06/11/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/11/2026 16:30
Trabajo infantil
La edad, género, lugar de residencia y nivel socioeconómico son algunas de las determinantes de influyen en la presencia de trabajo infantil.
11 de junio de 2026
SANTIAGO (OIT Noticias) - En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora cada 12 de junio, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con el apoyo de la Subsecretaría de Evaluación Social, dieron a conocer el estudio "Trabajo infantil en Chile: evidencia para comprender sus determinantes y fortalecer su erradicación", que analiza los principales factores que inciden en el trabajo infantil y el impacto que tiene en la vida de niños, niñas y adolescentes.
En términos generales, el estudio muestra que los factores asociados al trabajo infantil combinan elementos estructurales como la pobreza multidimensional, ruralidad, educación del jefe o jefa de hogar, con elementos intergeneracionales y normativos, como trayectorias de trabajo tempranas del cuidador y marcos de aceptabilidad del trabajo adolescente.
Según la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA, 2023) un 15,5% (507.833) de los niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años, están en trabajo infantil. De ellos, 5,4% (177.971) corresponde a trabajo infantil en la ocupación y otras actividades económica, mientras que un 11,2% (366.678) se asocia a trabajo infantil en servicios no remunerados peligrosos.
El trabajo infantil no se define únicamente por la realización de actividades laborales, sino por aquellas formas de trabajo que, atendiendo a la edad, la naturaleza de la actividad y las condiciones en que se desarrolla, resultan peligrosas, interfieren con la educación o afectan la salud, el bienestar y la dignidad de niños, niñas y adolescentes.
La Representante de UNICEF para Chile, Violet Speek-Warnery, expresó que este estudio permite identificar con mayor precisión los factores que inciden en que niños, niñas o adolescentes realicen actividades laborales. "Tener información de calidad permite contar con diagnósticos más precisos, de manera que las políticas públicas entreguen soluciones pertinentes. El objetivo final de este estudio es que niños, niñas y adolescentes estén en la escuela, tengan tiempo para estudiar y para desarrollar actividades propias de su edad. Los niños y niñas no deberían realizar actividades laborales ni domésticas que pongan en riesgo su integridad o les implique asumir responsabilidades para las que no están preparados".
Por su parte, Yukiko Arai, Directora de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina, señaló que "La erradicación del trabajo infantil es un compromiso fundamental para garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes y avanzar hacia un trabajo decente para todas las personas. Contar con evidencia sólida nos permite identificar los factores de riesgo y orientar mejor las políticas públicas para prevenir este flagelo y proteger a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad".
El informe muestra que el trabajo infantil en la ocupación principal y otras actividades económicas es más frecuente entre los niños (6,6%) que entre las niñas (4,2%), mientras que el trabajo infantil en servicios no remunerados peligrosos tiene una mayor prevalencia entre las niñas (12,3%) que entre los niños (10,1%).
Adicionalmente, el trabajo infantil total es significativamente mayor en zonas rurales que en zonas urbanas. En áreas rurales, un 22,1% de los niños, niñas y adolescentes se encuentra en situación de trabajo infantil, frente a un 14,7% en áreas urbanas. Esta brecha es especialmente pronunciada en el trabajo infantil en la ocupación y otras actividades económicas, cuya prevalencia en zonas rurales (13,1 %) triplica la observada
en zonas urbanas (4,5 %).
En cuanto a la edad, las tasas son relativamente bajas en los primeros años, pero aumentan de forma sostenida a partir de los 9 años, alcanzando su punto máximo a los 14 años, edad en la que aproximadamente un tercio de los niños, niñas y adolescentes se encuentra en situación de trabajo infantil.
El estudio muestra que la asistencia escolar es prácticamente universal entre niños, niñas y adolescentes, independientemente de si realizan trabajo infantil o no. Esto sugiere que, en el contexto chileno actual, el trabajo infantil no se manifiesta principalmente a través de la exclusión del sistema educativo, sino que coexiste con la participación escolar.
Los resultados confirman que el trabajo infantil es un fenómeno multidimensional que requiere respuestas integrales. La evidencia muestra que factores económicos, educativos, territoriales y culturales interactúan entre sí, lo que refuerza la necesidad de políticas coordinadas de protección social, educación, empleo y fortalecimiento de capacidades familiares.
Los hallazgos refuerzan la necesidad de fortalecer políticas públicas que articulen protección social, educación, protección integral de la niñez, apoyo a las familias y oportunidades de trabajo decente para las personas adultas. Para UNICEF y la OIT, avanzar hacia la erradicación del trabajo infantil requiere una acción sostenida del Estado, los interlocutores sociales y la sociedad en su conjunto.
Según el estudio, el trabajo infantil responde a una combinación de factores individuales, familiares, socioeconómicos y territoriales. Entre ellos, destaca la pobreza multidimensional como un factor de riesgo relevante: los niños, niñas y adolescentes que viven en hogares con múltiples privaciones tienen una mayor probabilidad de encontrarse en situación de trabajo infantil.
Asimismo, la presencia de niños menores de cinco años en el hogar se asocia a una mayor participación en actividades laborales, lo que sugiere la influencia de presiones económicas y de cuidado al interior de las familias.
Los resultados también evidencian una dimensión intergeneracional del fenómeno. Los niños, niñas y adolescentes cuyos cuidadores comenzaron a trabajar antes de los 18 años presentan una mayor probabilidad de realizar trabajo infantil. A ello se suma que un mayor nivel educativo de la jefatura de hogar actúa como un factor protector, mientras que la residencia en zonas rurales aumenta significativamente el riesgo de participación en actividades económicas.
El estudio muestra además que las percepciones y actitudes de los cuidadores juegan un papel relevante. Los cuidadores de niños, niñas y adolescentes que realizan trabajo infantil tienden a expresar una mayor aceptación del trabajo adolescente y a valorar más positivamente sus posibles beneficios, como aprender un oficio, contribuir a la economía familiar o desarrollar responsabilidades.
Este hallazgo sugiere que el trabajo infantil no responde únicamente a factores económicos, sino también a normas sociales y experiencias familiares que pueden contribuir a legitimar su realización. En este contexto, las estrategias para prevenir y erradicar el trabajo infantil requieren combinar medidas de protección social y apoyo a las familias con acciones orientadas a transformar las percepciones y creencias que normalizan esta práctica.
La Convención sobre los Derechos del Niño (artículo 32) y los Convenios núm. 138 y núm. 182 de la OIT constituyen el principal marco internacional de protección frente al trabajo infantil, reforzado en Chile por reformas legislativas recientes, particularmente la Ley N.º 21.271 y la Ley N.º 21.430.
Este marco normativo no solo establece estándares de protección y prohibición, sino que también destaca la importancia de contar con información robusta y periódica para monitorear avances, identificar grupos de riesgo y orientar las acciones necesarias para avanzar hacia la erradicación del trabajo infantil.
A nivel internacional, un hito histórico ha sido la ratificación universal del Convenio n°182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil por parte de todos los Estados Miembros de la Organización. Se trata de la primera norma internacional del trabajo en alcanzar la ratificación universal, reflejando un consenso global sin precedentes sobre la necesidad urgente de erradicar las formas más graves de explotación infantil.
Campaña de sensibilización
Tarjeta roja al trabajo infantil