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04/05/2026 | Press release | Distributed by Public on 04/05/2026 03:45

El censo anual de la población reproductora de águila perdicera realizado en 2025 registra su presencia en un total de 17 territorios en 2025

El censo anual de la población reproductora de águila perdicera realizado en 2025 registra su presencia en un total de 17 territorios en 2025

Los datos recabados permitirán una mejora del conocimiento de la situación de la población reproductora de águila perdicera en Castilla y León.

5 de abril de 2026

Castilla y León | Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio

La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, mediante la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal, ha llevado a cabo un año más el seguimiento de la nidificación de las grandes aves rapaces diurnas de Castilla y León, en el marco de las actuaciones del Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León, y ha localizado 17 zonas potenciales para la cría.

Entre las especies de aves que se incluyen en ese grupo se encuentra el águila perdicera, una rapaz diurna cuya población reproductora en Europa sufrió un descenso acusado a partir de los años 70. Esta tendencia se agravó en la década de los 80, resultando en una pérdida del 50 % de sus efectivos reproductores en solo dos décadas.

La reducción de las poblaciones en España llevó a su inclusión en el Catálogo Español de Especies Amenazadas dentro de la categoría de "vulnerable" y la aprobación de un Plan de Conservación en Castilla y León. Las principales amenazas para la especie en España son la mortalidad no natural, tanto adulta como juvenil, debida sobre todo a la colisión o electrocución con líneas eléctricas y a la persecución humana mediante furtivismo o uso ilegal de venenos. También parece estar afectando a sus poblaciones la disminución de sus recursos tróficos básicos, sobre todo de conejo, como consecuencia de las enfermedades epidémicas que ha sufrido en algunas de las zonas tradicionales de distribución del águila perdicera en Castilla y León y los cambios en el hábitat que se han producido con el abandono agrícola y ganadero en su área de distribución.

Conocer para conservar

En Castilla y León el águila perdicera se ha censado con regularidad desde la década de los 90 del siglo pasado y de acuerdo con el Plan de Monitorización, el objetivo del seguimiento anual es la realización del censo completo de la población, y la obtención de información de los principales parámetros reproductores en el marco del Plan de Conservación de la especie. Los resultados son empleados para valorar su estado de conservación en la Comunidad, a través de la evolución del tamaño de la población, del área de distribución, de la calidad del hábitat y de las presiones y amenazas a las que está sometida. Estos censos sistemáticos tienen como finalidad identificar las acciones de gestión que permitan asegurar y mejorar su estado de conservación.

Durante la campaña del año 2025, se han efectuado visitas de observación a los territorios y a los nidos para comprobar el desarrollo del proceso reproductor, con actuaciones destinadas a determinar la ocupación de territorios y nidos, la puesta, la eclosión, el éxito reproductor y la productividad.

El método de censo se basa en la visita a todos los cortados y cantiles donde se ha determinado el área de ocupación conocida mediante la búsqueda de las parejas reproductoras por observación directa. Los objetivos fundamentales del seguimiento consisten en determinar el número de territorios ocupados y desocupados, la edad de los ejemplares que regentan el territorio, la identidad de cada ejemplar que regenta los territorios y el desarrollo de la reproducción en cuanto a la puesta de los huevos, el nacimiento y el desarrollo de los pollos. Los parámetros reproductores se calculan en función de la información obtenida en los territorios en los que se realice un seguimiento completo de la reproducción y, por tanto, se obtenga información de la ocupación del territorio, de la incubación y del número de pollos nacidos y volados.

17 zonas potenciales para la cría

La distribución histórica del águila perdicera en Castilla y León abarca buena parte de los macizos montañosos y de los principales cañones fluviales de la Comunidad. La información histórica muestra la existencia de territorios en la cordillera Cantábrica, los Picos de Europa, los Montes de León, el sistema Ibérico y el sistema Central, así como de los cañones del Ebro, Duero, Riaza, Duratón y Río Lobos. Sin embargo, actualmente se ha visto relegada a los Arribes del Duero, en Salamanca y Zamora, y a los cañones del Ebro en Burgos.

El primer censo nacional de la especie realizado en 1990 cifró la población en 40-44 parejas en Castilla y León y el descenso fue muy acusado hasta 2008 y 2009 cuando alcanzó el mínimo histórico. A pesar del declive histórico de la especie en la comunidad, su tendencia en los últimos años ha sido positiva. Se ha pasado de 14 territorios en 2009, que coincide con el mínimo histórico de la especie en Castilla y León, a 19 territorios en 2019, 2020 y 2021. Cabe destacar la diferencia detectada entre los dos principales núcleos de población. Mientras que en Burgos se ha pasado de más de 40 territorios en los años 90 a tres territorios en 2009 y a uno en 2025, en Arribes del Duero y zonas aledañas ha variado entre 11 y 17 territorios en el periodo 2009-2025. A pesar de la evolución positiva en la última década, la población tiene actualmente un tamaño inferior a la veintena de parejas, por lo que es susceptible de verse afectada por amenazas que en un plazo breve pueden suponer su colapso. Esta situación obliga a tener especial atención a los aspectos demográficos que pudieran alertar de manera anticipada sobre cambios en la tendencia poblacional futura.

En la temporada de reproducción de 2025 se realizó el seguimiento de los territorios históricos en Castilla y León y se localizaron 17 territoritos ocupados, todos ellos regentados por una pareja. La población reproductora tiene sus principales efectivos en la provincia de Salamanca donde se emplazan diez territorios, seguida por Zamora con seis territorios y Burgos con uno. El territorio de la provincia de Burgos se localiza en el límite con la comunidad autónoma de La Rioja, mientras que en Arribes del Duero hay varios territorios transfronterizos limitantes con Portugal, tres en Zamora en el río Duero y cuatro en Salamanca, en los ríos Duero y Águeda. Además, existen algunos territorios colindantes en otras comunidades autónomas, como entre Aragón y Soria, con parte de su área de campeo en Castilla y León.

Todos los territorios censados en 2025 se localizaron en la Red Natura 2000, a excepción de uno en la provincia de Zamora. La ZEPA Arribes del Duero es, con 13 territorios, la que alberga un número más elevado de territorios. Además, hay uno en la ZEPA Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo y dos en Cañones del Duero, uno de ellos en el límite con la ZEPA Arribes del Duero.

Los cálculos de los parámetros reproductivos se realizaron sobre los 17 territorios ocupados por una pareja. En todos los territorios se observaron indicios de reproducción (vuelos de celo, defensa del territorio, cópulas, arreglo de nidos, etc.). La puesta pudo ser confirmada en 10 territorios (58,8 %), que es un valor similar al obtenido en los últimos años (valor medio del 55,7 % entre 2016 y 2025). Por otra parte, en seis territorios se confirmó el éxito en la reproducción, y finalmente volaron 6 pollos, por lo que la productividad ha sido de 0,35 pollos por pareja, un valor inferior a la media de los últimos años (valor medio de 0,46 entre 2016 y 2025). Los datos de los últimos años vienen a confirmar uno de los principales problemas del águila perdicera en Castilla y León, que es su baja productividad, una de las más bajas en Europa. El valor de productividad en España suele ser cercano a un pollo por pareja y, por ejemplo, en 2018 se alcanzó un valor de 0,91 pollos por pareja. Por último, el éxito reproductor durante 2025 (número de pollos por pareja que realiza la puesta) se ha cifrado en 0,86, y se ha obtenido una tasa de vuelo (número de pollos por aquellas parejas que han criado con éxito) de 1,00. En cuanto a las once parejas fracasadas, siete no realizaron la puesta y tres fracasaron durante la incubación.

Todos los nidos localizados se encontraron en cortados rocosos. Apenas existen registros históricos en Castilla y León de nidos en árboles, al contrario de lo que ocurre en otras zonas de la península Ibérica, donde hasta un 8 % de las parejas crían en árboles.

Estas fechas coinciden con plena época de nidificación de las principales especies de grandes rapaces de Castilla y León, un periodo especialmente sensible en el que cualquier molestia puede provocar el abandono de los nidos, la pérdida de pollos o el fracaso total de la reproducción.

Programa de marcaje con GPS

Durante el año 2026 se desarrollará un programa de marcaje y captura de ejemplares para el seguimiento telemétrico y vía satélite de individuos de la especie. De esta manera, se podrá avanzar en el conocimiento de los patrones de dispersión y ocupación de nuevos territorios de cría, las causas de mortalidad, el uso del espacio por ejemplares reproductores o cuestiones relacionadas con la filopatría y madurez sexual. Esta previsto el seguimiento de cuatro ejemplares de la población reproductora de los Arribes del Duero.

La captura y marcaje con dispositivos de seguimiento remoto es una de las técnicas más eficaces para el estudio de distintos aspectos de la ecología de las especies de fauna silvestre. Estos sistemas permiten obtener multitud de datos de posición y actividad sin requerir la recaptura del ejemplar, aunque presenta ciertas limitaciones, como el peso de los emisores y su duración limitada (en general, inferior a cinco años). Se destinan principalmente al estudio de los desplazamientos migración y uso del espacio, así como para conocer y revertir distintas amenazas de las poblaciones objeto de marcaje.

Al igual que ocurre en otras grandes rapaces, los individuos jóvenes de águila perdicera que dejan los territorios parentales inician un período de dispersión juvenil. Durante esta fase, suelen instalarse en áreas de asentamiento temporal en las que las presas son abundantes y no existen parejas territoriales que puedan expulsarlos de los mismos. Estas zonas son pues de mucho interés desde el punto de vista de la conservación de los preadultos y de la dinámica poblacional de la especie.

El Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León

En el marco de la planificación y la gestión de los lugares incluidos en la Red Natura 2000, se viene desarrollando el Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León, que aborda principalmente el seguimiento y evaluación del estado de conservación de los hábitats de interés comunitario y las especies incluidas en el anexo I de la Directiva Aves, anexos II, IV y V de la Directiva Hábitats, el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. El número total de especies objeto de seguimiento se sitúa en 323 taxones de fauna en Castilla y León, lo que da idea de la magnitud del programa regional de seguimiento de fauna protegida.

Durante este año 2026 la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y León continuará con el trabajo de seguimiento de los siguientes grupos de especies: flora amenazada, aves acuáticas (invernantes, reproductoras y migradoras), ardeidas (avetoro, garzas coloniales y especies afines), aves galliformes (urogallo cantábrico) aves forestales amenazadas (águila imperial ibérica, cigüeña negra, buitre negro y milano real reproductor e invernante), aves esteparias (avutarda, ganga ibérica , ganga ortega, carraca y sisón), aves rapaces rupícolas (águila perdicera, buitre leonado, quebrantahuesos y alimoche), aves rapaces diurnas no amenazadas, mesomamíferos carnívoros, peces amenazados, oso pardo cantábrico y lobo ibérico.

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