06/17/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/18/2026 09:22
Mientras la República Democrática del Congo sigue batallando con un brote de ébola debido al virus de Bundibugyo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado sus primeras directrices integrales para el manejo clínico de la enfermedad por filovirus, que incluyen todos los tipos de virus del Ébola y de Marburgo. Las nuevas directrices subrayan la importancia del tratamiento de apoyo temprano para mejorar la supervivencia del paciente y los desenlaces de salud con 16 recomendaciones basadas en la evidencia.
El ébola y la enfermedad por el virus de Marburgo son graves y con frecuencia mortales, con tasas de letalidad entre el 25 % y el 90 % en los brotes más severos. Desde 1967, cuando se detectó por primera vez el virus de Marburgo, se han notificado en África 72 brotes de ébola y de la enfermedad por el virus de Marburgo. Los brotes suelen tener efectos socioeconómicos y psicológicos importantes en las comunidades afectadas. En ausencia de vacunas y tratamientos autorizados para las enfermedades por el virus de Marburgo, de Bundibugyo y del Sudán, el tratamiento de apoyo temprano mejora considerablemente la supervivencia.
«Estas nuevas directrices son un ejemplo perfecto de cómo la OMS aprovecha la ciencia para proteger y cuidar mejor a las personas durante brotes y emergencias sanitarias», señala el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «El brote actual de la enfermedad por el virus de Bundibugyo es un poderoso recordatorio de la necesidad de ofrecer atención médica diligente, holística y centrada en la persona, para salvar vidas y preservar la dignidad humana. Animamos a gobiernos y autoridades a integrar estas nuevas recomendaciones en la preparación y respuesta ante brotes, a fin de garantizar una atención de calidad para todas las personas».
Elaboradas mediante consultas de expertos mundiales y basadas en la evidencia científica y los conocimientos clínicos más actualizados, las directrices traducen las enseñanzas derivadas de los recientes brotes de ébola y de la enfermedad por el virus de Marburgo en recomendaciones prácticas para mejorar la atención al paciente. La OMS ha publicado anteriormente varias directrices sobre atención clínica y tratamientos específicos para la enfermedad por el virus del Ébola.
Las nuevas directrices se han elaborado principalmente para orientar al personal de salud en el cuidado de los pacientes, armonizar los enfoques clínicos y permitir que los administradores de los establecimientos de salud y las instancias normativas se planifiquen, preparen y respondan mejor a los brotes de la enfermedad por filovirus mediante la provisión adecuada de suministros médicos, equipos biomédicos, apoyo de laboratorio y recursos humanos.
Las recomendaciones prácticas tienen por objeto ayudar al personal de salud de primera línea a detectar el deterioro clínico, gestionar la deshidratación y el estado de choque, mejorar el monitoreo del paciente, ofrecer intervenciones de apoyo cruciales de forma segura y hacer un seguimiento estructurado de los pacientes que se han recuperado del ébola y de la enfermedad por el virus de Marburgo. A continuación se recogen algunas de las principales recomendaciones:
En la enfermedad por el virus de Bundibugyo, al igual que en otras enfermedades por filovirus, el reconocimiento temprano, la derivación rápida y el tratamiento de apoyo optimizado siguen siendo componentes fundamentales de la atención al paciente. El tratamiento de apoyo optimizado puede reducir las complicaciones y proporcionar la base para prestar todas las demás intervenciones clínicas. También es un requisito previo para la investigación clínica de evaluación de los tratamientos antivíricos. Estas directrices clínicas complementan las orientaciones y herramientas operativas existentes de la OMS concebidas para apoyar la prestación de atención segura y eficaz.
Dedicada al bienestar de todos los pueblos y guiada por la ciencia, la Organización Mundial de la Salud lidera y defiende los esfuerzos mundiales por dar a todas las personas, en todas partes, las mismas oportunidades de disfrutar de una vida segura y saludable.
Como organismo de las Naciones Unidas para la salud, conecta a naciones, asociados y personas en primera línea en más de 150 lugares, liderando la respuesta mundial a las emergencias sanitarias, previniendo las enfermedades, abordando las causas profundas de los problemas de salud y ampliando el acceso a los medicamentos y la atención de salud. Nuestra misión es promover la salud, preservar la seguridad mundial y servir a las poblaciones vulnerables.
El lema del Día Mundial de la Salud 2026 («Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia»), invoca una campaña de un año de duración destinada a poner de relieve que la ciencia es la base para proteger la salud y el bienestar en todo el mundo.