03/07/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/07/2026 09:23
Versión estenográfica de la intervención de la presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, en el conversatorio "#8M Derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas", organizado por el Tribunal de Disciplina Judicial el viernes 6 de marzo.
Buenas tardes tengan todos y todas ustedes, más bien casi todas, porque la mayoría que estamos aquí somos mujeres, ¿verdad?
Estoy viendo todo el público, quienes están ocupando las butacas, y me parece muy importante la presencia de las mujeres en esta conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el mes internacional de la mujer, el año internacional de la mujer y, yo diría, el siglo de la mujer, porque es tiempo de mujeres, y eso se demuestra con la participación día con día de las mujeres que estamos en los diferentes cargos de representación popular y en los espacios públicos día con día, como lo hemos venido haciendo.
Mi profesión es que yo soy arquitecta, arquitecta egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y, una de las cuestiones que me parece aquí muy importante resaltar es que, cuando yo estudié, la mayoría de quienes estaban en la escuela eran varones y poco a poco las mujeres fueron entrando en una participación importante dentro de las aulas. Y quiero decirles que ahora la mayoría de las estudiantes de la UNAM y de las diferentes áreas donde está la carrera de arquitectura son mujeres.
Día con día, la participación de las mujeres ha avanzado mucho más y creo que este día 8 de marzo, lo que nos tiene que remitir es a la lucha tan importante que se ha dado por la transformación de nuestro país y a la lucha que se dio, en primer lugar, por tener este derecho al voto.
Que fue un país que podemos decir tardío, si consideramos lo que sucedía a nivel mundial; sin embargo, sí quiero decir que orgullosamente se celebró el segundo, digamos, Congreso Feminista de Latinoamérica y el primero de muchos países, que fue en Yucatán en el año de 1916, con personas como Elvia Carrillo Puerto, Rosa Torre y muchas otras mujeres que fueron precursoras.
Y que, en medio de esta lucha revolucionaria, plantearon cuestiones que fueron fundamentales en ese momento y que consideraron que eran cosas que estaban fuera de lugar, fuera de lo que era lo tradicional, porque consideraron básico hablar del derecho a la participación política, el derecho a la educación, el derecho a la salud y también a la anticoncepción; cuestiones que, en ese momento, si nosotros sabemos que ahora cuestan trabajo, nos podemos dar cuenta de lo que significó.
Por eso estar hablando del 8M, tiene que ver con recordar todas estas luchas que se dieron y las transformaciones que hemos logrado en este país con la igualdad sustantiva, que es una cuestión de carácter constitucional.
Si la igualdad de la mujer se planteó en el artículo 4º, en 1974, con el Año Internacional de la Mujer, quiero señalar que durante esa época quien presidió este congreso fue un hombre, en lugar de haber sido una mujer.
Que se ha avanzado muchísimo a estas alturas, también con lo que significa esta representación, porque, una de las cosas que podemos decir, es que en la actualidad en el Congreso existe la paridad y que orgullosamente podemos señalar que más de la mitad de los senadores y senadoras que estamos ahí, pues somos mujeres.
Y, bueno, también aquí me gustaría, para cerrar, decir que, dentro de estas luchas de reivindicación de la mujer, que tienen que ver con las luchas obreras, con las luchas que se dieron en este país y también a nivel internacional, desde la izquierda en este país se planteó desde los años 90 que hubiera las denominadas "cuotas de género".
Quiero señalarles que, cuando yo participé en el Partido de la Revolución Democrática, consideraron que era una locura, en los años 90´s, que se estuviera planteando que el 20 por ciento de la representación del Consejo Nacional de ese partido fuéramos mujeres. Nos dijeron que primero teníamos que demostrar que éramos capaces de estar allí y no pedir las cuotas.
Creo que, al paso de los años, se ha demostrado que las mujeres somos igual de capaces, igual de comprometidas y con proyectos fundamentales para la transformación del país, y que se pasó de las cuotas a la paridad, y que esa paridad ahora está reflejada también a nivel de todas nuestras leyes y nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Muchas gracias.
Versión estenográfica de la segunda intervención de la presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, en el conversatorio "Derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas, conmemorativo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
MODERADORA: Para cerrar este foro, a nuestras representantes de la política, a la presidenta del Senado, Laura Itzel:
¿Cuál ha sido el mayor obstáculo que ha enfrentado como mujer en la política y qué cambió en usted para superarlo?
SENADORA LAURA ITZEL CASTILLO JUÁREZ: Bueno, pues han sido realmente muchos los obstáculos, ¿verdad?, que se han tenido que estar enfrentando en la política.
Y yo quiero decir que, desafortunadamente, en el caso de nosotras las mujeres, siempre te dicen que es porque eres la hermana de alguien, la hija de alguien, la esposa de alguien, la novia de alguien y no necesariamente porque tú puedes demostrar que el camino que has optado, pues es el camino que consideras importante para tu vida política, para tu vida como funcionaria, o para tu vida finalmente como profesional o como mujer en este espacio en el que te desarrollas.
Y, bueno, el mayor obstáculo que yo te puedo decir, efectivamente tiene que ver con ser hija de Heberto Castillo, porque una de las cuestiones es que empiezas a participar políticamente y entonces consideran que esa es la razón y no porque sea una vocación, o porque finalmente a partir de la misma lucha que dieron tus padres es que consideras fundamental participar en la transformación del país.
Entonces, en este caso yo sí diría que eso lo aprendí de mis padres y que reconozco en mi mamá, sobre todo, ese tesón y ese ejemplo, porque hay un dicho que ya no se dice mucho pero que señalaba que: "detrás de un gran hombre hay una gran mujer". Y yo ahí diría que: "al lado de un gran hombre hay una gran mujer".
Y en este caso también quiero decir que Heberto Castillo, bueno para quienes no lo conozcan, fue un luchador social, fue preso político y que las circunstancias no fueron fáciles, que las circunstancias fueron muy difíciles y que es, podríamos decir, que así se templó el acero.
Porque cuando estaba en la persecución por motivos de la represión que existía en esos momentos, donde el presidente de la República era Gustavo Díaz Ordaz, tuvimos que huir nosotros a Cuernavaca porque había llegado el ejército a la UNAM, a mi papá lo habían golpeado a las puertas del hogar porque lo iban a secuestrar, se escapó a Ciudad Universitaria, lo operaron los estudiantes y dio el grito de independencia en septiembre, el 15 de septiembre, por lo que Díaz Ordaz le puso el apodo de "el presidentito", porque le daba mucho coraje que siendo una persona con una gran capacidad científica y tecnológica, estuviera en una lucha y estuviera apoyando a los estudiantes siendo profesor.
Entonces aquí les quiero decir que si no hubiera sido por mi mamá no sé qué hubiera pasado con todos nosotros y con mi mismo padre, que pudo sortear muchas cuestiones a partir de ello.
Entonces, ¿cuál ha sido la situación? Bueno pues ha sido que, a partir de toda una serie de cuestiones represivas, en lugar de que uno decida que no va a participar, uno decide participar con más enjundia porque estás convencida que tienen que cambiar las cosas y que debes de seguir luchando por la independencia, por la justicia y por la libertad de expresión.
Entonces yo sí te podría decir que uno de los obstáculos finalmente ha sido ese, y que a lo largo de la historia siempre presenta situaciones así porque te hacen optar si por un hombre o por una mujer, y a lo largo del camino siempre te dicen: "bueno, pues mejor que sea un hombre".
Y así me pasó cuando se hace la fusión para conformar el Partido Mexicano Socialista y participaba el que era mi esposo en ese momento. Me dijeron: "No, bueno, pues es él o eres tú". No, bueno, pues alguien tiene que cuidar a los niños.
Entonces así ha sido que hemos tenido que ir sorteando las batallas pero que podemos decir que, como dice la canción: "arrieras somos -ahora sí- y en el camino andamos".
Y en ese sentido creo que tenemos mucho que demostrar, tenemos mucho que hacer, mucho trabajo en el cual participar y por eso también agradecerle a la magistrada Celia Maya que nos haya invitado a este conversatorio, porque nos permite que podamos diferentes mujeres, de distintos ámbitos, poder tener estas conversaciones.
Y desde luego con Esthela Damián, que también tuve ahora sí que el placer, el gusto de que fuimos legisladoras, juntas, en la LXI Legislatura en este país cuando estábamos en la oposición, y que fuimos una oposición con proposición.
Y en ese camino es en el que seguimos trabajando para que sea una realidad que las mujeres estemos bien representadas en los diferentes ámbitos, y decirles a los compañeros que nos acompañan el día de hoy, con mucho gusto, que la propuesta no es competir sino compartir.
Muchas gracias.