ECLAC - Economic Commission for Latin America and the Caribbean

06/17/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/17/2026 15:13

Mensaje del Secretario Ejecutivo de la CEPAL al Senado de la República Mexicana

Estimada Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, Presidenta de la Cámara de Senadoras y Senadores,

Estimado Roberto Velasco, Secretario de Relaciones Exteriores,

Estimada Secretaria Alicia Bárcena, Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales y ex Secretaria Ejecutiva de la CEPAL,

Estimado Alfredo Navarrete Martínez, Miembro de la Junta de Gobierno del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario y también cepalino de corazón,

Estimados embajadoras y embajadores,

Estimados y estimadas representantes de las agencias de las Naciones Unidas en México,

Estimada Allegra Baiochi, Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en México,

Queridas y queridos colegas de la Sede de la CEPAL en México,

Amigas y amigos:

Permítanme iniciar con esa palabra que figura entre las más hermosas en cualquier idioma: gracias. Gracias por la generosidad de esta sesión y por el gesto desinteresado de reconocer la trayectoria y el aporte de una institución a un país y a una subregión.

Este es un lugar excepcional para conmemorar el 75 aniversario de la sede subregional de la CEPAL en México. Y no solo por la imponencia de este recinto, sino también por lo que representa: un espacio institucional para deliberar, para hacer política, para plasmar en el texto de las leyes los grandes acuerdos de una nación. Son esos acuerdos y su gestión efectiva los que permiten a un país avanzar, superar brechas, mejorar las condiciones de vida de la población. Es decir, desarrollarse, que es otra forma de decir transformarse.

Fue la transformación económica y social de los países de América Latina la que inspiró la fundación de la CEPAL, en 1948, y fue esa misma ambición de desarrollo la que impulsó el establecimiento de la oficina en México, tres años después.

Yo no había nacido entonces. Habrá pocos acá que recuerden el México de 1951. En ese momento las mujeres mexicanas no habían logrado aún el reconocimiento de su derecho al voto, aunque estaban cerca. Los tranvías recorrían esta ciudad. La industrialización había traído migraciones masivas a los centros urbanos de toda América Latina, pero la pobreza aquejaba a la mayoría de las personas y las carencias en materia de salud, educación y protección social eran inmensas.

Fue una época de grandes retos, es cierto. Pero fue también una época de grandes sueños.

Sobre las ruinas de la posguerra se levantaban planes de reconstrucción.

El mundo atravesaba una ola independentista, poniendo fin a proyectos colonizadores que estuvieron vigentes durante siglos.

En el seno de las Naciones Unidas se sentaban las bases del sistema multilateral.

En nuestra región los países daban pasos hacia una mayor integración económica y política, y un grupo de economistas revolucionaba la forma de pensar y entender el desarrollo. Esa revolución se gestó, en buena medida, en la CEPAL en Santiago de Chile y aquí, en México.

Aquel fue el origen del pensamiento estructuralista y de una tradición intelectual que hoy, con gran orgullo, llamamos cepalina.

Por la CEPAL en México transitaron grandes mentes del pensamiento económico latinoamericano, entre quienes esta mañana quisiera destacar a tres mexicanos:

  • A Víctor Urquidi, quien formuló un planteamiento sobre el proceso de integración centroamericana que a la vez impulsó el desarrollo industrial a escala regional;
  • A Juan Noyola, quien aportó el concepto de inflación estructural, al entender que el incremento de los precios no se debía principalmente a condiciones monetarias, sino a desequilibrios estructurales, como la rigidez de la oferta agrícola, la dependencia de importaciones y la desigual distribución del ingreso;
  • Y a Ifigenia Martínez, quien aplicó las ideas del estructuralismo al análisis de la desigualdad, así como en otros temas del desarrollo y crecimiento de las economías latinoamericanas.

Cito las palabras de Ifigenia Martínez: "La desigualdad en México no es un accidente, sino el resultado de estructuras productivas heterogéneas que concentran beneficios en unos sectores y marginan a otros", una frase que podríamos escribir hoy mismo para cualquiera de nuestros países en América Latina y el Caribe.

Es muy emotivo y un gran honor contar con la presencia en esta sesión de Alfredo Navarrete Martínez, como homenaje a Ifigenia Martínez, quien fue un pilar en la fundación de la oficina de la CEPAL en México y, sin duda, alguien que ayudó a forjar el carisma y la vocación de servicio que hoy caracterizan a nuestro equipo subregional.

Ahora bien, la huella de esta oficina va mucho más allá del pensamiento y las teorías.

Por ejemplo, desde la sede subregional se puso la semilla, tras el terrible terremoto de Managua en 1972, de lo que es hoy la metodología más extendida en el mundo para la evaluación de daños por desastres. Ese trabajo se hizo de la mano de otro gran economista, don David Ibarra.

Como en ese caso, la CEPAL también ha acompañado directamente a los países a través de asistencia técnica en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas en distintos ámbitos; en la búsqueda de soluciones concretas para problemas reales.

En México destacan los aportes recientes al debate sobre el incremento del salario mínimo, el fortalecimiento de cadenas de valor y la integración de una perspectiva de género en la política pública.

Tan solo la semana pasada presentábamos en la Secretaría de Economía un trabajo que hicimos conjuntamente con la Organización Internacional del Trabajo y esa misma Secretaría: una propuesta normativa de estándares para el desarrollo productivo que conduzcan a la igualdad de género y a la sociedad de cuidado en los parques industriales de México, un proyecto que se enmarca en el compromiso de Tlatelolco y la Estrategia de Género para la Política de Desarrollo Productivo de México.

También la semana pasada inauguramos la primera versión en México de la Escuela Latinoamericana de Estudios del Desarrollo de la CEPAL (ELADES), de la mano de la Universidad Nacional Autónoma de México, porque para la CEPAL es crucial seguir siendo no solo un espacio de reflexión y de propuestas frescas, sino de formación de la próxima generación de líderes y gobernantes de los países de la región.

Como he venido insistiendo desde que asumí la Secretaría Ejecutiva, es necesario repensar y reimaginar los retos del desarrollo de América Latina y el Caribe, porque ninguna organización prospera sobre las glorias de su pasado, sino sobre su utilidad y su vigencia para los desafíos de la actualidad.

Ese es nuestro compromiso firme con los países de la región: propuestas nuevas y oportunas, sin abandonar el sello cepalino.

Y es que en el pensamiento de la CEPAL ha habido constantes, tales como la atención a la transformación productiva, la preocupación sobre los efectos corrosivos de la desigualdad y el análisis de la relación entre la economía internacional (o los "factores externos") y las características estructurales de las economías nacionales (o los "factores internos"), sin olvidar los retos institucionales, de gobernanza y la economía política de las transformaciones.

En el pensamiento de la CEPAL ha habido, pues, constantes, pero como es consustancial al pensamiento crítico también ha habido revisiones y actualizaciones de los diagnósticos y las recomendaciones, para ajustarlos a las circunstancias que están en constante movimiento.

Sobre este tema planeo ahondar en mi charla magistral, pero basta decir que nos encontramos desplegando toda una línea de trabajo en torno a la gestión de las transformaciones indispensables-los "cómo" del desarrollo"-y al análisis de la geopolítica y la geoeconomía para acompañar a los países con propuestas y asistencia técnica que les permita no solo reaccionar al nuevo contexto global, sino también encontrar en él oportunidades, y aprovecharlas, para impulsar su desarrollo.

Amigas y amigos:

La escogencia de México como sede subregional de la CEPAL no fue azarosa. El tiempo ha demostrado que fue una decisión especialmente sabia.

A lo largo de su historia, México se ha distinguido por su vocación latinoamericanista y por una diplomacia que combina, al mismo tiempo, el respeto a la soberanía y la promoción de la acción colectiva entre los Estados.

Es algo que deseo reconocer de forma explícita: en épocas en que resurgen liderazgos caracterizados por la fuerza, es inspirador recordar que también hay liderazgos internacionales que se caracterizan por la solidaridad y el mutuo beneficio. Es una realidad que aprecio como Secretario Ejecutivo de la CEPAL, pero más aún como costarricense y centroamericano.

Ya desde la resolución que le dio origen, la oficina de la CEPAL en México estuvo dedicada al estudio de los problemas económicos de Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana.

Y también desde sus orígenes tuvo como objetivo estratégico contribuir a impulsar el proceso de integración económica de Centroamérica, que entonces se encontraba en ciernes.

La tesis central detrás de este esfuerzo era el convencimiento de que, para alcanzar mayores niveles de desarrollo, los países pequeños necesitaban no solo diversificar y fortalecer sus sectores productivos, sino también enfrentar unidos el poder de las grandes potencias económicas y los mercados internacionales.

Como señalé, este tipo de razonamiento está en la base del pensamiento cepalino: entender que nuestras dinámicas de desarrollo no ocurren en el vacío, sino que son fruto de la interacción, del intercambio y de la inserción internacional. Esto es, de la interdependencia.

Es oportuno recordar esa lectura de hace 75 años. La memoria existe como registro del pasado, como archivo de los eventos y las ideas que alguna vez ocurrieron. Pero existe también como guía, como luz para navegar parajes inciertos. Hoy atravesamos uno de esos parajes.

Convergen en este momento, por un lado, megatendencias que llevaban décadas en gestación-en áreas como la tecnología, el cambio climático y la demografía- y por otro, con cambios abruptos, verdaderas rupturas, de hace apenas un par de años o incluso algunos meses.

No reconocemos hoy el mundo con el que entramos a este siglo. Aquel era un mundo de reglas, unipolar pero con respeto al sistema multilateral, de apuesta por el intercambio y por un campo de juego nivelado, de aprecio con la cooperación internacional basada en valores y en la ciencia para resolver problemas comunes y planetarios, y para buscar y mantener la paz.

Ese mundo cambió para siempre, pero no sabemos todavía en qué dirección definitiva. Nos encontramos, para usar la maravillosa expresión de Octavio Paz, en "la búsqueda del presente".

Más allá de las recomendaciones específicas en distintas áreas sustantivas, nuestra propuesta sigue teniendo, en el corazón, una identidad cepalina: apostarle a la acción colectiva, confiar en el diálogo pragmático y la búsqueda de acuerdos, analizar nuestro entorno y desarrollar estrategias ajustadas a nuestras realidades específicas.

Para eso estamos aquí y aquí seguiremos. La sede subregional en México ha sido ejemplo de cómo la proximidad y el entendimiento profundo de las realidades locales fortalecen la capacidad de respuesta de la CEPAL y consolidan su papel como referente regional.

Este acto solemne es un gran honor que México le concede a la CEPAL. Tengan plena certeza de que la CEPAL también refrenda aquí su compromiso con México y con la región.

Gracias de nuevo por este espléndido gesto y por demostrarnos, cada día, la calidez sin límites de la hospitalidad mexicana.

ECLAC - Economic Commission for Latin America and the Caribbean published this content on June 17, 2026, and is solely responsible for the information contained herein. Distributed via Public Technologies (PUBT), unedited and unaltered, on June 17, 2026 at 21:13 UTC. If you believe the information included in the content is inaccurate or outdated and requires editing or removal, please contact us at [email protected]