11/05/2026 | Press release | Distributed by Public on 11/05/2026 06:29
La transición hacia la criptografía postcuántica no empieza cuando llegue un ordenador cuántico. Empieza ahora: identificando qué información proteger, dónde vive la criptografía y quién debe liderar el cambio.
La computación cuántica todavía no dispone de la capacidad necesaria para romper los mecanismos criptográficos que protegen Internet, las comunicaciones corporativas, las transacciones o las firmas digitales. Pero esperar a que esa capacidad exista sería asumir que una migración de años puede hacerse de un día para otro.
El riesgo ya existe bajo la forma de Harvest Now, Decrypt Later: un atacante puede recopilar información cifrada hoy para intentar descifrarla en el futuro. Esto afecta especialmente a datos que deben mantenerse confidenciales durante muchos años, como información sanitaria, propiedad intelectual, comunicaciones estratégicas, contratos o credenciales de larga duración.
La pregunta no es solo cuándo llegará un ordenador cuántico criptográficamente relevante. Es si tendremos tiempo para proteger nuestros datos antes de que llegue.
La amenaza afecta principalmente a la criptografía de clave pública: RSA, Diffie-Hellman y ECC. Estos mecanismos se utilizan para establecer conexiones seguras, intercambiar claves, autenticar sistemas y crear firmas digitales.
Por ello, el NIST ya ha publicado estándares postcuánticos que pueden implantarse:
No todo el cifrado se ve afectado del mismo modo. La criptografía simétrica, como AES, no queda expuesta al mismo tipo de ataque: el algoritmo de Grover reduciría aproximadamente a la mitad su seguridad efectiva. La respuesta puede consistir en emplear longitudes de clave mayores.
El desafío principal está en la criptografía asimétrica y en todo aquello que depende de ella: certificados, PKI, HSM, VPN, APIs, aplicaciones, dispositivos conectados, actualizaciones de firmware y servicios de terceros.
La Unión Europea ha definido una hoja de ruta coordinada para la criptografía postcuántica. En España, el Centro Criptológico Nacional concreta este enfoque en la guía CCN-TEC 009 BP/37: Recomendaciones para una transición postcuántica segura.
| Fecha | Objetivo |
| 31 de diciembre de 2026 | Estrategia, gobernanza, inventario criptográfico, clasificación de casos de uso y pilotos iniciados para sistemas de riesgo alto y medio. |
| 31 de diciembre de 2030 | Migración completada para sistemas de riesgo alto. |
| 31 de diciembre de 2035 | Migración completada para sistemas de riesgo medio y, en la medida de lo posible, para los de riesgo bajo. |
No son fechas en las que RSA o ECC vayan a dejar de funcionar automáticamente. Son hitos para planificar un cambio que afecta a tecnología, procesos, proveedores y presupuesto.
La transición postcuántica ya comienza a trasladarse a los productos de seguridad. En junio de 2026, el CCN incorporó al Catálogo de Productos y Servicios de Seguridad de las TIC (CPSTIC) el primer producto con sello "Quantum Resistant" para la gestión de información clasificada con grado de Difusión Limitada.
La taxonomía del CCN para la familia "Cifrado y compartición segura de información" contempla controles de identificación y autenticación, canales seguros, protección de credenciales y datos, auditoría, cifrado y compartición de información. Para evaluar sus mecanismos criptográficos, remite además a las recomendaciones de resistencia cuántica de la CCN-STIC 221: inventariar los cifradores, evaluar su resistencia y adoptar soluciones híbridas durante la transición.
Para las organizaciones sujetas al ENS, el mensaje es claro: la criptografía resistente a la computación cuántica ya forma parte de los criterios que deben observarse al evaluar, adquirir y desplegar soluciones de seguridad.
La migración postcuántica no puede recaer únicamente en los equipos de seguridad o infraestructura. El CCN plantea un modelo de gobernanza que conecte las áreas técnicas, negocio, legal, protección de datos, riesgos y compras.
La organización debe decidir quién lidera el programa, cómo se mide el avance y cómo se mantiene el cumplimiento con los marcos aplicables, como ENS, NIS2, DORA o RGPD.
Una estructura de referencia puede incluir:
La gobernanza debe documentar de forma continua decisiones, dependencias criptográficas, avances y riesgos. Sin responsables, presupuesto y métricas, la hoja de ruta será solo una declaración de intenciones.
El CCN no plantea la transición como un simple cambio de algoritmo. Recomienda construir un plan de migración que responda a preguntas concretas.
1. Asignar recursos. La organización necesita responsables, personal especializado y presupuesto específico.
2. Determinar qué proteger y durante cuánto tiempo. No toda la información tiene el mismo valor ni requiere la misma duración de protección. Esa clasificación permite priorizar.
3. Elaborar un inventario criptográfico. Debe cubrir hardware, software, tarjetas, cifradores, certificados, claves, PKI, librerías, aplicaciones y dependencias de proveedores. Un CBOM (Cryptography Bill of Materials) ayuda a relacionar esos elementos con sus algoritmos, protocolos, propietarios y criticidad.
4. Evaluar la exposición. Cada activo debe analizarse para determinar si emplea criptografía vulnerable y qué impacto tendría su compromiso.
5. Priorizar la migración. Los sistemas de mayor riesgo, las infraestructuras críticas y la información con una vida útil larga deben ser los primeros candidatos.
6. Identificar soluciones y dependencias. Es necesario conocer qué productos, actualizaciones o capacidades de proveedores se requieren, y cuánto tiempo tomarán su adquisición, prueba y despliegue.
7. Ejecutar pilotos y establecer seguimiento. La transición requiere pruebas de interoperabilidad, medición de rendimiento y una revisión continua de los riesgos.
El plan resultante debe incluir prioridades, responsables, dependencias, presupuesto, pilotos y fechas de control. La migración no empieza al desplegar PQC: empieza al conocer el punto de partida.
Una vez definidas la gobernanza y la hoja de ruta, la guía del CCN incorpora recomendaciones para orientar las decisiones técnicas.
Adoptar estándares postcuánticos consolidados. Para el establecimiento de claves, el CCN considera ML-KEM y contempla alternativas como HQC-KEM y FrodoKEM. Para firmas digitales, recoge ML-DSA, SLH-DSA y los estándares que se incorporen conforme madure el proceso de normalización.
Priorizar la protección de firmware y software. Las firmas empleadas en actualizaciones pueden tener una vida larga. Por ello, la firma de código y firmware merece una prioridad específica dentro del inventario y del plan de migración.
Emplear soluciones híbridas durante la transición. Una solución híbrida combina mecanismos actuales con mecanismos postcuánticos. Permite conservar las garantías de la criptografía tradicional mientras se incorporan protecciones frente a la amenaza cuántica.
Revisar la criptografía simétrica. Aunque AES y otros sistemas simétricos no se rompen con el algoritmo de Shor, deben revisarse los tamaños de clave y sus usos en función del nivel de protección requerido.
La migración no debe consistir en sustituir RSA o ECC por un único algoritmo y dar el problema por cerrado. Los estándares postcuánticos son relativamente recientes y continúan sometiéndose a revisión criptográfica.
En julio de 2026, una investigación de Anthropic identificó una debilidad relevante en HAWK, un candidato de firma digital postcuántica que estaba siendo evaluado por el NIST. El hallazgo no afecta a ML-KEM, ML-DSA ni a otros estándares ya finalizados; tampoco implica un impacto en sistemas de producción. Pero deja una lección importante: los algoritmos deben poder revisarse, actualizarse o sustituirse sin rediseñar los servicios.
La criptoagilidad es precisamente esa capacidad: cambiar algoritmos, tamaños de clave, certificados y configuraciones criptográficas de forma controlada, con el menor impacto posible sobre aplicaciones y operación.
La criptografía postcuántica ya ha salido del laboratorio. Cloudflare ha integrado acuerdos de claves postcuánticos híbridos en WARP, Cloudflare One y componentes de su plataforma Zero Trust. En el sector financiero, Mastercard sitúa la transición hacia prácticas quantum-safe como una prioridad para preservar la confianza digital.
También hay lecciones en ecosistemas complejos como Bitcoin: una migración criptográfica puede afectar al tamaño de las firmas, al rendimiento, a la compatibilidad de dispositivos y a la coordinación entre muchos participantes. Elegir un algoritmo resistente es solo una parte del reto; también debe ser viable en producción.
Nadie conoce con precisión la fecha en la que un ordenador cuántico podrá comprometer la criptografía de clave pública a gran escala. Pero sí sabemos que una migración de este alcance tarda años.
El riesgo no es actuar demasiado pronto. El riesgo es descubrir, cuando el plazo sea inminente, que aún no sabemos qué debemos proteger, de qué depende y quién es responsable de hacerlo.
En Babel ayudamos a las organizaciones a identificar su exposición criptográfica, establecer el modelo de gobernanza y diseñar una hoja de ruta viable hacia la criptografía postcuántica.
El primer paso no es cambiar un algoritmo. Es saber qué proteger, dónde está y cómo migrarlo.