04/10/2026 | Press release | Distributed by Public on 04/10/2026 07:33
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El desperdicio de alimentos es un problema mundial cada vez más acuciante. Cada año se desperdician unas mil millones de toneladas de alimentos, casi una quinta parte de lo que llega a los consumidores. Este hecho afecta de manera considerable tanto a las personas como al medio ambiente.
Mandarinas de baja calidad y dañadas que se han retirado durante la selección de fruta para exportación en una instalación de envasado en Opuzen (Croacia). (Fotografía: R. Cardoso Pereira, FAO/OIEA)
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 13,2 % de los alimentos se pierde antes de llegar al comercio minorista, lo que según las estimaciones, representa pérdidas de unos 400 mil millones de dólares de los Estados Unidos. Otro 19 % se desperdicia en los comercios minoristas y en manos de los consumidores. Este hecho representa un enorme derroche de recursos y contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación ambiental y la pérdida de biodiversidad.
El OIEA, a través del Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, presta apoyo a los países mediante soluciones de base científica para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.
He aquí cinco formas mediante las cuales las ciencias nucleares ayudan a luchar contra el desperdicio de alimentos y a lograr un futuro con cero desperdicios:
La irradiación de alimentos es una técnica innovadora, segura y no invasiva en la que se utiliza radiación, como rayos X, rayos gamma o fuentes de haces de electrones, para conservar durante más tiempo los alimentos frescos y seguros para el consumo.
Funciona reduciendo los microorganismos y las plagas que provocan el deterioro de los alimentos, lo cual aumenta considerablemente la vida útil de almacenamiento de productos alimenticios. Por ejemplo, la irradiación puede ayudar a que fresas frescas refrigeradas duren hasta siete días más.
Al aumentar el tiempo de conservación de frutas, verduras, granos y especias, esta técnica reduce las pérdidas durante el almacenamiento y el transporte y ayuda a que más alimentos lleguen a los consumidores en lugar de ser desechados.
Los alimentos contaminados con patógenos o toxinas, que se detectan mediante análisis de laboratorio en controles de mercado o fronterizos, a menudo se retiran o se rechazan para la importación y luego se desechan. Métodos nucleares y de base nuclear -como la fluorescencia de rayos X, la activación neutrónica, las técnicas basadas en isótopos estables y las pruebas diagnósticas de laboratorio avanzadas- ayudan a los países a detectar contaminantes con rapidez y exactitud.
Estas técnicas fortalecen los sistemas nacionales de inocuidad alimentaria, reducen la eliminación innecesaria de alimentos y evitan que se desechen alimentos seguros para el consumo, en caso de incertidumbre.
Aplicación de técnicas basadas en isótopos estables para medir residuos de plaguicidas en una muestra de tomates. (Fotografía: OIEA)
También se pueden utilizar para acelerar el proceso natural de fitomejoramiento, lo que favorece el desarrollo de variedades de cultivos más resilientes ante el estrés climático, las plagas y las enfermedades.
El OIEA, a través del Centro Conjunto FAO/OIEA, contribuye a la mejora por inducción de mutaciones y biotecnologías conexas para desarrollar cultivos que sean más resistentes a enfermedades, más tolerantes al estrés climático (sequía, salinidad) y más rendidores. Esto se traduce en la pérdida de menos cultivos sobre el terreno.
El OIEA, a través del Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, ayudó a científicos de Mauricio a desarrollar una variedad de coliflor resistente a la podredumbre negra mediante el fitomejoramiento inducido por radiación, con el fin de reducir el uso de plaguicidas y fortalecer la seguridad alimentaria en ese país. (Fotografía: FAREI)
Las plagas destruyen millones de toneladas de cultivos cada año. La técnica del insecto estéril es un método que utiliza radiación ionizante para esterilizar grandes cantidades de insectos criados en instalaciones de cría en masa, que luego se liberan en zonas infestadas para que se apareen con la población silvestre de la plaga. Dado que estos insectos esterilizados no pueden reproducirse, la población de insectos disminuye con el paso del tiempo.
La TIE ha ayudado a países como la República Dominicana a erradicar plagas de insectos y reducir importantes plagas agrícolas, protegiendo así los cultivos y favoreciendo su acceso a mercados de exportación.
Manzana con larvas de la mosca del Mediterráneo que causan la pérdida total del valor comercial del producto. (Fotografía: R. Cardoso Pereira, FAO/OIEA)
A menudo los alimentos se echan a perder mientras se espera por las inspecciones y la notificación de resultados respecto del cumplimiento de los reglamentos y las directrices.
Gracias a técnicas nucleares e isotópicas se puede comprobar la autenticidad de los alimentos, detectar la adulteración de estos y verificar la información del etiquetado, a fin de garantizar que se cumplan las normas internacionales. Una certificación más rápida y fiable se traduce en menos retrasos y menos desperdicio de alimentos, que se deterioran mientras están en tránsito.
El OIEA y la FAO ayudan a los países a luchar contra el fraude alimentario, detectar contaminantes nocivos y garantizar la autenticidad y la calidad de los productos alimenticios.
A través del Centro Conjunto FAO/OIEA, ambas organizaciones siguen apoyando la inocuidad y calidad de los alimentos y forjando alianzas en el marco de la iniciativa Atoms4Food, que tiene por objetivo aprovechar técnicas nucleares innovadoras para mejorar la productividad agrícola, reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos, garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición.