02/04/2026 | Press release | Distributed by Public on 02/05/2026 11:34
En las laderas de las montañas del departamento de Choluteca, al sur de Honduras, están los cañaverales que alimentan la primera planta industrial de panela pulverizada del país. La planta, desarrollada por la Unión de Productores de Caña de Azúcar del Sur (UPROCASUR), ejemplifica el potencial del sector agrícola hondureño y se ha convertido en una importante fuente de empleo local, generando más de 200 puestos permanentes y hasta 1000 durante la zafra.
El modelo de negocio de UPROCASUR comenzó con un sueño de la junta directiva. "Queríamos ir más allá de la recolección y procesar el azúcar para asumir más pasos de la cadena de valor", explica Mauricio Larios, miembro de la misma y productor de caña, quien recuerda: "hasta viajamos a Colombia para poder optimizar los recursos e importar mejores prácticas".
Hoy, su impacto va más allá de la planta: "El proyecto dinamiza la economía local a través de la contratación de servicios de transporte, corte, administración, limpieza o personal técnico", afirma Evenilda Morán, presidenta de la organización.
Empleos que cambian vidas
En Honduras, cerca del 80% de la fuerza laboral sobrevive en la informalidad, especialmente en las zonas rurales. La okra, un cultivo similar al pimiento muy utilizado en la cocina tropical y que el país exporta en grandes volúmenes, también está contribuyendo a reducir esas brechas a través de compañías como CAVEXSA.
CAVEXSA, que comenzó como una agrupación de pequeños productores, hoy emplea a más de 600 personas de forma permanente.Para productoras como Denia Calderón, el impacto ha sido transformador: "Gracias a la okra pagué muchas deudas y pude mejorar mi casa", señala. La compañía ya cultiva 200 manzanas de okra con un rendimiento promedio de 2,625 cajas de siete kilos, lo que le permite exportar un contenedor diario a destinos como Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia, Italia o Portugal, posicionando a Honduras como proveedor de productos agrícolas de calidad.
El café, uno de los grandes motores económicos y agrícolas del país, también genera empleos en Choluteca, tal y como muestra la Cooperativa Cafetalera San Marqueña Limitada (COCASAM). Ana Julia Ríos, trabajadora de la cooperativa, sostiene que COCASAM ha sido vital para ella y su familia: "Cuando mi marido falleció, me dieron la oportunidad de trabajar para sacar adelante a mis cinco hijos, y hoy me permite costear la insulina que necesito para mi diabetes". La cooperativa, además, impulsa formación técnica. "Gracias a que me incursioné en el área de calidad, ahora puedo diferenciar los cafés que exportamos", explica Eric Pastrana. "Yo nací en una finca de café y gracias a COCASAM he podido perfeccionar mi pasión con aprendizaje y tecnologías".
El cuidado de sus trabajadores se ha traducido en un incremento de la productividad. Hoy, COCASAM produce 11 quintales de café, y ya exporta toda su producción a mercados como Estados Unidos o Francia con calidad de café especial.
Eric Pastrana trabaja como jefe de control de calidad de COCASAM, organización que exporta toda su producción a otros países como café de especialidad
Fotografía: Leonel Estrada / Banco Mundial
Modelos de negocio que resurgen de las cenizas
Estas historias tienen un denominador común: la resiliencia. CAVEXSA, por ejemplo, nació de una crisis profunda. Un agroexportador había convencido a los productores de cambiar sus cultivos de forma masiva y luego no compró la cosecha. "Empezamos con préstamos… y cuando estuvimos ya en cosecha, los socios que habían prometido comprar el producto no lo agarraron", relata Calderón. Juan Ordóñez recuerda con tristeza: "enviamos contenedores enteros de okra y recibimos apenas una fracción de lo esperado. Más de 180 productores quedaron al borde de la quiebra".
Esa experiencia marcó un antes y un después. De la adversidad surgió la decisión de organizarse y conformar una empresa propia, la actual CAVEXSA, con control sobre la producción, la maquila y la exportación. Este período crítico obligó a la organización a replantear su estructura y construir un modelo que se ha convertido en una referencia de producción sostenible en el área gracias a unos fondos que le permitieron adquirir equipamiento e instalaciones.
UPROCASUR comparte ecos similares de fragilidad y resiliencia. En 2023, lograron atraer a un comprador internacional dispuesto a colocar grandes volúmenes en el mercado, pero este falleció inesperadamente. La pérdida paralizó las operaciones, pero lejos de amedrentarse ante la adversidad, la organización persistió y decidió buscar ayuda.
Planta de empacado de CAVEXSA, que ya emplea a más de 600 personas de forma permanente
Fotografía: Leonel Estrada / Banco Mundial
Crecimiento con raíces sólidas
Estas historias de éxito han sido respaldadas por el proyecto ComRural II, implementado por el Gobierno de Honduras con apoyo del Grupo Banco Mundial. El proyecto, cuyo objetivo es mejorar la competitividad agrícola y generar empleo en las zonas rurales, ha impulsado 19 planes de negocio en todo el país, beneficiando a más de 10,000 personas.
Más allá del financiamiento, ComRural II ofrece asesoría técnica, infraestructura, tecnología y capacitación, y promueve esquemas de Aliados Financieros Privados (AFPs) que movilizan inversión adicional para asegurar la sostenibilidad de los negocios y su atractivo para el sector financiero. Hasta la fecha, ha logrado movilizar más de US$14 millones en capital privado para iniciativas como las de UPROCASUR, CAVEXSA o COCASAM.
El proyecto se alinea con los objetivos de AgriConnect, la iniciativa global del Grupo Banco Mundial que impulsa una agricultura de pequeña escala capaz de generar empleo, crecimiento económico y seguridad alimentaria. Gracias a los planes de negocio respaldados por ComRural II, más de 3200 hondureños han logrado un empleo.
Hoy, proyectos como estos siembran oportunidades que crecen con cada cosecha, demostrando que, cuando el campo prospera, las comunidades enteras avanzan.