08/25/2026 | Press release | Distributed by Public on 08/25/2026 09:32
NUEVA YORK - El conflicto es la principal causa del hambre en todo el mundo. No solo es una consecuencia de los conflictos, sino que cada vez más se utiliza como un arma.
Cuando el Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 2417 en 2018, asumió el compromiso de romper el círculo vicioso entre el hambre y los conflictos. Hoy, ese ciclo se está acelerando. Las consecuencias de los conflictos se transmiten ahora a miles de kilómetros de distancia a través de economías y sistemas comerciales interconectados, cruzando fronteras y océanos.
Desde Sudán y Gaza hasta Somalia, Yemen y más allá, las señales de alarma están encendidas. Cuando las familias no pueden poner comida sobre la mesa, se enfrentan a decisiones imposibles: pasar hambre, desplazarse o rebelarse. Y así, el ciclo se repite.
Pude comprobar esta urgencia de primera mano la semana pasada en Somalia, donde las familias desplazadas por los conflictos y la sequía vuelven a enfrentarse a niveles catastróficos de hambre. Esperar a que se declare una hambruna constituye un fracaso total de nuestra responsabilidad.
El sistema alimentario mundial está ahora expuesto a impactos que se propagan más lejos y más rápido, desde los puntos críticos del mar Negro hasta el mar Rojo y el estrecho de Ormuz. Las interrupciones en el suministro de combustible, fertilizantes, cereales, transporte marítimo y rutas humanitarias provocan precios más altos de los alimentos, cosechas más reducidas y menos comidas para niños y niñas que viven a miles de kilómetros de distancia. El Consejo tiene las herramientas para actuar frente a estos riesgos. Debe utilizarlas.
Proteger a la población civil, salvaguardar las granjas, los mercados, los puertos, las carreteras y los corredores marítimos que garantizan el movimiento de los alimentos, y asegurar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos no son opciones; son imperativos para ofrecer a cientos de millones de personas una vía para alejarse del hambre y la violencia y volver a la paz y la estabilidad. También son obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y elementos esenciales para la paz y la seguridad internacionales.
El Programa Mundial de Alimentos (WFP) respalda firmemente el llamamiento del Secretario General para que la Resolución 2417 se implemente de manera coherente y en su totalidad.
WFP seguirá haciendo todo lo posible por llegar a las personas atrapadas en medio de los conflictos, mientras se adapta a un panorama de financiación humanitaria cada vez más limitado. Sin embargo, la acción humanitaria no puede sustituir la acción política.
Hoy debe marcar un compromiso renovado de los Estados Miembros para defender el derecho internacional humanitario, proteger al personal humanitario, garantizar el flujo de alimentos y ayuda, financiar operaciones que salvan vidas y promover las soluciones políticas que siguen siendo la mejor protección contra el hambre.