Prime Minister's Office of Spain

03/01/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/02/2026 03:09

Intervención del presidente del Gobierno en la apertura del 'GSMA Mobile World Congress 2026'

Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), Barcelona

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Buenas noches, Majestad; president de la Generalitat de Catalunya; president del Parlament de Catalunya; ministros; delegado del Gobierno; alcalde de Barcelona. Bueno, enhorabuena, alcalde de Barcelona, porque, vamos, lleva un fin de semana espectacular: los Goya ayer, hoy el inicio del Mobile, en fin, enhorabuena a la ciudad de Barcelona y a su administración. Presidente del Consejo de Administración del GSMA; director general del GSMA; presidente del Consejo de Administración de la Fira de Barcelona. Autoridades, señoras y señores.

Good evening. Twenty years ago, Barcelona took the second great leap in its recent history. At the foot of Montjuïc - the place that hosted the greatest Olympic Games ever - this city welcomed the Mobile World Congress for the first time. Barcelona's future as a global city was first ignited by the Olympic flame. Today, it is also reflected on the screen of a mobile phone. This milestone would not have been possible without the trust placed by GSMA. Nor without the support of all institutions involved in this great event. Thank you for commitment with Barcelona, Catalonia and of course to Spain.

Me van a permitir que comience con una referencia a los últimos acontecimientos que estamos viviendo en Oriente Medio. Porque creo que, más allá de la actualidad, es evidente que estamos en una encrucijada y que por tanto, hay que elegir el camino que debemos tomar. Uno en el que lo prioritario parece ser atacar, defenderse con drones, bombas, bots, aranceles u otro que cree prosperidad compartida y nos permita, por tanto, combatir los retos que afrontamos comúnmente el conjunto de la humanidad en lugar de matarnos entre nosotros. Parece bastante evidente que la disyuntiva es clara es guerra o paz, progreso o retroceso, futuro o pasado.

España creo que lo tiene claro. Venimos advirtiendo de las consecuencias del peligroso precedente de recurrir sistemáticamente a la fuerza, más allá y fuera de la legalidad internacional, denunciando el atropello de los derechos humanos en lugares como Gaza o también como Cisjordania, la vulneración que se hizo al derecho internacional en Venezuela.

En definitiva, nos estamos precipitando de manera muy peligrosa hacia un mundo cada vez más inestable, más inseguro, más belicoso y por tanto, más injusto para el común de los mortales. Ayer, yo creo que esos temores se constataron nuevamente, por desgracia. Dos países atacaron a Irán unilateralmente Estados Unidos e Israel, sin contar con la comunidad internacional. Es cierto, descabezaron un régimen terrible que reprime a su sociedad, particularmente a las mujeres y a las niñas, un régimen militarista que ha agredido, lo está haciendo, a su vez sin justificación alguna, a la mayoría de sus vecinos árabes. Todas estas acciones violan el derecho internacional y están causando cientos de víctimas inocentes.

Y sumen a una región muy próxima a Europa, por supuesto, también a España como país Mediterráneo, a Cataluña, también a Barcelona, que siempre ha mirado al Mediterráneo y se ha comprometido con una agenda positiva en el Mediterráneo, está causando, como decía, víctimas inocentes y sumen a una región entera en un terror que genera incertidumbre, que va a traer mucha más inestabilidad global.

Por tanto, no es que el fin no justifica los medios, es que el propio fin y esos medios corren el riesgo de abocarnos a un desastre aún mayor. Hay quienes razonan sobre esta espiral de violencia a partir de falsas disyuntivas: O se está a un lado o se está a otro. Y por eso, hoy más que nunca, es imprescindible recordar que se puede estar contra un régimen odioso, como está el conjunto de la sociedad española, como es el régimen iraní, y estar a la vez en contra de una intervención militar injustificada, peligrosa y fuera de la legalidad internacional. Que se debe estar contra una guerra iniciada sin autorización del Congreso de Estados Unidos, del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, como he dicho antes, que vulnera el derecho internacional. Y que siempre hay espacio para una solución negociada en lugar de dejarse arrastrar por la devastación de las armas como única salida posible.

Por eso me gustaría de nuevo, como hemos hecho desde el principio, apelar a la desescalada inmediata, al pleno respeto al derecho internacional en todos los conflictos que estamos, por desgracia, sufriendo y la urgencia de retomar el diálogo cuanto antes. Ahí es donde va a estar España y ahí es donde yo creo que debe estar el conjunto de la Unión Europea.

Señoras y señores. Lo hemos visto en el vídeo, los 20 años que separan esta edición del primer Mobile World Congress representan todo un mundo en este campo. Todos llevábamos antes una BlackBerry. Ahora, ¿Quién se acuerda de la BlackBerry? Bueno, pues el que separa la BlackBerry y aquellos primeros smartphones del auge de la inteligencia artificial, como he dicho, y también de la telefonía de última generación.

Hoy nuestro día a día gira en torno a estos dispositivos que lo han cambiado todo en nuestras vidas, para bien en muchos aspectos, pero no en todos. Todo lo bueno de esta transformación, evidentemente supera lo negativo. Y yo, por cierto, estoy convencido de ello. Pero hay que actuar frente a lo malo y debemos hacerlo con firmeza, con legitimación, con convicción, sin miedos. Y debemos hacerlo empresas, gobiernos, sociedad civil, científicos, investigadores, que debemos llegar a un acuerdo para frenar esas amenazas antes de que sea demasiado tarde .

Por tanto, el tiempo apremia y España tiene mucho que aportar en este debate. Fuimos, somos, ustedes lo saben, un 'early adopter' de la transformación tecnológica, no me quiero extender mucho en ello, pero igual que hemos sido un 'early adopter', ahora queremos ser un 'early aware', porque no podemos sacrificar la libertad o la convivencia, o incluso la salud mental, no solamente de nuestros hijos y nuestras hijas, sean menores o sean ya adolescentes, y por supuesto también del conjunto de la sociedad, en el altar de los, me van a permitir que utilice este término, oligarcas tecnológicos.

No podemos permitir que aquellos que diseñan estos algoritmos para propagar determinadas informaciones en detrimento de otras, comprometan el futuro de un sector tan esencial para el progreso como es el de la tecnología. Y mucho menos podemos aceptar que la inteligencia artificial sea utilizada para socavar principios democráticos, la convivencia o también la salud de nuestras sociedades, que son fundamentales, bajo exigencias y, por cierto, coacciones inaceptables, como acaba de suceder en el caso de una gran empresa estadounidense y también de su modelo Claude. Parece sorprendente que deban ser las propias empresas las que les digan a determinados gobiernos cuáles son los límites para poder utilizar la inteligencia artificial en determinados usos.

Por eso debemos actuar con determinación, con convicción y, por supuesto, con la legitimación que nos da nuestro sistema democrático.

Y debemos hacerlo en tres frentes. Y no quiero tampoco extenderme mucho en ellos, pero quiero mencionarlos ante ustedes, porque son una comunidad importante, no solamente para España, sino para el futuro de nuestra tecnología o de la tecnología en general.

Primero, soberanía digital. A escala nacional, nosotros, desde luego, hemos planteado una hoja de ruta que acabamos de presentar en el Consejo de Ministros. Y a escala europea, como saben, hay dos reglamentos, el de servicios digitales, el de mercados digitales o también el de la inteligencia artificial, que fue adoptado bajo Presidencia Española de la Unión Europea.

Segundo, el buen uso de las redes sociales. El buen uso de las redes sociales o el uso saludable de las redes sociales, podríamos decir. Puede que las redes sociales, algunos me habrán escuchado, otros no, puede que las redes sociales como decía, hoy sean lo más parecido a un Estado fallido. Pero nosotros no podemos fallarles a nuestros hijos y a nuestras hijas. No podemos fallarle a nuestra sociedad, a la presente y a la futura. Por eso hemos tomado la determinación y está tramitándose ahora mismo en el parlamento nacional, de prohibir el acceso a los menores de 16 años a las redes sociales. Y al mismo tiempo hemos instado a la Fiscalía General del Estado a investigar los delitos que allí se puedan cometer. Y haremos también que sus directivos sean responsables, y subrayo esto, penalmente por ello.

Y finalmente, el tercer ámbito de actuación es el de la gobernanza de la inteligencia artificial. Somos, algunos de ustedes lo saben, uno de los primeros países europeos con una Agencia Estatal de Supervisión de la Inteligencia Artificial, también de la Transparencia del Algoritmo, una situada en A Coruña y la otra situada en Sevilla. Contamos con dos supercomputadoras de inteligencia artificial y vamos a apoyar con 250 millones de euros provenientes de los fondos Next a las empresas españolas para albergar una de las nuevas gigafactorias de la Unión Europea. Eso es la soberanía digital que necesita Europa.

Esa tecnología ya está cambiando el mundo. Baste decir que la inversión de las cinco grandes multinacionales del sector en centros de datos y otros activos físicos ya equivale a casi la mitad del PIB de nuestro país.

Pero nuestra obligación ¿Cuál es? Bueno, como poder democrático es garantizar que ese flujo revierta en el bien común, en el interés general. Y como ha dicho el president de la Generalitat, con una visión ética y humanista de la tecnología.

Concluyo. Estamos ya en una transformación sin precedentes para la humanidad. De nosotros, por tanto, no solamente de los gobiernos, porque esto no va solamente de regulación, va de un gran acuerdo que tenemos que articular gobierno, sociedad civil, comunidad científica y empresas, depende que esa transformación lo sea para bien, para el bien de todos y de todas, que cierre brechas y no las ensanche, que cree mejores empleos en lugar de destruirlos y que genere riqueza para todos, en vez de concentrarla, como está ocurriendo, en pocas manos.

El cambio, lo sabemos, es imparable. Estamos aquí para que no sea, por tanto, improvisado y para que este sector siga siendo lo que ya es hoy: todo un motor de desarrollo en múltiples ámbitos.

Así que cuenten con el Gobierno de España para seguir ese camino. Nada más y muchas gracias.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)

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