IDB - Inter-American Development Bank

02/10/2026 | Press release | Distributed by Public on 02/10/2026 13:43

Discurso del presidente del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, en el marco de las reuniones preparatorias de Gobernadores de Centroamérica, México, Panamá[...]

Discurso como fue preparado para su presentación

Saludos,

Muy buenos días a todos.

Excelentísimo señor José Raúl Mulino, presidente de la República de Panamá,

Ministro Felipe Chapman,

Gobernadores y jefes de Delegación del Istmo Centroamericano y República Dominicana,

Directores Ejecutivos del Grupo BID,

Colegas del Banco,

Señoras y señores,

Panamá como punto de encuentro

Gracias al Gobierno de Panamá por recibirnos y por su liderazgo en la organización de esta Reunión.

No es casual que nos reunamos aquí para hablar de integración, inversión en talento y crecimiento.

Panamá encarna muchas de las prioridades que la región necesita escalar.

Su rol como puente entre entre países (¡y océanos!), entre el sector público y privado, que prioriza inversiones, valoriza mercados y cadenas seguras de valor en el hemisferio y invierte en gestión macroeconómica e instituciones fuertes para dar previsibilidad y generar confianza.

Por ejemplo, el Corredor Pacífico, por donde circula cerca del 90% del comercio intrarregional, pasa por Panamá.

Ahí es donde la integración deja de ser un concepto y se convierte en menores costos, menos fricción y mayor competitividad para empresas de toda la región.

El paso fronterizo de Paso Canoas es un ejemplo para la región: el primer cruce binacional con control integrado y una sola parada. Menos tiempos, menos fricción, mejores condiciones para el sector privado.

Con iniciativas como Cargo Pass, el BID apoya que este modelo se replique y escale en otros puntos estratégicos.

La interconexión eléctrica Colombia-Panamá también refleja esa lógica: integrar mercados energéticos reduce costos y fortalece la resiliencia regional.

El BID ha apoyado los estudios técnicos, ambientales y regulatorios, así como su estructuración financiera. Es un paso clave para avanzar en SIEPAC 2.0 y profundizar la integración energética regional.

Panama tiene una gestión macroeconómica sólida que en 2025 generó crecimiento alrededor del 4%, con inflación contenida y estabilidad cambiaria. Previsibilidad y apertura siguen siendo objetivos estratégicos.

El acercamiento de Panamá a la OCDE refuerza esa dirección. Es una señal de compromiso con estándares más altos de política pública, gobernanza y transparencia. Eso reduce riesgo y facilita inversión. El Grupo BID está apoyando activamente ese proceso.

El compromiso del Grupo BID con Panamá es concreto: Para 2026 contamos con un programa total de cerca de mil millones de dólares.

En el sector público, son US$405 millones en contraloría, salud y agua y saneamiento.

Eso incluye una garantía de inversión por US$300 millones para movilizar capital privado en agua potable en Panamá y Colón, y preparamos una segunda por US$230 millones para saneamiento en la ciudad David.

BID Invest proyecta alrededor de US$500 millones en financiamiento en sectores como turismo, agua, transporte, turismo sostenible y energía.

BID Lab, por su parte, impulsa innovación y emprendimiento, con alcance regional desde Panama.

CAPARD: estabilidad que distingue a la región

Lo que vemos en Panamá es parte de una tendencia más amplia en Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

La región en su conjunto llega a esta reunión desde una posición más sólida que hace algunos años.

La inflación se mantuvo contenida, los tipos de cambio estables y el sector externo mostró resiliencia.

Varios países mejoraron su calificación crediticia.

Esta estabilidad ya se refleja en avances sociales: mayor ingreso per cápita y reducción de la pobreza.

La disciplina macroeconómica dio resultados. Ese es un activo real.

De la estabilidad al crecimiento

Pero la estabilidad no es el destino. Es el punto de partida.

El desafío ahora es transformar estabilidad en crecimiento.

Pero la productividad sigue estancada, la informalidad es alta y el crédito productivo es limitado. Esto en un contexto adonde el espacio fiscal es reducido y la deuda exige prudencia, con riesgos climáticos y mayor incertidumbre global.

Para lograr un crecimiento que genere empleos formales, especialmente para jóvenes y mujeres, es necesario una agenda basada en el sector privado y una agenda regional enfocada en ejecución y resultados.

Cinco prioridades compartidas

Desde esa perspectiva, emergen cuatro prioridades claras para la región.

Primero, el crecimiento liderado por el sector privado.

Los recursos públicos no alcanzan para cubrir las necesidades de desarrollo de la región. La brecha es de escala y el capital privado es esencial para cerrarla.

El crecimiento liderado por el sector privado impulsa productividad, competitividad y empleo formal, y es clave para la resiliencia económica de largo plazo.

Las alianzas público-privadas y la movilización de capital privado reducen presión fiscal, amplían el acceso a servicios esenciales y permiten financiar infraestructura sin sobrecargar los presupuestos públicos.

Segundo, la integración regional

Más inversión requiere escale y más integración.

Por eso creamos América en el Centro para acelerar el desarrollo en Centroamérica, Panama y República Dominicana.

Tiene tres pilares que conectan visión y ejecución: (1) productividad e integración económica, (2) adaptación y resiliencia climática, y (3) desarrollo social de la juventud.

Un ejemplo concreto está en logística.

Mover carga sigue siendo caro y lento: el transporte puede costar hasta nueve veces más que en economías avanzadas y cruzar una frontera puede tomar hasta dieciséis horas.

Si los costos comerciales bajan un 15%, el comercio intrarregional podría aumentar un 60% y el PIB crecer 4,3% hacia 2030.

El Corredor Pacífico -por donde circula cerca del 90% de la carga- es su columna vertebral.

Por eso estamos lanzando Cargo Pass, una iniciativa que junta carriles exprés, trazabilidad digital y servicios logísticos integrados, con un modelo autosostenible que complementa inversiones previas.

Estimamos que este programa puede traer beneficios económicos anuales superiores a US$700 millones con una inversión de $130 millones.

Y se busca resultados concretos: carga más rápida, predecible y segura, para bajar costos, aumentar el comercio y crecer el PIB con más empleos.

Quiero reiterar que Panamá es un ancla natural para esta integración regional.

Tercero: capacidad de ejecución del Estado

La calidad de la ejecución importa tanto como los planes, las aprobaciones, y el financiamiento.

Pasar de proyectos a entregables concretos es clave para sostener apoyo social y credibilidad.

Cuarto: talento y habilidades

Para crecer más se necesita invertir en personas, en capital humano.

Hay que impulsar talentos y habilidades. Un ejemplo es el uso de la tecnología.

Por cada dólar que el mundo invierte en tecnología, solo siete centavos se destinan a desarrollar habilidades. Esa brecha limita productividad.

Casi dos de cada tres empresas en América Latina identifican la falta de habilidades como su principal obstáculo para transformarse digitalmente.

Por eso, desde América en el Centro lanzamos Talent Up: para formar habilidades digitales, y conectar con la demanda del sector privado.

Ayer anunciamos una alianza con Google, con un compromiso inicial de 60.000 becas en habilidades digitales - en nube, inteligencia artificial y análisis de datos.

La región ya avanzó en conectividad. El desafío ahora no es acceso, es uso productivo de este acceso.

El objetivo es claro: que la inversión en talento se traduzca en más empleo, competitividad y crecimiento.

Quinto: resiliencia

La región es altamente vulnerable a eventos extremos que afectan infraestructura, comercio y finanzas públicas.

Un huracán o una sequía puede borrar en semanas lo que tomó años construir.

Integrar gestión de riesgo, seguros, protección social adaptativa e instrumentos financieros innovadores protege la estabilidad y evita retrocesos.

Resiliencia es una condición para sostener inversión y crecimiento.

Estas prioridades son claras. La pregunta es cómo llevarlas a escala, con poco espacio fiscal y riesgos.

Ahí es donde el Grupo BID puede marcar la diferencia: no solo financiando, sino reduciendo riesgos a través de programas como Preparados y Resilientes en las Americas, nuestra Facilidad de Crédito Contingente para Desastres Naturales y Emergencias (CCF), y las Cláusulas de Deuda Resiliente al Clima (CRDC).

El Grupo BID que la región necesita

El Grupo BID se está transformando para responder a este momento en America Latina y Caribe, Centro America, y Panama en particular.

En ese proceso, estamos transformando el BID en un banco multilateral de desarrollo basado en el sector privado, con más de 65 años de experiencia con el sector público para generar sinergias que benefician a todos.

Con la capitalización de BID Invest ya en marcha, que va doblar su tamaño, avanzaremos hacia la paridad entre el financiamiento público y el privado para 2030.

El último año, fue un año récord en financiamiento, con mejoras claras en la calidad y el impacto de nuestras operaciones.

Tengo el placer de informar que, en 2025, el Grupo BID superó los US$35.000 millones en financiamiento total-un crecimiento del 50% desde 2022-con niveles récord tanto en operaciones públicas como récord en financiamiento al sector privado.

Mirando hacia adelante, nuestro foco ahora es la ejecución de las reformas, integradas en el trabajo diario del Banco.

Tendré oportunidad de profundizar en estos objetivos, así como los resultados en lo que viene a continuación en la siguiente sesión.

Cierre

Y quiero cerrar reconociendo el liderazgo de Panamá.

Panamá no solo nos recibe hoy. Está marcando una dirección: integración, apertura al mundo y crecimiento compartido. Ese liderazgo importa para la región.

Cuenten con el Grupo BID para apoyar este liderazgo, la integración regional, y un crecimiento fuerte que genere más empleos y mejore la vida de los panameños y panameñas, y de toda la región.

Muchas gracias.

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