03/02/2026 | Press release | Archived content
El Director General del OIEA, Rafael Mariano Grossi, pronuncia una declaración en la reunión de la Junta de Gobernadores celebrada en la Sede del Organismo en Viena (Austria) el 2 de marzo de 2026. (Fotografía: D. Calma/OIEA)
(Tal como fue preparada para su lectura)
Todos nosotros hemos estado siguiendo con preocupación los ataques militares en la República Islámica del Irán y Oriente Medio.
El Organismo respondió de inmediato, de conformidad con su mandato, centrándose en posibles emergencias radiológicas derivadas de las operaciones militares.
El Centro de Respuesta a Incidentes y Emergencias (IEC) está en funcionamiento, y cuenta con un grupo especializado que se encarga de recopilar información y evaluar la situación teniendo presentes las limitaciones que afectan a las comunicaciones a raíz del conflicto.
La red regional de monitorización de la seguridad se ha puesto en estado de alerta y está en contacto permanente con nosotros. Hasta el momento, en los países limítrofes del Irán no se ha detectado una elevación de los niveles de radiación por encima de los niveles habituales de radiación de fondo.
Respecto de la situación de los establecimientos nucleares sitos en el Irán, hasta ahora, no hemos tenido indicios de que haya sido dañado o alcanzado alguno de esos establecimientos, en particular la central nuclear de Bushehr, el reactor de investigación de Teherán u otras instalaciones del ciclo de combustible nuclear.
Prosiguen los esfuerzos por establecer contacto con las autoridades reguladoras nucleares iraníes por conducto del IEC, pero hasta ahora no se ha recibido respuesta. Esperamos que pueda restablecerse lo antes posible este canal de comunicación indispensable.
El Irán y muchos otros países de la región que han sido objeto de ataques militares tienen centrales nucleares y reactores de investigación nuclear en funcionamiento, así como instalaciones de almacenamiento de combustible conexas, y eso aumenta la amenaza para la seguridad nuclear. Los Emiratos Árabes Unidos tienen cuatro reactores nucleares en funcionamiento; Jordania y Siria tienen reactores de investigación nuclear operativos. La Arabia Saudita, Bahrein, el Iraq, Kuwait, Omán y Qatar también han sido atacados. Todos estos países utilizan aplicaciones nucleares de uno u otro tipo. Por lo tanto, instamos a la máxima moderación en todas las operaciones militares.
En consonancia con los objetivos del OIEA, consagrados en el Estatuto, reitero el llamamiento que ya he hecho a todas las partes para que actúen con la máxima moderación a fin de evitar una nueva escalada.
Permítanme volver a recordar las resoluciones pasadas de la Conferencia General que establecen que nunca deberían producirse ataques armados contra instalaciones nucleares y que esos ataques podrían tener como resultado liberaciones de radiactividad con graves consecuencias dentro y fuera de las fronteras del Estado que haya sido atacado.
Para hacer realidad la garantía a largo plazo de que el Irán no adquiera armas nucleares y para mantener la eficacia continua del régimen mundial de no proliferación, debemos regresar a la diplomacia y las negociaciones.
El Organismo seguirá vigilando la situación y aprovechará sus recursos únicos, profundos conocimientos especializados y amplia red internacional. Informaremos sobre toda consecuencia radiológica de la actividad militar en curso, y estamos listos para brindar asesoramiento y apoyo a nuestros Estados Miembros en caso de que se vea afectada la seguridad nuclear tecnológica y física.
Como es de su conocimiento, he respaldado de forma activa los esfuerzos por encontrar una solución diplomática al punto muerto en torno al programa nuclear del Irán. Los negociadores me invitaron a las dos rondas más recientes de consultas celebradas en Ginebra, a las que aporté el asesoramiento técnico e imparcial del OIEA.
Esta vez, las partes no lograron alcanzar un entendimiento. Estoy seguro de que, como es comprensible, nos embarga un profundo sentimiento de frustración.
El uso de la fuerza ha sido una constante en las relaciones internacionales desde tiempos inmemoriales. Esta es una realidad, pero siempre es la opción menos preferida.
Sigo convencido de que la solución duradera a esta discordia de larga data se encuentra en la mesa diplomática. El OIEA estará presente, dispuesto a cumplir su función indispensable, cuando se le solicite y allí donde se le convoque.
En lo que respecta a los asuntos del ámbito nuclear, es esencial contar con un entendimiento nítido del alcance y la verificabilidad de un acuerdo.
La diplomacia es difícil, pero no imposible. La diplomacia del ámbito nuclear es aún más difícil, pero no es imposible.
No se trata de si lo haremos, sino de cuándo volveremos a esa mesa diplomática: sencillamente debemos hacerlo a la mayor brevedad posible.
Sr. Presidente, excelentísimas señoras, excelentísimos señores,
Quiero concluir reiterando que he estado en estrecho contacto con los Estados Miembros de la región que se han visto afectados. En el OIEA conocemos integralmente la naturaleza y la ubicación del material nuclear y radiológico presente en la región, y tenemos tanto orientaciones claras sobre las medidas necesarias en caso de emisión radiológica a raíz de un ataque o un accidente como la capacidad de brindar ayuda directa si así se requiere. Permítanme subrayar que hoy la situación es muy preocupante. No podemos descartar la posibilidad de que se produzca una emisión radiológica de graves consecuencias, como la necesidad de evacuar zonas tan extensas, o incluso más, que las de grandes ciudades. Lo que puedo garantizarles es que el OIEA está presente, trabajando con sus Estados Miembros y manteniendo informada a la comunidad internacional a la vez que está listo para reaccionar de inmediato ante un acto de vulneración de la seguridad nuclear.