04/21/2026 | Press release | Distributed by Public on 04/21/2026 04:46
Ginebra/Jartum, 21 de abril de 2026 - Casi 4 millones de personas han retornado voluntariamente a Sudán, muchas de ellas con la esperanza de poder reconstruir sus vidas luego de meses de conflicto. Pero sin una inversión urgente para la restauración de los servicios esenciales, la reconstrucción de la infraestructura y la recuperación de los medios de subsistencia, estos retornos corren el riesgo de volverse insostenibles, advirtió hoy la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Los retornos se han concentrado particularmente en Aj Jazirah y Jartum, impulsados por una combinación de factores, incluyendo la seguridad mejorada en algunas áreas, presiones económicas, reunificación familiar, servicios limitados en sitios de desplazamiento, y desafíos cada vez mayores que los sudaneses que viven en países vecinos deben enfrentar. Si bien estos movimientos reflejan la determinación de las personas de regresar a sus hogares, muchos llegan a lugares que están todavía profundamente afectados por el conflicto y el colapso.
"Para muchas personas, regresar a sus hogares debería marcar el inicio de la recuperación. Pero en lugar de eso, muchas veces implica tener que enfrentarse a servicios destruidos, hogares dañados y una nueva incertidumbre", dijo la Directora General Adjunta de Gestión y Reformas de la OIM SungAh Lee durante su visita a Sudán. "Las personas necesitan acceso a servicios básicos, a viviendas seguras y formas de restaurar sus medios de subsistencia. Sin ese apoyo, los retornos seguros y dignos se vuelven mucho más difíciles de sostener".
En todo Sudán, patrones de desplazamiento y de retorno espontáneo siguen perfilando las comunidades y ejercen presión sobre sistemas que ya estaban debilitados. Cuando el conflicto alcanzó su pico, casi 12 millones de personas tuvieron que huir de áreas muy afectadas, en particular en Aj Jazirah, Jartum y partes de Señar y Kordofan, procurando seguridad en otras regiones; más de 4 millones escaparon a países vecinos.
Los estados de la zona oriental como Cásala, Jedare y el Mar Rojo, como así también los Estados del Norte y del Río Nilo se han convertido en áreas cruciales de recepción, albergando a personas internamente desplazadas y a migrantes mientras también sirven como puntos claves de tránsito dentro de rutas de movilidad regional más amplias. Hoy casi 9 millones de personas siguen internamente desplazadas.
El influjo de poblaciones desplazadas ejerce una presión persistente sobre los servicios y recursos en las comunidades de acogida. Los sistemas de salud, la infraestructura de agua, los servicios de protección y las oportunidades de medios de subsistencia siguen severamente presionados. Las comunidades de acogida, muchas de las cuales ya ejercen dificultades económicas y desafíos vinculados al cambio climático, están soportando cargas sociales y económicas cada vez mayores.
En Jartum los retornos están aumentando con gran rapidez, ejerciendo una presión adicional sobre la infraestructura urbana que ya estaba dañada por meses de enfrentamiento. Los sistemas de provisión de agua, las instalaciones sanitarias, redes de electricidad y viviendas siguen profundamente afectadas, complicando las tareas de restauración de los servicios básicos.
En Aj Jazirah, una de las regiones agrícolas más importantes de Sudán, los retornados son confrontados con sistemas y equipamiento dañado. Estas condiciones amenazan los medios de subsistencia y la producción de alimentos en un momento crucial para la recuperación, contra un telón de fondo más amplio de inseguridad alimentaria y agitación económica.
Estos desafíos afectan a los retornados, poblaciones desplazadas, y comunidades de acogida por igual. Mientras las poblaciones se mueven entre áreas de desplazamiento, tránsito y retorno, la presión sobre servicios, medios de subsistencia y cohesión social continúa. El desplazamiento y el retorno no son dinámicas separadas sino realidades profundamente interconectadas que requieren de respuestas coordinadas en todas las regiones.
Durante su visita la DGA Lee se reunió con actores gubernamentales claves, incluyendo a los Ministros de Agua e Irrigación, de Salud y Educación. Por medio de estrechas alianzas con las autoridades nacionales y los actores locales, la OIM está trabajando para ayudar a las comunidades a ir más allá de la asistencia de emergencia hacia la recuperación, estabilidad, y paz a largo plazo, fomentando de tal modo el cumplimiento de la Agenda de Acción sobre Desplazamiento Interno del Secretario General de las Naciones Unidas.
Esto incluye el apoyo a la asistencia humanitaria vital mientras se invierte en soluciones y resiliencia para el fortalecimiento de los sistemas locales y de las comunidades en el tiempo. Los datos confiables y las respuestas coordinadas siguen siendo esenciales para monitorear movimiento, identificar necesidades, y ayudar a garantizar que la asistencia llegue a las comunidades más afectadas por el desplazamiento.
Si embargo debido a que el Plan 2026 de Respuesta a Crisis en Sudán de la OIM está desfinanciado en una cifra cercana a los 97,2 millones de dólares EE.UU. y dado que se espera que más de 2 millones de personas más regresen a Jartum tan sólo este año, las tareas para estabilizar áreas de retorno en Sudan acaban de empezar. Alianzas sostenidas, acción coordinada y recursos adecuados son esenciales para apoyar a Sudán en este momento trascendental, y para garantizar que los movimientos de retorno contribuyan a una recuperación y estabilidad a largo plazo.
Para más información por favor visitar el IOM's Media Centre.