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04/30/2026 | Press release | Archived content

Libertad de prensa en las Américas: en lugar de ayudar a los periodistas perseguidos, las autoridades los amenazan

La libertad de prensa en el continente americano acentúa su deterioro: desde 2022, ha perdido 14 puntos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, un descenso similar al registrado en las dos regiones del mundo más difíciles para el periodismo, Europa del Este y Asia Central (EECA), y Oriente Medio y Norte de África (MENA).

La profesión periodística lleva mucho tiempo sometida a una situación compleja, debido a la fragilidad económica del mercado de los medios de comunicación y, en América Latina, a la violencia persistente contra la prensa. En 2026, se afianza en toda la región una tendencia de las autoridades a agravar estas presiones mediante una retórica hostil, restricciones legales y administrativas, un acceso limitado a la información pública y la instrumentalización de los sistemas jurídicos para sofocar las coberturas mediáticas. El periodismo se criminaliza, se amordaza mediante procesos judiciales destinados a silenciarlo y, en los países azotados por la violencia de los cárteles, se vuelve cada vez más peligroso por la falta de protección a los profesionales de la información.

En Estados Unidos (puesto 64), los periodistas, que ya se enfrentaban a dificultades económicas y a una crisis de confianza del público, entre otros retos, deben ahora lidiar también con el uso sistemático de las instituciones del Estado como arma arrojadiza por parte del presidente Donald Trump. Este abuso institucional se hace mediante recortes presupuestarios a emisoras públicas como NPR y PBS, injerencias políticas en la propiedad de los medios e investigaciones judiciales con motivaciones políticas contra periodistas y medios no afines a la administración. Desde el regreso al poder de Trump, los periodistas también han sido blanco de ataques sobre el terreno durante las manifestaciones, en el marco de una de las crisis más graves para la libertad de prensa en la historia moderna de Estados Unidos.

Argentina (98) pierde 11 puestos en 2026 bajo el mandato del presidente Javier Milei, aliado de Donald Trump, y acumula, desde 2022, un descenso de más de 69 posiciones en la Clasificación, por el auge de la hostilidad institucional hacia la prensa y los actos de violencia contra los periodistas que cubren las manifestaciones. El Salvador (143; -8) también prosigue su tendencia descendente, y suma un retroceso de 74 puestos desde la llegada al poder, en 2019, del presidente Nayib Bukele, otro dirigente alineado con Donald Trump.

El gobierno salvadoreño ha intensificado la criminalización del periodismo, utilizando con frecuencia la Ley de Agentes Extranjeros de 2025, que obliga a las personas y organizaciones que reciben financiación exterior a pagar un impuesto del 30 % sobre estos ingresos y otorga al gobierno amplios poderes para suspender o disolver las entidades que considere no conformes a la ley. En la práctica, esta normativa sirve como herramienta para silenciar a la disidencia. Combinada con procesos judiciales abusivos, ha obligado a decenas de periodistas a exiliarse en cuestión de meses.

En los países azotados por la violencia de los cárteles, como México (122), existe una necesidad acuciante de medidas de protección sólidas para garantizar la seguridad de la prensa; sin embargo, las autoridades de muchos de ellos no hacen más que agravar la situación. Ecuador (125), que registra la mayor caída de la región (-31 puestos), se enfrenta a una erosión sin precedentes de la seguridad de los periodistas, mientras la violencia relacionada con el crimen organizado se extiende por el país y unos responsables públicos cada vez más hostiles acentúan la presión sobre la prensa. Lo mismo ocurre en Perú (144;-14), donde cuatro periodistas fueron asesinados en 2025. Perú ha perdido 67 puestos en la Clasificación desde 2022, debido principalmente a una serie de iniciativas legislativas alarmantes, al auge del acoso judicial a periodistas y a campañas de desprestigio dirigidas contra los medios independientes.

Resulta preocupante constatar que algunas de estas tendencias -represión estatal y ataques directos- se asemejan a las formas más tradicionales de censura que prevalecen en países como Nicaragua (puesto 168), Cuba (160) y Venezuela (159), donde la libertad de prensa sigue estando en el nivel más bajo de la región.

Por el contrario, algunos países muestran signos de mejora o de relativa estabilidad. Brasil (52) acumula una subida de 58 posiciones desde 2022. Colombia (102) y Uruguay (48) registran avances, al igual que Guatemala (128), a pesar de la persecución continuada de periodistas como el fundador de elPeriódico, Jose Rubén Zamora. Canadá (20) se convierte en líder regional de las Américas, tras el retroceso de Trinidad y Tobago (32), atribuible en parte al deterioro de la situación económica y política. RSF observa una tendencia similar en Belice (66), donde el descontento de los periodistas con sus condiciones de trabajo no deja de crecer.

Publicado el 30.04.2026
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