03/04/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/03/2026 15:23
En el departamento de Choluteca, al sur de Honduras, cientos de mujeres rurales han convertido los cultivos en una fuente de ingresos propios, resiliencia y oportunidades para sus familias.
El sistema alimentario es una de las principales fuentes de empleo en los países en desarrollo. En comunidades donde durante años el trabajo agrícola femenino fue poco visible, la participación activa de mujeres en el campo y en las plantas de procesamiento está transformando medios de vida y desafiando estereotipos.
"Nosotras las mujeres, estamos capacitadas para todo, siempre y cuando nos lo propongamos". Estas palabras son de Denia Calderón, productora de okra que ahora forma parte de la junta directiva de CAVEXSA, fuente de empleo para más de 600 personas en el área. "Gracias a la okra, he cumplido mi sueño de visitar a mi hermana en España", revela.
Selena Mercado comenzó en COCASAM en 2008 como trabajadora del campo. Hoy, es la operaria de planta encargada de manejar el montacargas y clasifica el café según su calidad.
Fotografía: Leonel Estrada / Banco Mundial
Oportunidades que permiten adquirir nuevas habilidades
En San Marcos de Colón, la Cooperativa de Café San Marqueña Limitada (COCASAM) ha logrado posicionar su café de especialidad en mercados internacionales, generando empleo tanto en fincas como en su planta de beneficio.
Selena Mercado llegó a la cooperativa en 2008. Como muchas otras mujeres, comenzó en los trabajos menos visibles: llenando bolsas, trasplantando chapolas y trabajando en viveros. Con el tiempo, su constancia y habilidad la llevaron a especializarse en la selección de café de calidad, una tarea que requiere atención al detalle y conocimientos técnicos.
Además, desde hace cinco años es empleada permanente y encargada de operar el montacargas en la planta, un puesto que hasta hace poco estaba reservado casi exclusivamente a hombres. "Todos tenemos derecho a aprender", afirma. "Cuando trajeron el montacargas no le tuve miedo. Antes el café se subía a la fuerza; ahora es más rápido y seguro".
Para muchas de estas mujeres, el acceso al empleo no ha sido fácil: el camino ha estado marcado por jornadas exigentes, aprendizajes sobre la marcha y la necesidad de conciliar el trabajo productivo con las responsabilidades del hogar.
"Yo era ama de casa, no me da vergüenza decirlo", recuerda Denia. El ingreso al cultivo no fue una decisión sencilla ni inmediata: "al principio no quería, ya que sentía que era un trabajo pesado, de hombres". Sin embargo, con el tiempo fue aprendiendo a manejar la producción, a enfrentar plagas y a tomar decisiones en el campo. Hoy, no solo trabaja su propia parcela, sino que genera empleo para otras personas y participa activamente en los espacios de dirección de COCASAM.
Denia Calderón era ama de casa, y ahora forma parte de la junta directiva de CAVEXSA, compañía especializada en la producción y comercialización de okra.
Fotografía: Leonel Estrada / Banco Mundial
Mujeres rurales que hoy toman decisiones y generan empleo
Denia no es la única. Cuando Evenilda Morán se jubiló en 2015 como maestra de educación primaria, pensó que había llegado el momento de quedarse en casa. Evenilda, que tenía terrenos aptos para la producción de caña cruda pero nunca había trabajado en el campo, es hoy presidenta de la Unión de Productores de Caña de Azúcar del Sur (UPROCASUR), una organización que agrupa a pequeños y medianos productores del sur de Honduras.
"No fue para nada un proceso que nos permitiera ganar dinero rápido", explica. "Aquí hay que aprender a manejar el cultivo, a fertilizar, a limpiar, a entender el proceso". Junto al resto de la directiva, comenzó a formarse en producción, operación de maquinaria, control de calidad y gestión organizativa para poner en marcha la que ya es la primera planta industrial de panela pulverizada del país.
Actualmente, la planta genera empleo durante la zafra para cientos de personas, y para Evenilda, ese impacto es una de las mayores recompensas. "Da mucha satisfacción ver la cantidad de mano de obra que se necesita y saber que se está dando trabajo en la zona", afirma. También destaca el cambio en las familias: ingresos que permiten sostener el hogar, oportunidades para jóvenes que de otro modo migrarían y nuevas habilidades adquiridas por trabajadores que nunca habían pisado una planta industrial.
El espíritu emprendedor que el país necesita
María Rutilia Mendoza, que también forma parte de COCASAM, es productora asociada y secretaria de la Junta de Vigilancia de la cooperativa. Desde su experiencia, subraya el valor de la organización colectiva para mejorar los ingresos de las familias productoras.
"Antes entregábamos nuestra producción a intermediarios", describe. "Al agruparnos hemos elevado el valor económico del café, y eso nos permite sacar adelante a nuestras familias". Para Mendoza, el liderazgo femenino en el sector agrícola pasa por reconocerse como capaces y complementarse con otros actores del territorio: "Cuando mujeres y hombres unimos esfuerzos, es más fácil desarrollar una comunidad, un municipio y, por qué no decirlo, un país".
En el caso de María Rutilia, esta visión empresarial ha ido más allá de COCASAM. Ha convertido su finca en un pequeño emprendimiento que diversifica los ingresos familiares. A partir del café, incorporó actividades como el agroturismo y la elaboración artesanal de productos, recibiendo hoy visitantes nacionales e internacionales y generando nuevas oportunidades económicas para ella y otras familias.
El espíritu emprendedor de María Rutilia Mendoza le llevó a diversificar la actividad de su finca, que pasó de producir café únicamente a incorporar actividades turísticas y la venta de productos artesanales.
Fotografía: Leonel Estrada / Banco Mundial
Mujeres referentes para generaciones futuras
Los planes de negocio de CAVEXSA, COCASAM y UPROCASUR han sido impulsados por el proyecto ComRural II, implementado por el Gobierno de Honduras con apoyo del Grupo Banco Mundial. El programa ha respaldado planes de negocio rurales en distintos departamentos del país, contribuyendo a fortalecer la competitividad agrícola y la generación de empleo, con programas específicos para la inclusión laboral femenina. Este proyecto está alineado con AgriConnect, la iniciativa del Grupo Banco Mundial para transformar la agricultura de pequeña escala, crear empleos y fortalecer la seguridad alimentaria global.
En Honduras, donde las mujeres están mucho más expuestas que los hombres a tener un empleo vulnerable, es muy importante que las futuras generaciones tengan referencias de mujeres que lideran proyectos en el sector agrícola. "Este reto también le sirve a mis hijas, para que vean que siempre se puede seguir activa, aprendiendo y aportando", explica Evenilda. ComRural II ha apoyado 19 planes de negocio de Organizaciones de Productores Rurales (OPR) con más de 2500 socios, de los cuales un tercio son mujeres.
Historias como las de Denia, Evenilda, Selena o María Rutilia demuestran que el empoderamiento económico no responde a la edad ni a un trayecto lineal.Puede comenzar después de la jubilación, surgir del aprendizaje colectivo y consolidarse a partir de la insistencia en no rendirse. La clave radica en que aparezca aquella primera oportunidad.