiones vinculadas a cómo uno diseña políticas - que hay cosas que pueden ser legales, pero son profundamente ilegítimas y por ende son profundamente injustas.
La segunda parte del análisis tiene, o la segunda categoría, tiene que ver con lo que es la eficiencia económica. Sí, claramente, la eficiencia económica está por encima del utilitarismo político, pero la forma en la cual los economistas plantean la eficiencia económica tiene problemas de construcción analítica que hace que, a veces, los economistas terminen recomendando cosas, donde el remedio es peor que la enfermedad.
Entonces, si bien hay cosas que el buen análisis económico no avalaría de lo que son las políticas utilitaristas, es decir, difícilmente ustedes pueden encontrar algún economista semi razonable que avale que, durante un año electoral, se emitan 13 puntos del PBI, o que deje cuatro bases monetarias venciendo en un día, o que tenga el equivalente a 9 ó 10 base monetaria en deuda en pesos, venciendo a 30 días, o dejar deuda por importaciones por 50.000 millones de dólares, o vaciar el Banco Central y dejarlo con reservas netas negativas. Pero -cuando la política le gana al análisis económico- pasan ese tipo de cosas.
Sin embargo, ese análisis es insuficiente, o sea, le falta todavía un poco más. Y por eso una de las cosas que yo propongo - en esta forma en la que se debate es la forma en la cual se define eficiencia. El tema de la eficiencia no es un invento nuevo, o sea, van, leen Jenofonte y van a encontrar 384 años antes de Cristo, y ya estas cosas se discutían. Pero, al margen de eso, lo importante es que ya, en Adam Smith, estaba bien claro la idea de la mano invisible: que cada uno, guiado por nuestros propios intereses, conducen al máximo bienestar general. Y -probablemente- la metáfora de la mano invisible, es muy linda, pero mucha gente no la entiende. Por eso, a veces, es mejor trabajar con la de Bastiat, que es lo que se ve y lo que no se ve. Pero el concepto es bastante claro, y eso, la forma en la cual se aborda el problema de la eficiencia no es trivial.
Entonces es como yo digo en las distintas presentaciones, donde planteo la dualidad entre mirar este problema en la lógica que lo mira un economista neoclásico, que es el óptimo de Pareto, y la lógica por ejemplo cómo lo plantea Hans-Hermann Hoppe. El problema del planteo - estrictamente neoclásico - es que es un subproducto de la demostración de existencia, o sea del análisis del equilibrio. Un economista - cuando mira un problema de equilibrio general - se hace tres preguntas: se pregunta si el equilibrio existe, se pregunta si el equilibrio es único y después se pregunta si es estable. Esa es una dimensión, entonces si ustedes, las funciones de exceso de demanda derivan de conjuntos, que son convexos; que sea convexo quiere decir que, si ustedes toman dos puntos cualesquiera y los unen, lo que está dentro de esa línea existe dentro del conjunto. Ejemplo, yo hago una línea de acá hasta acá, y si la uno está dentro del conjunto. Es un conjunto convexo, un círculo es un conjunto convexo, un cuadrado es un conjunto convexo. Si yo tengo una dona no es un conjunto convexo, porque yo tomo dos puntos, los quiero unir y puede pasar - por el medio de la dona - y ahí no existe. Entonces, ustedes para demostrar la existencia, necesitan un instrumento que se llaman Teoremas de Punto Fijo, que no es - ni más ni menos - que una generalización del Teorema del Valor Medio.
El Teorema del Valor Medio, si recuerdan, dice que, si una función es continua y pasa de negativo a positivo, en el medio va a haber un punto donde es cero, no necesariamente en el medio, sino va a haber un punto, entre esos dos puntos, que es cero. Bueno, eso vendría a ser el exceso de demanda. Cuando el exceso de demanda es cero quiere decir que el precio es el de equilibrio. Por lo tanto, si ustedes tienen un conjunto que es convexo, las funciones son continuas, si son correspondencias son semicontinuas y eso permite que el equilibrio exista.
Si además ustedes solamente tratan con aplicaciones punto a punto, es decir que un precio solamente contesta una sola cantidad, entonces además ese equilibrio va a ser único. Y, si, además, los efectos directos son más fuertes que los indirectos, está claro que es estable, es decir impacta más fuerte el precio del té en el mercado del té que en el mercado del café, lo cual es bastante evidente. Entonces - en ese sentido - ustedes resuelven el programa del equilibrio que existe, que es único y que es estable.
El problema es cuando los economistas además le queremos cargar o poner una dosis normativa; ahora queremos demostrar que es eficiente. Ahora, para ser eficiente y para tratar de mapear con la idea de Adam Smith, entonces todas las partes que constituyen el exceso de demanda tienen que estar optimizando. Entonces los consumidores van a estar y esas demandas se derivan de una maximización de la utilidad, sujeta a la restricción presupuestaria y de ahí ustedes van a derivar la demanda de bienes y la oferta de factores. Cuando miren las empresas van a maximizar beneficios; de ahí van a derivar la oferta de bienes y la demanda de factores.
Entonces si ustedes tienen funciones de demanda, que surgen de optimización; funciones de oferta que surgen de optimización, cuando ustedes llegan a encontrar el equilibrio, ese equilibrio además está maximizando, por lo tanto, se cumple el primer Teorema del Bienestar, que todo equilibrio competitivo es óptimo de Pareto. Creo que estoy ganando mi intuición de explicar temas complejos como fáciles, estoy mejorando mi calidad de divulgador.
Pero al margen de eso, el problema con esa definición, con esa forma de trabajar, es que para yo derivar un máximo tengo que darle una estructura matemática muy particular para que yo tenga un máximo. Una cosa es encontrar un extremo: un extremo puede ser un máximo, un mínimo o puede ser una solución de esquina. Pero yo tengo que encontrar un máximo. Por ejemplo, una función - estrictamente cóncava - me va a permitir encontrar un máximo. Una función - estrictamente convexa - no me permite encontrar un máximo. Esto tiene algunas consecuencias no menores que yo las voy a tratar, en la parte de crecimiento, cuando yo digo que el ministerio de Federico - en realidad el verdadero nombre - es el Ministerio de los Rendimientos Crecientes, no el Ministerio de la Desregulación, y deriva de esto. Porque si yo tengo una función de producción estrictamente convexa, entonces lo que encuentro no es un máximo, es un mínimo.
En equilibrio general - por lo menos - nadie se engaña y lo llama funciones no convexas. Lo grave es cuando asociado a ello hay estructuras de mercado concentradas y a alguien se le ocurre regularlo. Cuando ustedes lo regulan y lo asimilan a una empresa competitiva le quitan los rendimientos crecientes, y cuando ustedes hacen eso matan la fuente del crecimiento económico. Entonces, de ahí deviene.
Entonces, fíjense que el más popular de los libros de Adam Smith, que es: "La investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones", él lo que quería estudiar era el crecimiento. El miércoles voy a estar dando una explicación de qué creo que es lo que hizo Adam Smith, es mi opinión, trabajo con esa intensamente. Así es que, básicamente, la idea es crecer. Y si ustedes…, y eso estaba en Adam Smith, era la idea de la "fábrica de alfileres". Y eso es consistente con lo que, en la teoría de crecimiento, se llama "el palo de hockey". O sea, el nivel del PBI per cápita - a lo largo de la historia de la humanidad - estuvo prácticamente constante hasta que apareció la Revolución Industrial, y tiene la forma de un palo de hockey.
Entonces, matar los rendimientos crecientes; por ejemplo, lo que hace es matar el crecimiento económico. Ahora, esto se hace en nombre ¿de qué? De la regulación. ¿Por qué entonces se regulan? Porque, supuestamente, no es eficiente. Entonces, ustedes violan el primer axioma de la economía del bienestar y, por ende, regulan. Bueno, pero eso no es un problema de la vida real, es un problema de la teoría económica que decidió utilizar esa estructura matemática.
Por eso, a mí me parece mucho más interesante la derivación de optimalidad, que hace un filósofo alemán que se llama Hans-Hermann Hoppe, quien, particularmente, a mí me odia y habla pestes de mí todo el tiempo, pero es una derivación en un libro que es "Economía y ética de la propiedad privada", que es brillante. Él deriva la optimalidad desde la lógica, aplicando el principio de apropiación de Locke y el principio de no agresión. Y esa demostración lo que hace es que ustedes pueden derivar un óptimo sin tener que estar atado a esta estructura matemática. Cuando ustedes hacen eso, la idea del fallo de mercado desaparece, porque qué es lo que se define como fallo de mercado: es lo que yo estoy observando respecto a lo que yo defino como el óptimo, y a eso lo llamo fallo de mercado. Entonces si ustedes validan esa visión de los neoclásicos validan la intervención, y al validar la intervención le abren las puertas al socialismo. En cambio, la definición de Hans-Hermann Hoppe, si los intercambios son voluntarios, no hay lugar al fallo de mercado, consecuentemente no hay lugar para la intervención. Entonces no es un tema menor.
Y la otra cuestión es, pero esto es en términos estáticos, es en términos dinámicos: qué es lo que hace, qué es lo que lleva a maximizar el crecimiento económico. Y lo que señala Huerta de Soto, y otros autores, es que son muy importantes las instituciones, que sean instituciones que permitan liberar la función empresarial, es decir la creación de valor. Y ahí ustedes tienen dos dimensiones: tienen una dimensión a lo Schumpeter, que es la idea de la destrucción creativa. El día que Edison inventó la lamparita, bueno, los fabricantes de velas - si no se ajustaban - iban a tener problemas, iban a terminar quebrados. Ahora acá nos estamos iluminando todos con luz eléctrica. O a alguien se le ocurre ir a llorar por los puestos de los carteros porque apareció el email.
No hay que dejarse llevar por la falacia ludita. Hay un libro muy hermoso, que se llama: "La economía en una lección", de un periodista que se llamaba Henry Hazlitt, que había estudiado con Mises. Por ejemplo, en uno de los capítulos de "La economía en una lección" tiene uno que se llama: El odio a la máquina. Ustedes pueden si no les gusta Smith, no les gusta Hazlitt, no les gusta Bastiat, no les gusta Hayek, Milei les cae desagradablemente mal, no hay problema, yo no tengo ningún tipo de problemas con esas cosas, en especial en la última sentencia. Pero a lo que voy es que, si fuera cierto que el progreso tecnológico destruye puestos de trabajo, esto es muy interesante porque hoy la tasa de desempleo tendría que ser del 90%. Y ustedes dicen: "Ah, ¿y de dónde sacás ese número?". Bueno, si el progreso tecnológico destruyera puestos de trabajo quiere decir que - a partir de la Revolución Industrial - si lo fechamos como el momento donde empieza la expansión, entonces quiere decir que los puestos de trabajo son los que teníamos en ese momento y no más. Y si en ese momento, en el planeta, vivían 800 millones de seres humanos y hoy viven 8000, quiere decir que la población se multiplicó por 10 y sigue habiendo la misma cantidad de empleos. Si el progreso técnico destruyera puestos de trabajo tendríamos un desempleo del 90%, lo cual - y me voy a salir del protocolo, perdón - pero es una pelotudez del tamaño de una casa.
Sin embargo, uno ve los luditas por todos lados. Yo el otro día dije los luditas tienen problemas de comprensión de texto, "va a hacerse a dar las gracias a los lugares". Entonces, dado la rudimentalidad de algunas personas, el término ludita viene de Ludd, que es el tipo que cuando apareció la máquina de vapor y el telar fue y lo rompió para frenar el progreso tecnológico. Entonces, es divertido porque son luditas, pero después usan el último celular que compran, en una tienda en Nueva York.
Entonces, la realidad es que si ustedes permiten que fluya la destrucción creativa - a la Schumpeter - y además ustedes tienen instituciones - a la North- que permiten que el sistema se pueda ir adaptando, bueno ustedes lo que están haciendo es tener un marco institucional que permite que haya creación de valor. Es falso el relativismo moral. Es decir, no todas las cosas están bien, y no me refiero a que, si nosotros estamos dispuestos a comer vacas y en la India no, porque eso es entendible. Pero hay un conjunto de valores que ustedes no pueden violentar y que si los violentaran está mal, y eso es injusto.
Entonces, si yo voy y busco, y cuando digo los valores de Occidente digo los valores judeocristianos, es, por ejemplo: matar está mal y creo que todos podríamos estar de acuerdo en que matar está mal. Bueno, a los socialistas eso es relativo, para ellos es relativo si es en función de conseguir el objetivo que ellos dicen, están dispuestos a matar gente y lo han admitido a lo largo de la historia como un costo que había que enfrentar. No, bueno, para nosotros matar está mal. Para nosotros robar está mal. ¿Qué es si no la justicia social? Es como que vengo yo - a punta de pistola - les robo a todos ustedes y les reparto a ellos. Claramente ustedes van a estar enojados y ustedes van a estar felices.
Es más, puedo hacer algo profundamente inmoral: tengo cinco personas, uno gana 500, los otros ganan cero, le saco 400 al que tiene 500 y le doy 100 a los otros cuatro y es una maravilla. Voy a las elecciones, gano con el 80%. Pero ¿cuál es el problema de eso? Si utilitaristamente, en términos políticos, es brillante, pero, en términos morales, es siniestro, porque estoy robando y robar está mal.
No sólo eso, es más: el primer mandamiento, si lo leen desde la Torá y no desde cómo fue adaptado después, lo primero que proclama es la libertad, porque cuando ustedes lo leen, en el libro de Shemot y el Creador le entrega a Moisés las tablas, el primer término es que Él es el Creador, el que te sacó de Egipto. Es decir, el primer mandamiento lo que declara es la libertad. Entonces fíjense: está la libertad, está el derecho de propiedad, está el derecho a la vida, están las bases para llevar una vida ordenada, se definen cuáles son los pecados capitales. Es decir, uno de los principales problemas, que tiene el socialismo, es que está basado en la envidia, y la envidia no es sólo que puede llevar a un problema de externalidad negativa en consumo que genere una relación circular que no permite resolver el equilibrio. Eso es bullshit, es un problema en la cabeza de los economistas que queremos resolver un sistema de equilibrio general. Pero ese no es un problema de la vida real, porque llega un momento, en que, si usted no decide porque el otro no decidió, y el otro no decidió porque usted no decide, bueno, llega un momento que si no lo hacen no les va a ir bien, por lo tanto, van a resolver el tema.
Y supongan que lo pensaran en términos de alimentación. Entonces ese no es un problema real, es un problema matemático, no es un problema de la vida real. Un problema más cercano a la vida real es cómo lo trataba Mises: el problema de la envidia, desde la perspectiva de la justicia social, donde ustedes ahí revientan, es injusto, es un trato desigual frente a la ley, pero ustedes además le están apropiando y están reventando el ahorro. Entonces no sólo que es injusto, es ineficiente, sino que además dinamita los incentivos ¿para qué? Para crecer, porque están violentando la propiedad privada. Entonces digo, ¿para qué van a producir si se los va a robar otro?
Y después hay una dimensión todavía mucho más, que es una que yo estuve desarrollando, todavía no la publiqué, pero ya se las adelanto, se las adelanto para ustedes: que es el rol de la envidia destruyendo las funciones de demanda. Cuando ustedes construyen las funciones de demanda y toda una axiomática de la teoría de la elección, hay un axioma… Hoy me levanté con toda la topología en la cabeza, les juro que no es lo que dice acá, pero me levanté así hoy. Uno de los problemas - cuando ustedes tienen un axioma que se llama axioma de no saciedad - puede ser el axioma de no saciedad extrema, es que ustedes pueden tener dos canastas: tienen lo mismo de todos los bienes, pero salvo de un bien tienen un poquito más. Esta última es preferible a la primera. Y la otra es el axioma de no saciedad débil: ustedes pueden estar saciados de todos los bienes, pero no de uno, entonces siempre existe la posibilidad de que elijan esa canasta que tiene más, es preferir más a menos.
Bueno, esto que parece una cuestión estética, ver si las curvas de indiferencia tienen forma parecida a una L o son una herradura, no es trivial en la vida real. Porque cuando ustedes tienen individuos siniestros, nefastos, envidiosos, que es la base de los socialistas, son envidiosos, resentidos, básicamente son personas que prefieren estar mal, con tal de verlos a ustedes peor. Y cuando pasa eso, esos tipos son capaces de destruir el sistema con tal de verlos peor a ustedes. Cuando ustedes pasan eso, el sistema no tiene funciones de exceso de demanda, nos quedamos sin análisis de equilibrio general. No es un chiste tener - del otro lado - a personas que están dispuestos a romper todo con tal de verlos mal. Eso es el kirchnerismo, están dispuestos a romper todo y hacer cualquier tipo de barbaridad con tal de verlos mal a ustedes porque ellos no están en el poder.
Y la tercera dimensión es el utilitarismo político, es decir, si esto les rinde o no en votos, que a nosotros nos parece que es siniestro eso. Es decir, justamente una de las maravillas del liberalismo es al reconocer el individuo; es decir, usted no puede tomar decisiones…, ejemplo, la justicia social, de vuelta, en términos de votos es tremendamente favorable, pero es profundamente inmoral, es profundamente inmoral, está mal. Y cuando ustedes toman políticas que están reñidas y tensionadas con el utilitarismo político con la eficiencia o con la moral, eso termina mal. ¿Quieren un caso aplicado? Argentina: 100 años de socialismo. De ser de los países más ricos del mundo, estábamos a punto de explotar, íbamos camino a Cuba, con escala en Venezuela. Afortunadamente, la gente decidió apoyar un programa liberal, que algunos llaman un radicalismo liberal, un liberal radical, no sé, extremo. Vaya que saben todo lo más extremo que podría estar. Y hemos decidido los argentinos torcer esta historia de decadencia y estamos comenzando la reconstrucción, de Argentina.
La inflación, ¿es alta? Sí, claro que es alta, pero cuando vinimos era del uno y medio diario. Cuando llegamos, la mayorista era de 54. Como venía la dinámica, íbamos con la cantidad de pasivos monetarios - en el Central - que hubiera quintuplicado la cantidad de dinero, con la cantidad de deuda en pesos que hubiera aportado entre 9 y 10 bases monetarias más. Entre el problema de la SIRA, el problema de las reservas netas negativas, íbamos a ir a una hiperinflación en torno al 15.000% anual. ¿Es alta la que tenemos? Sí, claro, pero venimos del peor lugar del infierno. Lo que tiene que ver con la pobreza, sí, está... después de 8 años tenemos los niveles de pobreza más bajos de los últimos 8 años. Ahora, sí, tener cerca de 30% de pobres es un espanto. Pero la realidad es que - cuando nosotros llegamos - el indicador del INDEC mostraba 41. Pero eso, en realidad, en una serie que está creciendo, mostrar un promedio de seis meses está subestimando lo que pasaba en las puntas. Y, además, recordemos que había controles de precios, que ustedes iban al supermercado y las mercaderías no estaban, por lo tanto, era falso ese número. Obviamente que cuando uno sincera eso, ¿qué es lo que pasa? Y sí, subió la pobreza. La pobreza subió al 57% cuando sinceramos lo que pasaba. Si de 57% la bajamos a 30%, hay cerca de 15 millones de argentinos que salieron de la pobreza. ¿Estoy diciendo que estamos bien? No. Pero estoy diciendo que sacamos 15 millones de personas de la pobreza.
Alguien puede decir: no, pero no hay crecimiento. Miren, cuando nosotros llegamos el arrastre estadístico que traía el PBI era para una caída del 3,5%, sólo el arrastre estadístico. Con lo cual, si el año terminó 1,7% abajo, quiere decir que entonces nosotros hicimos crecer la economía. De hecho, si ustedes toman el Estimador Mensual de la Actividad Económica, de fines del '23 versus el del '24, el PBI - en esa medida - creció 6,6%. Cuando toman esa misma medida para el '25 creció 3,5%. Quiere decir que, después de años de no crecer, por dos años seguidos, hemos mostrado dos años seguidos de crecimiento, donde la economía mejoró 10,5%, y que si seguimos así vamos a registrar - después de muchísimo tiempo - tres años seguidos de crecimiento.
Entonces, ahora voy a contar por qué soy optimista con Argentina y voy a plantear el caso argentino como si fuera el análisis de un negocio. Cuando ustedes analizan una empresa, básicamente ustedes qué miran: el flujo de fondos descontados. Ahora, para el flujo de fondos de contados ustedes tienen que derivar, tiene que haber flujo. Para que haya flujo tiene que haber un negocio, tiene que tener rentabilidad, le tienen que detraer los impuestos, pero el valor también depende del crecimiento y también depende de la tasa de interés. Entonces, lo primero que me gustaría ver es si hay negocios para hacer, en la Argentina, de dónde derivar ingresos. Y claramente que Argentina tiene un montón de sectores, que van a generar muchísimo crecimiento y que ya lo están generando. Esto también es buenísimo, porque es tan evidente cómo le rompe los ojos el tema de que la economía crece: "No, bueno, pero el crecimiento es dispar". Yo no estoy diciendo que lean la literatura que me gusta a mí porque, sino sería como sesgo de confirmación, pero si van y leen a Hirschman y miran la estrategia del crecimiento y el desarrollo, no es algo equilibrado. O sea, va a haber sectores que se van a expandir y hay sectores que se van a contraer. El día que aparece el email, bueno, los carteros van a tener problemas, van a tener que trabajar de otra cosa, pero son sectores más productivos, con lo cual además van a tener mayores salarios.
Las velas, el ejemplo que quieran, ustedes seguro que tienen celular o andan usando… hay gente joven acá, pero hay gente que ha conocido los viejos teléfonos públicos que le poníamos fichitas para hablar, nadie anda usando eso ahora. Con lo cual está claro que ha habido unas mejoras sustanciales. Entonces no hay que tenerle miedo. Si los luditas tienen miedo por algún tipo de lo que fuera, bueno, hay que explicarles que están equivocados, que la evidencia empírica los contradice. Entonces qué dicen: "No, bueno, pero crece una parte, la otra parte se estanca o cae". A ver, en el EMAE entran 15 sectores, 11 crecen. ¡Ey, vamos! El índice de difusión está en torno al 70%. Es decir, lo que hay que entender es que nosotros, si nos jactamos de ser el Gobierno más reformista de la historia, cuando ustedes hacen reformas estructurales ¿creen que no va a haber cambios en la asignación de recursos? ¿No creen que va a haber cambios en los precios relativos? Es una idiotez creer que uno puede crecer todo balanceado, en especial cuando ustedes traen una estructura desequilibrada por regulaciones e intervenciones de cien años. No se puede ser tan precario, por decirlo de manera elegante.
Entonces tenemos sectores: sí, tenemos a la minería. En la minería podemos hacer un montón de cosas, tenemos cobre, tenemos litio, tenemos oro, tenemos minerales raros, tierras raras, cosas fabulosas. Chile - con la misma cordillera - genera 30 veces más que lo que generamos nosotros con la misma cordillera. ¿Todo por qué? Porque estamos abrazados a los ambientalistas idiotas extremos. Por poco - si ustedes les hicieran caso a los ambientalistas - no podrían tocar nada en la tierra, porque seguramente causaría daño. Si ustedes llevan esa hipótesis al extremo ¿saben qué pasa? Se mueren. Porque si ustedes para consumir algo que está en la tierra necesitan la autorización de la generación que viene atrás, la que le sigue, la que le sigue, la que le sigue. Porque no es solo la que sigue, porque la que sigue tiene que recibir la autorización de la que le sigue a esa, y así sucesivamente. Con lo cual tienen que ir hasta la última generación de la historia. Bueno, les voy a decir algo: si siguen con ese patrón pelotudo lo que va a pasar es que cuando ustedes vean algo no se lo van a poder apropiar, porque van a necesitar la autorización del que viene atrás. Con esa idea ustedes no van a poder comer. ¿Saben qué? Se van a morir ustedes y no va a haber generación futura, ni dos, ni tres, ni cuatro. Por favor, pensemos en términos dinámicos, porque si no pensamos en términos dinámicos y nos dejamos llevar por los imbéciles de los socialistas nos vamos a autodestruir como civilización. Entonces, tratemos de pensar con la cabeza.
El otro sector es petróleo y gas. Argentina está en condiciones de convertirse en una potencia energética. ¿Por qué creen que están pensando y van a hacer inversiones en Datacenters? Porque requiere mucha energía y requieren que sea barata y haga frío, qué mejor que el sur nuestro. Entonces dejemos de pensar de modo precámbrico. Porque no estamos proponiendo negar los impactos ambientales, lo que estamos diciendo es: pero hagamos cosas que tengan sentido, porque no sea cosa que, con esto de cuidar, a la Tierra, con el ambientalismo idiota, entonces no hay que destruir el ser humano porque rompe el planeta. ¿Y para qué está? ¿Para qué nos dio el Creador el planeta?, ¿para qué, para contemplarlo? Ni que hablar lo que podemos aportar en energía nuclear, o lo que es claramente el uranio, lo que es el sector agropecuario argentino. O sea, si no tuviéramos regulaciones idiotas sobre las semillas, podríamos producir por lo menos el doble de lo que producimos. "No, pero acá esta semilla no se puede usar, esto…", todo es igual. Todas regulaciones cavernícolas.
Ni que hablar lo que tenemos en temas, de economía del conocimiento y, sin ir más lejos, lo que tenemos en el sistema financiero. Cualquier país razonable, pero no digo desarrollado, digo razonable, tiene un crédito, en término del PBI de 60% a 70%. Nosotros llegábamos y el crédito al sector privado no financiero era 4%, el PBI, es de cavernícolas. Acá la parte que estamos proponiendo, y que creo que suma un montón, es el tema de la Ley de Inocencia Fiscal. Es decir, ustedes en Argentina - hasta que llegamos nosotros - ustedes fiscalmente eran culpables hasta que demostrara lo contrario. Bueno, hoy volvimos a alinearnos con nuestra Constitución y todos son inocentes hasta que el fisco les demuestre lo contrario. Eso significa que, si ustedes tienen dólares en el colchón, lo pueden sacar y usarlo como se le dé la gana, porque ustedes en realidad se protegieron, ¿sí?, de 90 años de estafa del Banco Central.
Entonces, no es que ustedes son delincuentes, no: el delincuente era el que estaba, en Reconquista 266, ustedes se protegieron. Entonces, ustedes ahora, por ejemplo, pueden sacar los dólares del colchón, volcarlos al sistema financiero y que eso empiece a generar posibilidades de inversión en el sector real. Esto es también muy interesante. ¿Por qué el Banco Central - ahora - está avanzando en que esos dólares puedan ingresar en instituciones y que puedan ir a financiar distintas actividades? ¿Saben por qué? Porque el argentino ahorra en dólares, por lo tanto, necesita vehículos de inversión que puedan pagarlo, tienen que ser en dólares. Entonces, por eso hay como una suerte de split de la banca y de las instituciones, tal que ustedes puedan esos dólares volcarlos al sistema productivo.
Ustedes no se pueden enojar con la realidad, tienen que actuar acorde a las restricciones que pone la realidad. Después de todo lo que sufrieron los argentinos con el peso, si quieren trabajar en dólares trabajen en dólares, o sea se les da la posibilidad de que tengan esos dólares, que los puedan meter en el sistema y que puedan financiar actividades productivas y además todos crezcan. Es decir, en el fondo, lo que estamos haciendo es profundizar y que exista fuertemente el mercado de capitales. Y eso tiene una potencialidad enorme: podemos multiplicar por 6, por 7, por 8 veces el sistema financiero. Mire si tenemos para hacer negocios. No sólo eso, sino que otra parte importante de esto es: ustedes generan flujo de fondos, pero claro, cuando generan resultados viene el Estado y les apropia, les saca recursos, vía impuestos. Bueno, yo voy a decir orgullosamente que somos el primer Gobierno de la historia que sacó 20 impuestos y bajó la presión fiscal, en términos del PBI en 2,5 puntos. Y si nosotros podemos validar en los hechos el escenario base, que desarrolló el equipo de "Toto" - de acá a que termine, si fuéramos reelectos - en el año 2031, estaríamos devolviéndole a los argentinos 500.000 millones de dólares. Vaya que sí que le estamos bajando los impuestos y devolviéndole la libertad a la gente.
La otra parte tiene que ver con la tasa de interés, y en la tasa de interés tiene un rol fundamental el Riesgo País. Nosotros, en los 123 años de historia - antes de que nosotros llegáramos al Gobierno - Argentina tuvo solamente superávit en 10 casos, pero siempre era en condiciones donde salíamos de situaciones en las que estábamos en default, por lo tanto, no pagábamos los intereses. Entonces nosotros, cuando llegamos, había un déficit en el Tesoro de cinco puntos del PBI y en el Banco Central de 10. Nosotros dijimos que íbamos a ir a déficit cero. Nadie ni siquiera debatía la cuestión monetaria, que imagino que no la discuten porque no tienen la menor idea, pero les parecía imposible que pudiéramos lograr el equilibrio fiscal a lo largo de los primeros cuatro años de gestión. Y yo sostenía que lo íbamos a hacer en el primer año. No solo que lo hicimos en el primer año, sino que lo hicimos en el primer mes. A partir de ahí empezaron a decir que estaban dibujados, que esto, que lo otro, que no lo podíamos sostener. Ya llevamos más de dos años de gestión, y el superávit fiscal sigue en pie y así va a ser hasta que yo esté, en el sillón de Rivadavia.
Por otra parte, teníamos el tema del déficit cuasi fiscal. Nadie habla de cómo terminar con eso, nosotros terminamos con el déficit cuasi fiscal, a los 6 meses de gestión. Desde ese momento la base monetaria amplia no creció más. Por lo tanto, desde ese momento, 26 meses después, la inflación debería desaparecer, por lo tanto, seguimos convencidos que para lo que es - el mes de agosto - la inflación podría empezar con cero. Obviamente que en el medio pasaron cosas, que ahora las voy a describir o quizás las puedo me puedo adelantar. Si ustedes miran la tasa de inflación, la tasa interanual se va a tocar picos de 300, tanto en mayoristas como en minoristas, hoy la mayorista está en torno al 24; la minorista está en torno al 32, 33%. De hecho, la mayorista hubo meses, que mostró deflación. Yo siempre hice mucho hincapié sobre la inflación mayorista porque es la que se adelanta, es la que no tiene que estar mirando el problema de los ajustes de tarifa y demás.
Pero el problema, básicamente, es que el Gobierno anterior emitió 28% del PBI: 13% emitió en el año electoral, tarde o temprano eso iba a haber que pagarlo en inflación. Y eso está en un trabajo que ha hecho un alumno, en la Universidad de Córdoba, que son de 26 meses. Dicho esto, además teníamos controles de capitales, controles de precio, eso lo que hace es generar sobrante monetario que había que limpiarlo. Entonces tenemos el problema de los rezagos, tenemos el problema del sobrante monetario y, obviamente, si ustedes quieren, tienen perturbaciones de corto que pueden generar alteraciones en la dinámica de los precios y no van a modificar la situación de largo, pero sí le modifica o le puedes hacer saltar los precios de corto y que se manifiesten como inflación.
Pero el problema más que, alguien podría decir "No, pero la inflación venía cayendo y empezó a rebotar". Eso también tiene una explicación. La explicación de por qué pasa eso nosotros veníamos con la tasa de inflación en descenso, nosotros en el mes de marzo del 2025, cuando estábamos planeando la salida del cepo, hemos recibido un ataque especulativo que generó una caída en la demanda de dinero, saltó la tasa inflación al 3,7%, sin embargo, fue un ataque muy puntual en un periodo de tiempo muy concreto, pasó, la inflación después en abril fue el 2,2% y en mayo fue el 1,5%. La economía había arrancado, el año, creciendo al 6% y estaba acelerando al 8%. Cuando pasaba eso, evidentemente el kirchnerismo sabía que si no hacía algo iban a perder las elecciones y entonces tenían que salir a romper todo. Con lo cual salieron y, el Congreso, nos votó 40 leyes en contra del programa económico, alevosamente salió a romper todo.
Si creen que eso es gratis, no, no es gratis. Esa situación lo que hizo, al poner en jaque todo el tiempo el equilibrio macroeconómico, hizo que cayera la demanda de activos argentinos en el mercado externo. La caída del precio de los bonos hizo que subieran las tasas y, consecuentemente, aumentar el riesgo país. La caída de la demanda de los activos domésticos, en especial la demanda de dinero, lleva a una pérdida de poder adquisitivo del dinero, entonces la tasa de inflación se empezó a acelerar. ¿Por qué? Porque al caer después el poder adquisitivo del dinero, el nivel de precios va a ser más alto y, por ende, se va a manifestar como una aceleración inflacionaria. Para que tengan una idea de la locura que enfrentamos nosotros el año pasado, enfrentamos la corrida más grande de la historia argentina. Tuvimos una corrida equivalente al 50% de M2, corrieron por 41,000 millones de dólares.
Es más, cuando ustedes miraban el balance del Banco Central en dólares durante la última etapa del kirchnerismo -que espero que haya sido la última etapa de la historia y estamos trabajando fuertemente para sacarlos de la historia de una vez por todas- Gracias, creo que usted quiere seguir ganando popularidad. Es el jefe de protocolo, ¿saben lo que es lidiar conmigo con el protocolo? Cíclope le quedó chiquito. Entonces, en ese contexto, nosotros lo que vemos es que ese ataque fue enorme, pero hay algo que todavía es más complicado, porque cuando ustedes toman el pasivo del Banco Central durante el kirchnerismo, oscilaba entre 45.000 millones y 35.000 millones de dólares. Llegaba a 45.000 millones de dólares, había un ataque especulativo, venía una devaluación, lo llevaba a 35.000 millones de dólares. Ustedes se ponían en tasa a hacer carry trade hasta que iba a 45 y volvía a saltar el dólar, y así se movía. Es decir que en promedio la economía argentina tenía unos pasivos monetarios por el equivalente a 40.000 millones de dólares. Con el desastre inflacionario que había, con todos los problemas que había, me parece un número bastante sólido. Entonces me pregunté: ¿por qué eso era así? Bueno, porque del otro lado está el sector privado, que tiene que financiar el working capital, que es la demanda de los activos domésticos, ustedes con eso hacen funcionar la economía. No es que ustedes se compran una fábrica un día, ponen los fierros y ya funciona, no. Necesitan working capital. Además, ese working capital, que es el activo del sector privado -el activo financiero del sector privado-, es la contracara de los pasivos monetarios del Banco Central.
Quiere decir que había como un número bastante granítico de 40.000 millones de dólares. Eso significa que es el working capital de la economía, es el capital de trabajo de la economía. Entonces parecía un número difícil de romper. Cuando ustedes miran cómo terminó el balance, cómo estaba el balance del Banco Central, los pasivos monetarios el día previo a las elecciones -o si quieren el día posterior- eran de 28.000 millones de dólares. O sea, se había roto esa línea de los 40.000 millones. Pero además nosotros habíamos levantado los encajes, con lo cual eso implicó un aumento en la demanda de base de 8.000 millones. Quiere decir que la caída fue del 50%. Claro, por eso la economía venía creciendo al 8% y se frenó en seco, y pasó lo que pasó. Todo ese ataque especulativo implicó una aceleración inflacionaria e implicó una caída en la actividad económica. Es decir, nos costó más de 25.000 millones de dólares, por lo menos, en términos de actividad. La economía podría haber crecido al 7% y terminó creciendo, cuando toman el PBI en la frecuencia trimestral, 4,5%. Quiere decir que se produjo un daño enorme. No sólo cayó la actividad, sino que además saltó la tasa de inflación. Ok. La pregunta es: ahora me encuentro con esta situación, ¿voy a modificar la forma de hacer política económica porque nos saltó - transitoriamente - la tasa de inflación? ¿Vamos a aplicar controles de precios? Es decir, ¿vamos a violentar el derecho de propiedad, vamos a violentar la libertad? No, no cuenten conmigo con eso. Yo voy a seguir haciendo las cosas bien y -tarde o temprano - la vamos a derrotar a la inflación.
De hecho, desafío que alguien busque en la historia argentina que haya entrado en un año electoral, apretando la política monetaria, recrudeciendo el equilibrio fiscal y levantando el cepo; no lo van a encontrar. Es decir, eso es ser estoico, porque me hubiera resultado mucho más fácil mantener el cepo cambiario; me hubiera sido mucho más fácil todo el tránsito del 2025 si me cagaba, literalmente, en la libertad de ustedes; sin embargo, dijimos: "eso es injusto, eso es inmoral", y abrimos el cepo.
Otra parte más que quiero hablar es sobre el Riesgo País. El hecho de que nosotros trabajemos con déficit cero, una de las cosas que implica es que la deuda no va a crecer, crece solamente por los efectos de la que es indexada, pero no hay nueva deuda, literalmente. De hecho, nosotros asumimos con 500.000 millones de dólares de deuda consolidada, que el kirchnerismo omite la del Banco Central, es como que no estaba. A ustedes, que tienen ahí a ese colega, la morsa esa, golpista, que viene de un feudo. Se hace el democrático cuando viene de un feudo, enseñarle a hacer las cuentas. Bajamos la deuda en 50.000 millones de dólares. Nosotros pagamos la deuda. Parece raro, en la Argentina, ha sido antes de que llegáramos nosotros un defaulteador serial.
Y cuando ustedes básicamente tienen equilibrio fiscal, la deuda no varía y, por ende, la relación deuda-producto cae, por ende, no sube. Por ende, pasan a ser solventes, con lo cual, inexorablemente, el Riesgo País, que tiene que ver con la insolvencia, el Riesgo País tiene dos elementos: la insolvencia y la voluntad de pago. Creo que, dado muestras del we like to pay, fuertes. Pero, además, con equilibrio fiscal, o sea con déficit cero en la línea financiera, además somos solventes y tenemos capacidad de pago. Por lo tanto, inexorablemente, en algún momento el Riesgo País se va a desplomar. Nosotros, cuando ganamos en las PASO, el Riesgo estaba en 3,000; hoy el riesgo está en torno a los 500, entre 500 y 550. Ese nivel de Riesgo implica que la economía está en condiciones de crecer 4 o 5%. Ahora, ¿ese es el verdadero riesgo de esta administración? No, hemos colocado deuda, al año 2027, es decir durante nuestro Gobierno. El Riesgo País es 200, con esa tasa argentina podría crecer 7 u 8%. Por lo tanto, no vamos a cambiar la forma de hacer las cosas, porque - tarde o temprano - se va a acelerar el crecimiento, va a caer la inflación y vamos a seguir sacando argentinos de la pobreza. Vamos a seguir en este sendero, que va a hacer que la Argentina sea grande nuevamente.
Finalmente quiero ir a los drivers del crecimiento económico. Nosotros cuando pensamos el crecimiento económico lo vemos en tres líneas. Una es la desregulación, que es el Ministerio del doctor Sturzenegger, que puertas adentro lo llamamos el Ministerio de los Rendimientos Crecientes. En la medida que nosotros eliminamos regulaciones liberamos rendimientos crecientes y por ende genera crecimiento económico. Ahora la pregunta es por qué, y yo se lo planteo de otra manera: si yo les quito medidas que les devuelven el derecho de propiedad y ustedes se pueden apropiar del fruto de su trabajo, ¿van a estar mejor o peor? Van a estar mejor, porque les estoy recomponiendo el derecho de propiedad. No solamente a ustedes les cercenan el derecho de propiedad cuando les cobran impuestos, que es un robo directo, sino que también les quitan derechos de propiedad cuando los regulan. Lo voy a hacer con un ejemplo simple. Supongan que yo tengo un edificio y que me dedico a alquilar departamentos, y viene un imbécil y crea la Ley de Alquileres y me los regula. Bueno, esa ley a ustedes lo que les está haciendo -que es una suerte de proxy, un control de precios- es violentar el derecho de propiedad. Ustedes ahora no pueden disponer de su propiedad como querían hacerlo. Consecuentemente destruyen valor, consecuentemente hay menos crecimiento.
De hecho, fíjense: supuestamente esa medida se había hecho en favor de los más vulnerables. ¿Cuál es la consecuencia? Se ha invertido menos en casas, en viviendas, con lo cual se retrajo la oferta. Además, los que tenían viviendas, si las podían poner, no las ponían a disposición, con lo cual se contraía mucho más. Por ende, el precio se disparaba. ¿A quién terminaba jodiendo? A los que podían pagar menos. Esa medida no solo que era injusta porque violentaba el derecho de propiedad, sino que además al pobre inquilino lo hacía pelota y se terminaba pagando más caro. Y al pagarse más caro ¿a quién perjudicaba? A los que menos tienen. Es decir, hubo menos cantidades, mayores precios, una pérdida de bienestar enorme, y, sin embargo, ese imbécil sigue defendiendo su nefasta ley. Es increíble y sólo en Argentina pasa. Alguien que hizo tanto daño se recicla. Por eso los kirchneristas siguen dando vuelta.
Entonces cuando ustedes desregulan, están devolviendo derechos de propiedad. Y cuando ustedes le permiten disponer de su propia propiedad, ¿qué hacen? se expanden. Esa es la lógica. ¿Cuánto hicimos? Y bueno, hicimos 15.000 desregulaciones, que son equivalentes a reformas estructurales. Fíjense cómo puede cambiar la lógica de un mercado cuando ustedes tenían prohibido exportar chatarra y ahora se puede hacer o lo que puede ser desregular alquileres o lo que puede ser, por ejemplo, el caso que siempre cuenta Federico, de las sandías. Es decir, fíjese ustedes tocan un articulito y miren lo que hacen, generan una cosa enorme. Esa es la base del Ministerio de Desregulación, que, como comenté antes, estaba inspirado en la idea del fallo de mercado neoclásica, de que si hay rendimientos crecientes son estructuras concentradas y, por ende, es malo, no. Si en un mercado hay 10 empresas y una aparece y produce un bien de mejor calidad o mejor precio ¿sabe que va a pasar con las 9 restantes? Van a quebrar ¿Y ustedes me van a decir que después de eso van a estar peor? Es verdaderamente un tema ese. Entonces los neoclásicos cuando ven eso lo llaman fallo de mercado, regulan y matan el crecimiento. ¿Quieren un ejemplo bárbaro de tapado de regulación, crecimiento cero? Europa. Lo aviso, digo, para que cuando venga las discusiones de la Inteligencia artificial y demás no nos dejemos arrastrar por los luditas. Ese es el primero.
El segundo es el capital humano. Ustedes, cuando miran todo el debate sobre crecimiento económico, el mayor elemento que explica el crecimiento económico es el capital humano. Cuando Solow testea su modelo, solamente puede explicar el 15%. Cuando Mankiw, Romer y Weil meten en la prueba empírica el capital humano, salta a 85; hay 70 puntos de crecimiento que son explicados por el capital humano. Y nosotros, cuando llegamos, entendiendo la ética, la emergencia, viene Ayn Rand…, OK, tenemos 57% de pobres, y estas personas son víctimas de las políticas de los últimos 80 o 100 años. Entonces, ¿cómo lo arreglamos? Dijimos: "No, no, esto se arregla en dinámica, y hay que cambiar el concepto de la política social". La política social en la Argentina, previo a que nosotros llegáramos al Gobierno, era: yo te doy el pescado, o sea, te convierto en un esclavo. Nosotros arrancamos cambiando el nombre: le pusimos Ministerio de Capital Humano, y el concepto es: nosotros te vamos a enseñar a pescar, te asistimos, pero mientras tanto aprendes a pescar. Así el Ministerio de Capital Humano original tenía la idea de niñez y familia; eso sigue, porque el núcleo central está en cuando llegan los niños a la vida y darles la contención suficiente para que puedan desarrollar su cerebro. Está Salud: usted necesita personas que no solo logren desarrollar su cerebro, sino que además estén sanas. Cuando ustedes se garantizan esos dos elementos, esas personas pueden ingresar al sistema educativo y tener un buen rendimiento, y eso los prepara para su vida laboral posterior. Pero como en el medio también había personas que quedaron y se cayeron del sistema, también se les dio contención para que se puedan reconvertir y que puedan reintegrarse al mercado laboral. Por lo tanto, lo más importante: dejamos de pensar la política de contención social como estar regalándoles el pescado y enseñarles a pescar, y que, si es posible, tengan una fábrica, una empresa que se dedica a la pesca. O sea, un cambio total en cuanto a enfocar el problema; nosotros no queremos esclavos, queremos ciudadanos libres.
Y el otro tema que también es impulsor de crecimiento es la apertura. Nosotros lo que vemos es que Argentina, cuando tomamos el coeficiente de apertura -que es las exportaciones más las importaciones en términos del PBI-, es el país más cerrado del mundo. Acorde al ingreso que tenemos tendríamos que tener un coeficiente de apertura del 93%, tenemos un coeficiente de apertura de 28%. Basta, se terminó el debate. En el índice que desarrolla el Banco Mundial en cuanto a apertura económica, releva 179 países: estamos 178. Basta del verso de la protección, porque tenemos un infante de más de 80 años y no sirvió para generar riqueza ni para que los argentinos estén mejor. Con ese modelo cada vez nos iba peor, porque además cuando ustedes abren la economía, generan competencia y tienen que ocuparse por servir al prójimo con mejor calidad o mejor precio. Una política de apertura no solo beneficia a la mayor proporción de la población -porque ganan todos y pierden solamente los sectores ineficientes-, con lo cual en términos utilitaristas habría que abrir la economía. En términos de eficiencia económica, si yo tengo un bien y lo voy a pagar cuatro veces más caro, si abro lo pago un cuarto y me quedan tres cuartas partes para gastar en el resto de los bienes. Con lo cual asigno a sectores más productivos, por ende, voy a tener mayor empleo, mayores salarios y menores precios, con lo cual tengo una brutal ganancia de bienestar. Y, además, como esas barreras se construyen con la complicidad de políticos ladrones, cuando abro la economía automáticamente también bajo la corrupción.
Fíjense que ahora, como señalé al inicio, ustedes tienen alineado el utilitarismo político, tienen alineada la eficiencia. Pero aun cuando tuvieran alineado eso, si fuera injusto no debería hacerse. Sin embargo, cuando yo abro la economía lo que estoy haciendo es darle libertad de elegir, es que ustedes puedan disponer de su ingreso, puedan disponer del fruto de su trabajo. Eso es justo. Pero no solo eso: si yo tengo una barrera que no me permite comprar a lo que debería comprarlo y lo tengo que pagar más caro, el problema es que además los estoy robando, los estoy expropiando. Entonces esta política de apertura no solo es más rendidora en términos de utilitarismo político -porque son más los que ganan y muchísimo más lo que ganan que los que pierden-, no solo es muchísimo más eficiente porque tengo mayores salarios, mayor empleo y menores precios, además tengo menos corrupción. Pero sobre todas las cosas, esta política es justa porque les devuelve libertad y les devuelve propiedad privada. Por lo tanto, cuando ustedes tienen tensión entre los valores éticos y morales, lo que es la eficiencia y lo que es el utilitarismo político, esa política económica -o política de Estado- tiene que ser descartada por injusta. Sin embargo, cuando ustedes tienen alineados los valores éticos y morales, la eficiencia y el utilitarismo, significa entonces que esa política es justa. Esa sí es una política que vale la pena ser llevada a cabo porque es justa. Y eso es lo que va a traer prosperidad, eso es lo que estamos haciendo y eso es lo que hará a la Argentina grande nuevamente. Muchísimas gracias.