Prime Minister's Office of Spain

03/26/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/26/2026 06:42

Intervención del presidente del Gobierno en la VI edición del Foro Económico de elDiario.es

Madrid

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Muchas gracias, director de elDiario.es; gracias a todo el equipo de trabajadores y trabajadoras de elDiario.es por organizar unas jornadas de reflexión, de pedagogía, sobre la situación económica, que creo que son muy pertinentes en el momento en el que estamos. Agradecer, por supuesto, una vez más, la acogida al Colegio de Arquitectos de Madrid, en este lugar tan emblemático de la ciudad de Madrid. Y, por supuesto, agradecer la presencia y la participación de los miembros del equipo de gobierno, a la vicepresidenta segunda, a Yolanda; a la ministra de Sanidad, a la ministra de Igualdad, al delegado del Gobierno, a todas las autoridades que estáis aquí presentes en este en este importante evento.

Antes lo comentaba el director, hace exactamente un año tuve el honor de estar con todas y todos ustedes en este mismo foro. En aquellos días no sé si recordarán la preocupación que había en todos los medios de comunicación era la guerra unilateral abierta por la administración estadounidense en relación con las tarifas, con los aranceles, en definitiva, con la guerra comercial. Hoy, desgraciadamente, la amenaza a la prosperidad global tiene un rostro mucho más cruel, mucho más preocupante, que es el de el de la guerra.

Entonces supimos responder a aquel desafío. A los pocos días de aquella rueda de prensa que todos recordamos en la Casa Blanca, el Gobierno de España aprobó un plan de respuesta para ayudar a las empresas a hacer frente a esa guerra arancelaria, sobre todo ayudando a las empresas afectadas y también protegiendo a nuestros pequeños y medianos empresarios.

Y un año después volvemos a enfrentarnos a una adversidad, a otra adversidad, probablemente una adversidad aún mayor. Y nuestra respuesta ha sido, es y será exactamente la misma que hemos mantenido a lo largo de estos casi ocho años de administración del gobierno de coalición progresista. Y es, por un lado, proteger a la gente. Y, por otro lado, transformar nuestra economía, porque ambas cosas van de la mano, como posteriormente les explicaré.

Lo hacemos con la misma determinación que hace un año, con la que respondimos también, como he dicho antes, a los efectos sobre los precios, el coste de la vida sobre el precio de la energía con la guerra de Putin en Ucrania hace cuatro años y también la pandemia hace seis años. Entre los patrocinadores de este evento, director, hay empresas farmacéuticas que nos han ayudado mucho durante esos años tan difíciles de la pandemia y a los cuales también quiero, en nombre de todos los patrocinadores, reconocer esa alianza, ese partenariado público-privado, porque está haciendo y ha hecho mucho bien a la economía española y a los resultados de la misma como estamos viendo en múltiples ámbitos, no solamente desde el punto de vista macro, sino también desde el punto de vista de la creación de empleo.

Como saben, en unas horas el Congreso de los Diputados votará la convalidación de las primeras medidas para paliar las consecuencias de esta guerra en Oriente Medio. Por tanto, desde aquí, como presidente del Gobierno, confío en que todas las fuerzas parlamentarias estén a la altura del momento histórico que estamos atravesando. Porque es aquí y ahora. Ayer lo decía en las Cortes Generales: hay momentos en los que la política se reduce a lo esencial. Probablemente hay otros momentos en los que podemos mirar hacia otro lado, irnos por las ramas… Hoy creo que estamos en un momento en el que la política se reduce a lo esencial y es aquí y ahora cuando se demuestra el sentido de Estado y, si me permiten, hasta incluso el verdadero patriotismo. Y no hay mayor muestra de patriotismo que contribuir con el voto a aliviar a millones de hogares la factura de la luz o garantizar el futuro de miles y miles de pequeñas y medianas empresas, la viabilidad de muchas explotaciones agrarias y ganaderas o, por supuesto, a los trabajadores autónomos, a la economía social que sufren por una escalada de precio de los que, por cierto, no tienen ninguna culpa ellos.

Porque conviene recordarlo: la guerra la iniciaron mandatarios de países extranjeros, pero no podemos dejar que esa guerra la paguen los 20 millones de hogares españoles. La guerra en Oriente Medio es una catástrofe. Es un gran error desde el punto de vista político, desde luego geopolítico y, sin duda, económico, que no solamente ya se está midiendo en términos humanitarios, con millones de desplazados, con miles y miles de personas muertas, sino que además desestabiliza, como estamos viendo, una arteria fundamental del comercio internacional, como es el estrecho de Ormuz. Amenaza con un terremoto económico global del cual probablemente estemos viviendo y sufriendo las primeras consecuencias en términos de réplica y ya está impactando desgraciadamente en los bolsillos de nuestros conciudadanos, bolsillos que, efectivamente, durante estos últimos siete años han visto cómo ha habido sucesivas guerras que también han afectado a su capacidad adquisitiva.

Por eso, creo que debemos ser todos conscientes del momento histórico, de la trascendencia del momento histórico que estamos viviendo, porque lo estamos viviendo. Y el Gobierno de España lo ha sido desde el primer minuto, clamando lógicamente por la paz, casi en solitario al principio, aunque ya son muchos, afortunadamente, los que se han unido a este clamor. Pero, sobre todo, nos hemos volcado en hacer lo más importante y es ayudar a nuestra gente. Sobre todo, a la gente de a pie. Y si hoy podemos hacerlo, es también -creo que es importante recordarlo-porque tenemos unos sólidos cimientos de nuestra economía y porque, por tanto, tenemos el músculo necesario y la capacidad fiscal necesaria para poder afrontar estos embates. Lideramos el crecimiento económico de las grandes potencias de la Unión Europea.

Esta misma mañana hemos conocido, por cierto, los datos de la revisión de la Contabilidad Nacional, que nos arrojan datos positivos, con un crecimiento en el año 2025 del 2,8%, es decir, el doble del conjunto de la Unión Europea y donde estamos creando cuatro de cada diez empleos que se generan en toda la eurozona. La prima de riesgo es inferior a la de Francia, contamos con un déficit público mucho más contenido que el de Alemania. En definitiva, no solamente estamos creciendo más, sino que estamos creciendo mejor y creo que eso nos hace estar mucho mejor preparados para afrontar escenarios como el que el mundo desgraciadamente está sufriendo con esta nueva guerra.

Nuestro país, además, se está enfrentando a un cambio estructural sin precedentes en nuestra historia, y buena parte de la responsabilidad de ese cambio trascendental corresponde al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; en definitiva, a los fondos Next. Acabamos de solicitar, como saben, el sexto pago de los fondos Next. Estamos hablando de más de 7.200 millones de euros. Con ello vamos a alcanzar el 73% de los fondos asignados, con 343 hitos ya cumplidos, que son reformas o bien legislativas, o bien reformas que tenemos que hacer en el interior del sector público español. En definitiva, 343 reformas que han transformado para siempre la economía española, y lo han hecho para bien.

Lo dije el año pasado en este mismo foro: Sin reformas, evidentemente no hay fondos. Y añado hoy que, frente a quienes apelan a recetas fallidas del pasado, es evidente que tiene que haber fondos y, por tanto, no puede haber fondos si no hay reformas, porque para aumentar la competitividad Europa es fundamental seguir estimulando las economías nacionales. Por tanto, tiene que haber reformas y fondos, y tiene que haber fondos y reformas.

Y eso es lo que lo que ha supuesto los fondos Next Generation, un estímulo sin precedentes que en España hemos sabido -por cierto- orientar a partir de tres grandes ejes que me gustaría, aunque sea someramente, compartir con todos ustedes. El primero, el más importante, si nosotros situamos a las personas en el centro de nuestras prioridades económicas, apostar por el capital humano, apostar por el capital humano con un impulso histórico, por ejemplo, a la Formación Profesional, donde tenemos más de 1 millón de estudiantes -que además lo hemos diseñado todos esos grados de formación profesional conjuntamente con el sector privado- que ha llevado -por cierto- el desempleo juvenil y la tasa de abandono escolar en momentos de crecimiento económico a mínimos, con reformas que han contribuido a reducir la temporalidad laboral más de diez puntos gracias a la reforma laboral -vicepresidenta-

Por tanto, los resultados yo creo que son evidentes y hoy avanzamos en productividad mientras la desigualdad retrocede a mínimos históricos.

España, por tanto, yo creo que ha demostrado que, para ser competitivos, ahora que se está abriendo este debate sobre la competitividad en Europa, pues no hace falta recortar salarios ni trabajar 12 horas al día como están proponiendo algunos gobiernos y algunas fuerzas más escorados a la derecha o a la ultraderecha. Al contrario, apostar por los trabajadores, por su formación, es la mejor inversión de futuro para cualquier empresa. De hecho, como saben muy bien los empresarios y empresarias que nos acompañan, la verdadera competición que ahora mismo estamos afrontando en Europa y en el mundo es precisamente la de la atracción del talento. Por eso es relevante también la política migratoria que está haciendo el Gobierno de España; una política de atracción de ese talento en muchos frentes frente a aquellos gobiernos que lo que están haciendo es expulsar ese talento porque no proviene de su propio país.

Y esto, además, yo creo que contribuye a algo muy importante y es a la recuperación del poder adquisitivo por tercer año consecutivo. Un dato lo ilustra a la perfección y es que en la España de hoy hay 1 millón y medio más de hogares que en 2018, que pueden ahorrar. Y esto es avanzar.

En segundo lugar -junto con la apuesta por el capital humano- la aceleración de la transformación energética. He tenido ocasión de poder hablar con algunos de los patrocinadores de este evento, efectivamente, hoy sí se convalida el Real Decreto ley vamos a dar un nuevo impulso a la transición verde, a la transformación energética. Y ahí están los datos. La vicepresidenta tercera, cuando tenga ocasión de participar en este evento, lo dirá de manera mucho más elocuente y con mayor conocimiento técnico que yo, pero casi el 60% de nuestra generación se produce por las energías renovables. Y eso no solamente es bueno para el medio ambiente. Hemos crecido económicamente y reducido los gases de efecto invernadero -este es un gobierno comprometido en la lucha y la mitigación y adaptación al cambio climático-, sino que además nos hace estar mejor preparados para shocks energéticos como los que venimos viviendo desde hace ya unos cuantos años, tal y como acaba de reconocer, nada más y nada menos que el Fondo Monetario Internacional.

Esta comparativa quizás ayude a entenderlo mejor: La semana pasada, por tanto en plena guerra en Irán, la electricidad en España fue un 25% más barata que en Francia, un 25% más barata que en Francia, que es de las más bajas de toda Europa; tres veces más barata que en Alemania y cuatro veces más barata que en Italia. Este es, en fin, las virtudes de esa transformación energética que hemos puesto en marcha desde hace casi ocho años.

Es verdad que hay algunos que siguen empeñados en atacar este modelo. Además, como vimos ayer en el Congreso de los Diputados, calificándolo de dogmatismo climático, cuando es justamente lo contrario. Creo que con hechos estamos demostrando que no hay dogmas, sino lo que hay es inteligencia, hay ciencia y hay, por supuesto, también competitividad en los precios. Y lo que hay es dogmatismo por el otro lado, cuando se empeñan en continuar con un modelo energético que, efectivamente, no solamente es injusto, sino que además es claramente difícil de entender para poder ganar competitividad en nuestro país y en nuestro continente. Ahí están los datos del precio de la electricidad que están sufriendo otros países.

Por tanto, si antes creíamos que estábamos haciendo lo correcto, creo que después de lo que estamos viendo estamos con la certeza absoluta de caminar la senda, yo creo que más importante de transformación que hemos emprendido durante estas últimas décadas en lo que respecta al tejido energético de nuestro país. Iré además aún más lejos.

El actual contexto yo creo que también a la hora de abordar los debates sobre la competitividad en Europa nos da una cierta autoridad y una cierta legitimidad para decirle a Europa que abandonar el Pacto Verde, como quiere la ultraderecha y buena parte de las fuerzas conservadoras de Europa, es una muy mala idea para hacer frente a la emergencia climática y una pésima idea para defender el bolsillo de los hogares del tejido industrial, en definitiva, del tejido productivo en nuestro país. En ocho años hemos aumentado además la inversión en más de un 60%, que ya está en máximos históricos. Eso también es una vía para mejorar la competitividad en el largo plazo. Y volviendo a todo lo que tiene que ver con la inversión extranjera y particularmente vinculada con la transformación energética, solamente decirles que somos sextos, España, en el ranking global en proyectos de inversión extranjera Greenfield, primeros en la Unión Europea en competitividad de la Inteligencia Artificial, contamos con la mayor red de fibra óptica de toda Europa y disponemos, yo creo, que de uno de los mejores marcos regulatorios que atrae innovación y emprendimiento. Despegamos en sectores en los que ni soñábamos poder hacerlo apenas unos años atrás, por ejemplo, en el sector aeroespacial.

Y hoy me gustaría compartir con todos ustedes, con el diario, con sus lectores, con sus suscriptores que vamos a lanzar a través de la Agencia Espacial Europea, la convocatoria para el desarrollo de la Constelación Atlántica Satélites ampliada, ESCA +, con 325 millones de euros para construir tres nuevos satélites que enviarán datos en tiempo real y reforzarán nuestra capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos. Por tanto, ese es el anuncio que me gustaría compartir en este en este foro.

Y este, en definitiva, es también el legado del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Y además queremos, como como hemos explicado en muchas ocasiones, darle continuidad, ahora que acaba el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y los fondos europeos, a través de este fondo soberano que es el Fondo España, crece la ambición, cual es movilizar 120.000 millones de euros en financiación pública y privada en sectores estratégicos, como pueda ser la digitalización, la inteligencia artificial, la emergencia climática, pero también algo muy importante para luchar contra la desigualdad en nuestro país de un sector muy importante en la economía española como es el de la vivienda. España, por tanto, señoras y señores, tiene su hoja de ruta, pero hoy más que nunca Europa necesita la suya.

Y, por cierto, la necesita ya. Creo que ayer tuvieron la ocasión de poder contar con la presencia del ex primer ministro Letta. Él, y España también comparte con él, que la Unión Europea acumula un retraso estructural que no se resuelve aplazando la alarma. Por tanto, lo que necesitamos es anticipar, es planificar y es actuar.

Y debemos hacerlo en cuatro grandes prioridades que me gustaría compartir con todos ustedes. Primero, como dijo él, tenemos que culminar el mercado interior. Lo que pasa es que ahí nosotros tenemos una aproximación diferente a la que tienen algunos gobiernos conservadores o ultraconservadores europeos que se apuntan al carro de la desregulación, cuando realmente lo que tenemos que utilizar es el verbo de simplificar o armonizar. Esos son los dos verbos que quiere conjugar el Gobierno de España que necesita, creemos, Europa, y no tanto la de desregulación, que es efectivamente algo que nos lleva a épocas pasadas, a antes del año 2008, cuando se asistió a una desregulación muy importante del sector financiero que trajo las consecuencias que trajo posteriormente en términos económicos y en términos sociales. Por tanto, armonizar, simplificar, pero nunca desregular.

Segunda prioridad, el refuerzo de los bienes públicos europeos. Creo que hay un gran debate ahora mismo abierto en Europa, también en España, sobre si definimos o no bienes públicos europeos y, por tanto, si los financiamos con recursos económicos comunes por parte de todos los Estados miembros europeos. También, lógicamente con la inversión privada. Yo creo que, como bien ha dicho el ex primer ministro Letta y también el ex primer ministro Draghi, hay unos cuantos bienes públicos europeos.

Está la seguridad, sin duda alguna. Está la emergencia climática, está la ciencia, está también, lógicamente, la tecnología. Creo que tenemos que ser conscientes de que necesitamos escala para poder competir con las grandes potencias económicas globales y por tanto, lo que tenemos que hacer es definir esos bienes públicos europeos y también hacer frente con recursos comunes a ello.

Para que nos hagamos una idea en el ámbito de la defensa. Simplemente por poner este dato, este ejemplo, para que veamos que la cuestión no es gastar más, sino gastar mejor. Y gastar mejor significa gastar de manera coordinada, cooperando entre Estados miembros en el ámbito de la seguridad y la defensa. Solamente un dato, la falta de integración en defensa en Europa nos cuesta a los europeos 44 céntimos de euros por cada euro que invertimos en defensa. 44 céntimos de euro por cada euro que invertimos en defensa. Eso es el coste de tener una mirada nacional, doméstica y no europea a un bien público que, claramente, como hemos visto en Ucrania y ahora estamos viendo en otros lugares del planeta, pues es un bien público común europeo que exige de una mayor coordinación en toda Europa.

Nosotros, como saben tenemos esa ambición de por qué no contar en un futuro con un ejército europeo y sobre todo con una industria europea que nos permita ganar aún una mayor autonomía estratégica en estos tiempos tan inciertos con aliados como los que supuestamente tenemos.

Tercera. Bueno, lo ha dicho también Letta. Invertir más y fortalecer nuestra soberanía financiera. Hablamos mucho de los fondos europeos. Hablamos mucho de la movilización y la mutualización de deuda pública por parte de los Estados miembros, pero necesitamos también incorporar la inversión privada. Y la inversión privada tiene lógicamente que ver con el sector financiero, con los bancos, pero también por qué no con abrir las posibilidades a otro tipo de financiación que efectivamente apueste por proyectos, probablemente de más riesgo, de mayor incertidumbre, pero que evidentemente son los que necesita Europa, por ejemplo en el ámbito tecnológico.

Letta en su informe, probablemente ayer hasta incluso lo diría de manera mucho más elocuente, pero como consecuencia de esta falta de integración en el ámbito del mercado de ahorro y de inversiones, pues son 300.000 millones de euros del ahorro europeo los que buscan cada año, no cada cinco años, cada año 300.000 millones de euros los que buscan cada año desde Europa al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, las inversiones que podrían tener perfectamente en Europa y no las encuentran aquí porque no tenemos todavía esa unión de ahorro y de inversiones que tanto proclama Letta.

Cuarto, apuntalar el pilar social europeo. No puede haber competitividad si no hay cohesión, no puede haber competitividad si no hay una mirada social hacia la realidad de nuestros conciudadanos que nosotros hemos hecho y se ha puesto en cuestión.
Ayer, de hecho, en el Congreso de los Diputados daba un dato. Cuando la Alianza Atlántica decide por la propuesta de Estados Unidos de comprometerse anualmente a que el 5% del gasto público en relación con el Producto Interior Bruto se destine a la defensa y la seguridad, es decir, a gasto militar, España dijo que no y planteó que la Alianza lo que tiene que hacer es decirnos cuáles son las amenazas y definir cuáles son entre todos las capacidades que tenemos que poner encima de la mesa para hacer frente a esas amenazas, y, a partir de ahí, en el ejercicio de la soberanía nacional de cada país, decidir cuántos recursos económicos de sus presupuestos destina a hacer frente a esas capacidades.

Por tanto, ayer lo dije, si aquellos países que apuestan por el 5% del gasto militar están asumiendo, en el caso de España, serían hasta incluso 350.000 millones de euros durante la próxima década. 350.000 millones de euros.
No existe una capacidad de absorción tal ni de la industria militar española, ni, por supuesto, tampoco de la Administración General del Estado, ni yo diría de muchas administraciones a lo largo y ancho de Europa. ¿Eso qué implica? Pues que estos recursos económicos, si queremos cumplir con estos compromisos irían de nuevo destinados a la industria armamentística estadounidense y, por tanto, ni de una manera ni de otra creo que sea un compromiso inteligente para Europa.

Lo que tenemos que hacer es invertir recursos en Europa, en la industria europea. Lógicamente tenemos que cooperar y colaborar con aquellas naciones que tienen una tecnología mucho más avanzada. Y ese es el ánimo, por supuesto de España.
Pero en el Plan Industrial y Tecnológico de la Seguridad y la Defensa que lanzamos hace ya más de un año para llegar al 2% del PIB en gasto en seguridad y en defensa, lo que hacemos es invertir 8 de cada 10 € en la industria de la defensa y la seguridad española.

Y también, por cierto, en material de doble uso. Porque al final lo importante, lo relevante, es que esa tecnología también sea positiva para aumentar la productividad y la competitividad del conjunto de la economía española. Por cierto, como hizo Estados Unidos al principio de todo, cuando empezó a invertir a través de distintos proyectos, descubrió Internet y también descubrieron otro tipo de herramientas tecnológicas que ahora mismo les hacen ser lo que son y a lo que nosotros también tenemos que aspirar a ser desde el punto de vista tecnológico, por supuesto.

En definitiva, lo que quiero decir con esto es que el Gobierno de España tiene una mirada europeísta de cuál debe ser la fórmula, la receta para hacer frente a muchos de los desafíos que afronta Europa y que tenemos que hacerlo desde la unidad y, por tanto, es muy relevante no dejarnos doblegar.

Concluyo. Yo creo que, en todos estos debates, España tiene las suficientes credenciales, probablemente más que antes, para contribuir a este debate desde una posición de liderazgo y de ejemplo bien ganado. Yo creo que hemos demostrado con hechos que no solo sabemos actuar ante lo urgente, sino que además no olvidamos lo importante y que hemos hecho de la adversidad un estímulo para avanzar y para salir mejor de todas estas crisis tan inéditas como está atravesando el mundo y por tanto, también España.

Europa forma parte de nuestras vidas -este año lo estamos conmemorando- desde hace 40 años. Y si queremos también que forme parte de la vida de nuestros hijos y nuestras hijas yo creo que es hora de tomar decisiones valientes. Y tenemos que hacerlo no a golpe de crisis, que también, sino a base de responsabilidad y también de ambición y de altura de miras. Porque nos estamos jugando la posibilidad de ser un Europa mucho más autónoma, por tanto, más sólida y, por tanto, más libre. Y también más resiliente. Una Europa que sea consciente de sus propias fortalezas y que use por cierto esa fortaleza no para imponer.

Nosotros somos un proyecto de paz, no somos un proyecto belicoso, no somos un proyecto imperialista ni expansionista, somos un proyecto de paz. Por tanto, esa solidez, esa libertad y esa resiliencia la debemos utilizar no para imponer, sino para inspirar. No para avasallar, si me permiten, sino también para cooperar en un mundo cada vez más multipolar. Y yo creo que ese es el liderazgo que la Unión Europea puede y debe de ofrecer al mundo. Por cierto, un mundo que está esperando que nosotros, que los europeos tomemos ese camino y no otro. Y, por tanto, un mundo que necesita hoy más que nunca a una Europa fuerte, a una Europa que inspire y una Europa que coopere. Esa es la ambición, ese es el proyecto político también en el ámbito supranacional que defiende el Gobierno de España.

Y con esto, señoras y señores, quisiera concluir, dando de nuevo las gracias al Diario por su invitación y por la organización de estas importantes jornadas. Nada más y muchas gracias.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)

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