03/07/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/06/2026 19:38
"Cuando me miro al espejo, me acuerdo de esa Katy pequeña, asustada, huyendo con su mamá, su papá y su hermana", recuerda Katy, una joven refugiada colombiana, lideresa en su barrio, desde su hogar en Esmeraldas, en el norte de Ecuador. Preparándose para liderar una sesión de empoderamiento de mujeres en la comunidad, ella recorre el camino que ha tenido que hacer para llegar a donde está.
"De pasar de vivir en un lugar donde corría con los piecitos descalzos, a empacar las maletas para huir de la violencia, que aquel día se llevó a mi amigo mientras jugábamos".
La violencia en su barrio, en su natal Colombia, rompió la rutina de una niñez normal. Recuerda vivamente las noticias de asesinatos y cómo la preocupación de sus padres iba creciendo, obligándole a su familia a tomar un camino definitivo: salir para proteger su vida. "Ya luego ver la sensación de que ya no podíamos salir de la casa, estar como que en esa zozobra que bueno nos obligó a salir del país", dice.
El viaje hacia Ecuador fue largo y lleno de incertidumbre, con pocas certezas y un sinfín de preguntas. "Nos vinimos por lancha y por barco. Me daba miedo pensar si iba a tener amigos, si iba a ir a la escuela", dice Katy. Pero para ella y su familia, las dificultades solo iniciaban.
"La situación era bien complicada. Vivíamos cambiándonos de barrio en barrio porque no había la situación económica para solventar los arriendos, pero lo más complicado fue la parte de la documentación: no teníamos acceso a muchas cosas, y a mis hermanas se les complicó porque venían de otro sistema escolar y tuvieron que atrasarse", relata.