06/09/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/09/2026 13:33
La Antártica ha dejado de ser vista solo como un paisaje remoto de hielo y turismo para consolidarse como una de las fronteras más prometedoras para la biotecnología moderna. Científicos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y de la Universidad de São Paulo (USP) en Brasil han puesto en marcha AntarBio, un ambicioso proyecto internacional que busca extraer microorganismos del continente blanco para desarrollar soluciones sostenibles y de alto valor agregado.
La iniciativa, financiada en conjunto por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile y la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP) de Brasil, está liderada por Cassamo Mussagy, académico de la Escuela de Agronomía y director del Laboratorio de Desarrollo de Bioprocesos Sostenibles (LABISOST) de la PUCV, junto a la cocoordinadora Angie Caicedo y el académico principal de la USP, Adalberto Pessoa Junior.
El proyecto, que inició su ejecución en febrero pasado y se extenderá por tres años, se encuentra plenamente operativo. Según explicó Mussagy, la experticia del grupo de científicos chilenos tiene que ver con biotecnología, prospección de nuevas biomoléculas que tienen valor agregado y en este caso, el aprovechamiento de residuos agroindustriales.
El secreto de la supervivencia: carotenoides raros
El corazón de la investigación se encuentra literalmente congelado. Los científicos extraen bacterias extremófilas directamente del hielo en el Territorio Chileno Antártico. Debido a los millones de años de adaptación a condiciones ambientales extremas -como la radiación ultravioleta, el frío extremo y el estrés oxidativo- estos microorganismos han desarrollado pigmentos como mecanismo de defensa.
Conocidos como carotenoides raros (específicamente del tipo C50), estos pigmentos son biomoléculas con propiedades antioxidantes y fotoprotectoras exponencialmente superiores a las que se encuentran en el mercado tradicional, como el betacaroteno de la zanahoria o el licopeno del tomate.
"Nos hemos dado cuenta que estos microorganismos antárticos sobreviven bajo condiciones extremas. Esto hace que vayan desarrollando algunos mecanismos de defensa, que son pigmentos llamados carotenoides, los cuales tienen propiedades bioactivas que son las que nosotros utilizamos", explicó el profesor.
Mussagy destacó el potencial disruptivo de estas moléculas: "Dentro de ese grupo de pigmentos hay algunos cuya estructura química les confiere una capacidad antioxidante excepcional. Por ejemplo, el betacaroteno de la zanahoria es bueno, pero este que hallamos en la Antártica puede llegar a ser hasta seis mil veces más potente. Lo que buscamos son moléculas poco estudiadas que solo tienen estos microorganismos antárticos y tienen un potencial mucho mayor que los que tenemos ahora".
Ciencia con impacto comercial y verde
El proyecto AntarBio tiene como meta final la transferencia tecnológica hacia las industrias cosmética, farmacéutica, alimentaria y nutracéutica, creando desde protectores solares naturales de alta potencia hasta componentes cardioprotectores. Empresas farmacéuticas de la región ya han manifestado interés y siguen de cerca los avances del proyecto.
Para garantizar que los bioprocesos sean competitivos en el mercado, la investigación integra desde el primer día análisis de ciclo de vida (ACV) y análisis tecnoeconómicos (TEA), asegurando el uso de solventes verdes y procesos ambientales sostenibles.
"El objetivo final es concretar una transferencia tecnológica que posicione a Latinoamérica como un referente en biotecnología aplicada de alto valor agregado. El proyecto no solo tiene fines científicos, sino que busca un impacto económico y social real bajo estándares de sostenibilidad, desde la utilización de solventes verdes y microorganismos; intentamos hacer que sea un proyecto ambientalmente y económicamente sostenible", enfatizó Mussagy.
Con un equipo multidisciplinario que combina microbiología, genómica, metabolómica e ingeniería de bioprocesos, AntarBio busca posicionar a la Región como un referente global de la biotecnología aplicada.
Con residuos de la agroindustria
El verdadero hito sustentable de AntarBio radica en cómo se cultivarán estos microorganismos una vez fuera del hielo. Para no generar un impacto negativo y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la plataforma biotecnológica utilizará una estrategia de economía circular: alimentar a las bacterias con desechos de la agroindustria de ambos países. Chile aportará el bagazo de la industria vitivinícola y residuos de palta, mientras que Brasil sumará la melaza y el bagazo de la caña de azúcar.
"Los microorganismos necesitan alimentación, fuente de carbono y nitrógeno para poder crecer. Nosotros vamos a aprovechar que Chile produce muchos residuos de la industria vitivinícola y Brasil produce muchos de la caña de azúcar. En nuestro laboratorio llevamos varios años investigando cómo valorizar estos subproductos agroindustriales mediante procesos biotecnológicos, por lo que conocemos muy bien su potencial. Ahora los utilizaremos como alimento para que estos microorganismos antárticos puedan crecer y producir compuestos de interés", detalló el académico de la Escuela de Agronomía PUCV.
Como concluyó el profesor Mussagy: "La Antártica representa uno de los mayores reservorios biotecnológicos aún inexplorados en el planeta y es hora de que empecemos a convertir esto en productos funcionales y sostenibles. Este proyecto tiene esa visión".
Por Erika Schubert
Dirección de Comunicación Estratégica