ECLAC - Economic Commission for Latin America and the Caribbean

08/18/2026 | Press release | Distributed by Public on 08/18/2026 17:21

Inauguración de la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe

Inauguración de la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo

de América Latina y el Caribe

José Manuel Salazar-Xirinachs

18 de agosto, 2026

Montevideo, Uruguay

Excelentísimo Mario Lubetkin, Ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay,

Estimada Doctora Cristina Lustemberg Haro, Ministra de Salud Pública del Uruguay

Estimada Tamara Paseyro Marín, Ministra, Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial del Uruguay

Estimado Rodrigo Arim, Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República,

Miembros del gabinete de ministros y ministras de Uruguay que nos acompañan en la sala

Francisco José Coy Granados, Embajador de Colombia en el Uruguay en representación de la Presidencia saliente de la Conferencia

Estimada Diene Keita, Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA),

Estimada Paula Narváez, Directora Regional para América Latina y el Caribe del UNFPA,

Estimado Pablo Ruiz Hiebra, Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Uruguay,

Bibiana Aido, Directora Regional para las Américas y el Caribe de ONU-Mujeres [en sala]

Atas autoridades representantes de los países miembros de la CEPAL,

Representantes de las organizaciones de la sociedad civil, del movimiento feminista, del sector académico y el sector privado,

Colegas del sistema de las Naciones Unidas y de la CEPAL,

Amigas y amigos:


Muy buenas tardes a todas y todos.

Para comenzar, quiero expresar mis más sentidas condolencias a los pueblos de Colombia y Venezuela ante las devastadoras consecuencias de los recientes terremotos.

Expresamos nuestra solidaridad y apoyo fraterno a todas las personas afectadas por esta tragedia y sus familiares, así como nuestro reconocimiento a los equipos de emergencia que han trabajado incansablemente en las labores de rescate y asistencia.

En momentos como estos, marcados por el dolor de las pérdidas humanas, América Latina y el Caribe recuerda que, más allá de nuestras fronteras, somos una comunidad y que la solidaridad y la cooperación entre nuestros países son esenciales.

Para mí, es un gran honor y motivo de satisfacción darles la más cordial bienvenida a esta Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe.

Nuestro profundo agradecimiento al Gobierno y al Pueblo del Uruguay por recibirnos con la calidez y cortesía tan distintiva de los uruguayos y uruguayas.

Esta bella ciudad de Montevideo fue sede en 2013 de la Primera Reunión de nuestra Conferencia Regional, en la cual los países aprobaron el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, nuestra hoja de ruta regional en la materia y marco esencial para situar los derechos humanos en el centro de las políticas públicas.

El mundo ha cambiado mucho desde entonces, no solo por tendencias tecnológicas, ambientales y políticas, sino por verdaderas rupturas que han transformado la geopolítica, la globalización y el orden mundial.

Hemos pasado de una interdependencia económica global regida por reglas, y una era en la que la interdependencia se celebraba como factor de estabilidad y eficiencia, a una nueva era en la que la interdependencia es temida y es vista como factor de vulnerabilidad, y por lo tanto utilizada como instrumento de poder e incluso de coerción. Es decir, a una era caracterizada por la instrumentalización de esa interdependencia.

Las bases regulatorias, institucionales y simbólicas del orden multilateral de la posguerra se han debilitado y ha surgido una gobernanza más fragmentada, con alianzas selectivas y plataformas que compiten entre sí.

El mundo ha transicionado de un sistema unipolar liderado por los Estados Unidos hacia una redistribución progresiva del poder y una competencia multipolar asimétrica, marcada por la rivalidad entre los Estados Unidos y China.

Frente a este panorama, fortalecer la gobernanza, las instituciones y la democracia es un imperativo para la convivencia humana. Navegar estos tiempos de ruptura exige trabajar en pos de un multilateralismo universal y robusto, capaz de dar espacio a un diálogo con disenso legítimo, donde las diferencias y discrepancias, inherentes a la condición humana, sean el motor de los consensos y no la antesala del conflicto.

A nivel global, solo a través de reglas del juego compartidas, predecibles y justas podremos transformar los riesgos en oportunidades.

Los países de América Latina y el Caribe tienen muchos activos que el mundo necesita, por los que el mundo está compitiendo hoy día y que se han revalorizado en el nuevo contexto geopolítico: energía, alimentos, minerales críticos, biodiversidad, capacidades productivas, talento y mucho más.

El reto es transformar las oportunidades en desarrollo y en proyección internacional. Esto se puede lograr movilizando los activos que la región tiene. Pero esto no sucederá espontáneamente, requiere estrategias claras, instituciones fuertes y gobernanza efectiva.

Todo esto y más es parte de los mensajes contenidos en el informe titulado: Rupturas y Oportunidades: Propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica, publicado el pasado 4 de agosto, elaborado por una Comisión independiente convocada por la CEPAL, la Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo, co-presidida por los expresidentes Michelle Bachelet e Ivan Duque, que les invito a consultar en la página web de la CEPAL.

En este nuevo contexto geoeconómico y geopolítico, los países de América Latina y el Caribe atraviesan por una realidad demográfica inédita.

Actualmente, en nuestra región viven 672 millones de personas. Según las proyecciones de las Naciones Unidas, la población continuará creciendo pero a un ritmo más bajo y se prevé que en 2053 alcanzará un máximo de 731 millones de personas, para luego decrecer.

El cambio demográfico que transitamos se caracteriza por una serie de tendencias todas las cuales se tratan en detalle en el informe que estamos presentando a esta conferencia, entre ellas:

  • la reducción de la tasa de fecundidad y de la tasa de fecundidad adolescente,
  • el aumento de la esperanza de vida,
  • el marcado envejecimiento de la población,
  • la reducción del tamaño de los hogares y la reconfiguración de los tipos de familias,
  • los crecientes flujos migratorios internacionales y
  • el avance de la urbanización.

La tasa global de fecundidad en la región pasó de 6 hijos por mujer en la década de los 1960s, hasta el nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer en el 2015 y siguió reduciéndose hasta llegar a 1,8 hijos por mujer en 2024.

La fecundidad adolescente, es decir, el porcentaje de madres entre los 15 y los 19 años de edad, también ha descendido, pero más lentamente, y sigue siendo la más elevada del mundo excepto por Africa.

Por otra parte, uno de los logros significativos de las sociedades de América Latina y el Caribe ha sido el aumento de la longevidad. Entre 1950 y 2024, la esperanza de vida para ambos sexos pasó de 49 a 76 años, un resultado que tenemos que celebrar.

Pero esto significa que para 2050, el 25% de la población regional tendrá 60 años o más. Y dentro de la población de personas mayores, la población de 80 años y más está aumentando a un ritmo muy rápido, en un proceso que llamamos "envejecimiento del envejecimiento". Esto plantea una mayor demanda de cuidados y apoyo para los próximos años y décadas.

Las estructuras familiares también han cambiado: hoy los hogares son más pequeños y hay un aumento significativo de hogares unipersonales y monoparentales con jefatura femenina.

Otra característica importante es que somos la región del mundo con mayor porcentaje de población urbana, proporción que se prevé que seguirá creciendo y que alcance el 88% en 2050.

Además, como es bien conocido, entre 2010 y 2020 ha aumentado significativamente la migración entre países de América Latina y el Caribe.

Todas estas tendencias demográficas que he mencionado plantean múltiples y claros retos para las políticas públicas y de desarrollo.

Para esto, los países precisan tener una lectura prospectiva y capacidad de respuesta a los escenarios anticipados. Afortunadamente, si algo se puede decir de las tendencias demográficas, es que estas se ven venir con tiempo y con bastante certeza. Son identificables y medibles, y también lo son sus efectos y sus impactos.

Por ejemplo, para la región en conjunto, se estima que el bono demográfico finalizará en 2028. A partir de ese momento, la población dependiente crecerá más rápido que la población en edad de trabajar. Esto afectará de manera muy fundamental a la sostenibilidad de los sistemas de protección social, de salud, de cuidados, de educación y al mercado de trabajo, entre otras dimensiones.

Ante el envejecimiento poblacional, precisamos generar aumentos sustanciales en la productividad para compensar la nueva estructura por edades y construir la infraestructura de cuidados de largo plazo necesaria.

En pensiones, el desafío es garantizar sostenibilidad en sentido amplio, tomando en cuenta la cobertura, la suficiencia y la financiación de las prestaciones, en un marco de protección social universal.

En salud, es fundamental garantizar los derechos sexuales y reproductivos para reducir la fecundidad adolescente. También es imperativo promover el envejecimiento saludable, a través de inversiones en prevención, alimentación saludable y actividad física.

En educación, y ante el descenso de la población en edad escolar, existe una oportunidad histórica para reorientar recursos hacia la calidad y equidad educativa, una gran necesidad, junto con alentar el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Frente a la complejidad de los flujos migratorios actuales, debemos promover una migración segura, ordenada y regular, que promueva el desarrollo y que coloque a los derechos humanos en el centro de la gobernanza migratoria.

Las consecuencias de las tendencias demográficas no aplican solo a temas específicos, como la salud, la educación, las pensiones o el cuido. Se trata de transformaciones estructurales que reconfiguran la naturaleza de los pactos sociales y retan las capacidades de gobernanza. Porque la longevidad significa que en nuestras sociedades van a convivir cada vez más al menos seis generaciones: niños en primera infancia, niños en edad escolar, jóvenes, adultos jóvenes, adultos mayores, y adultos mayores de 80 años. Nunca tantas generaciones habían convivido durante tanto tiempo y cada una tiene demandas y expectativas un poco diferentes.

Como ha argumentado Daniel Zovatto en un artículo reciente, esta diversidad generacional vuelve mucho más compleja la tarea de gobernar. Los gobiernos deben atender necesidades que, en algunos casos, son comunes -seguridad, empleo, salud, educación, vivienda y estabilidad económica-, pero que se manifiestan de manera diferente en cada etapa de la vida.

Los jóvenes reclaman oportunidades educativas, acceso al primer empleo, vivienda asequible y respuestas frente al cambio climático. Las generaciones intermedias necesitan estabilidad laboral, posibilidades de conciliar el trabajo y la familia y apoyo para cuidar simultáneamente a sus hijos y a sus padres. Las personas mayores requieren pensiones sostenibles, atención sanitaria, cuidados de larga duración, accesibilidad, seguridad y protección frente a la soledad y la exclusión digital.

Gobernar una sociedad integrada por seis generaciones significa, por lo tanto, gestionar demandas legítimas que no siempre son compatibles entre sí. Los recursos públicos son limitados y los gobiernos deben decidir cómo distribuirlos entre educación, pensiones, salud, vivienda, políticas de cuidado e inversión productiva. Por lo tanto, la gestión de la transformación demográfica requiere un enfoque integral y con solidaridad intergeneracional.

El documento "Impactos del cambio demográfico en América Latina y el Caribe: retos y opciones para la política pública", que fue preparado por la CEPAL en su rol de Secretaría Técnica de esta Conferencia Regional con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y que presentaremos mañana, analiza todos estos y otros temas a profundidad y aporta elementos para mejorar las políticas públicas de los países, en línea con el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo.

Además, es importante tomar en cuenta que el cambio demográfico ocurre en un contexto en el que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe están sumidos en tres trampas del desarrollo: i) una de baja capacidad para crecer; ii) otra de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social, y iii) una tercera de bajas capacidades institucionales y de gobernanza poco efectiva. Frente a esta realidad desde la CEPAL hemos propuesto once transformaciones indispensables en los modelos de desarrollo para salir de estas trampas y cerrar las brechas identificadas.

Y hemos venido insistiendo en que no basta con conversar sobre qué hay que hacer, tenemos que conversar también sobre cómo hacerlo, es decir, cómo gestionar esas transformaciones indispensables.

Y hemos sugerido que las respuestas a los cómos hay que buscarlas en el fortalecimiento de las capacidades de las instituciones, lo que hemos llamado las capacidades TOPP (Técnicas, Operativas, Políticas y Prospectivas) de las instituciones; en el mejoramiento de la gobernanza y de los espacios de diálogo social.

Todo esto aplica de manera muy específica a la gestión de las transformaciones demográficas y en materia de población. Por ejemplo, en materia de fortalecimiento institucional, se requieren:

  • Sistemas de información robustos en los cuales censos, encuestas y registros administrativos provean datos de calidad y desagregados para visibilizar a los grupos de la población más excluidos, como las personas con discapacidad y las personas migrantes, entre otros. En el caso de los Pueblos Indígenas y las poblaciones afrodescendientes, esto también implica promover la autoidentificación y la participación efectiva en los procesos estadísticos;
  • Se requiere también la formación continua de técnicos y profesionales del sector público en los temas de población y desarrollo;
  • Es necesario también fortalecer la institucionalidad pública encargada de los temas de población y desarrollo; y
  • la articulación con las organizaciones de la sociedad civil, que desempeñan un papel clave en la gobernanza y la legitimidad de las políticas públicas.

Frente a toda esta problemática, el Consenso de Montevideo sigue siendo nuestra hoja de ruta para enfrentar estos desafíos con un enfoque de derechos humanos, igualdad de género y solidaridad intergeneracional, pasando de respuestas fragmentarias a políticas de Estado sostenibles en el tiempo.

Para finalizar, quisiera destacar que gracias al liderazgo del Gobierno de Colombia, que presidió la Mesa Directiva de la Conferencia Regional entre 2024 y 2026, los derechos de las personas con discapacidad han alcanzado una centralidad inédita en este foro, mediante la creación del Grupo de Amigos de la Presidencia sobre los derechos de las personas con discapacidad, conocido como Grupo de Cartagena.

Mi sincero agradecimiento también al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en la persona de Diene Keita, su Directora Ejecutiva, y Paula Narváez, su Directora Regional. El Fondo de Población ha sido por años nuestro socio estratégico en los temas de población y desarrollo en la región. Juntos venimos realizando una labor imprescindible en materia de apoyo y asistencia técnica a los países de América Latina y el Caribe.

Por último, todo mi reconocimiento y congratulaciones a los gobiernos y a las organizaciones de la sociedad civil que, desde sus propias perspectivas y mandatos, colaboran para asegurar el éxito de esta reunión e impulsar la implementación del Consenso en sus respectivos países y ámbitos de acción.

Quiero aprovechar esta oportunidad para hacer homenaje a Line Bareiro, abogada paraguaya, quien falleció el 1 de agosto, y quien dedicó su vida a los derechos humanos y los derechos de las mujeres. Line fue una figura muy destacada que integró el Comité de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW) de las Naciones Unidas además de ser integrante de la Articulación Feminista Marcosur.

La verdadera riqueza de nuestra región reside en nuestra capacidad de habitar y empoderar a una pluralidad compartida.

Como nos recordara Hannah Arendt en su obra "La condición humana", la política solo es posible cuando reconocemos la pluralidad de un mundo común que nos une y nos separa al mismo tiempo. Nuestra lealtad más profunda es hacia los derechos humanos universales.

Y remitiéndonos a las ideas de Jürgen Habermas, debemos recordar también que lo que nos une es este marco de convivencia y acción, una suerte de vínculo cívico que trasciende nuestras particularidades y gestiona nuestras diferencias sin eliminarlas.

Mis mejores deseos para que las sesiones de trabajo de esta Sexta Reunión de la Conferencia Regional, así como los 30 eventos paralelos previstos a lo largo de estos días, resulten muy fructíferos.

Muchas gracias.

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