03/20/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/20/2026 02:41
Las matemáticas suelen intimidar. María Teresa Costado centra su trabajo en la Didáctica de la Matemática. Humanizar una materia que se centra en los números y conseguir que haya conexión entre docentes y alumnado tiene que ser clave. Porque, las matemáticas, son algo más. Están muy presentes. Están en los edificios y calles que habitamos y pisamos. También ayudan a abordar enfermedades y otras muchas cuestiones, porque, en definitiva, aportan herramientas para mejorar nuestro día a día.
¿En qué momento decidió que su camino estaba en la enseñanza de las matemáticas?
Aunque me licencié en matemáticas en el año 2001 y dediqué una etapa muy significativa de mi carrera a la investigación en astrofísica, la idea de la enseñanza siempre estuvo presente. Durante mi etapa como investigadora pre y postdoctoral, ya lideraba proyectos donde preparaba material docente y supervisaba investigaciones para alumnos de secundaria. Sin embargo, el giro definitivo se consolidó en octubre de 2017, cuando me incorporé a la Universidad de Cádiz y realmente fui consciente de que mi lugar estaba en la enseñanza de las matemáticas.
Dentro del estudiantado suele arrastrarse cierto "miedo" a las matemáticas. Es un área de conocimiento que o la amas o la odias. ¿Alguna estrategia para romper esa barrera psicológica en su aprendizaje?
La estrategia clave radica en abordar el dominio afectivo, un pilar central de mi investigación actual. Trabajo en la identificación y tratamiento de la ansiedad matemática, así como de las actitudes hacia las matemáticas y gestión de la inteligencia emocional. Para romper esa barrera psicológica de los estudiantes, en mis clases utilizo metodologías activas buscando la implicación y compromiso del alumnado en su propio aprendizaje. El objetivo es transformar la percepción de las matemáticas de una materia abstracta a una experiencia tangible y lúdica, reduciendo las creencias negativas y emociones que bloquean el aprendizaje.
Su trabajo como investigadora aborda el uso de las TIC y el desarrollo profesional docente. ¿Son las pantallas una herramienta aliada o un distractor en el aprendizaje?
Las pantallas son, sin duda, aliadas estratégicas, siempre que se utilicen bajo modelos pedagógicos adecuados. Mi formación constante en herramientas como IA, Moodle 4.2 y Active Presenter u otros cursos de la propia universidad refuerza mi visión de que la tecnología permite crear entornos de aprendizaje más interactivos y motivadores. La clave no es la pantalla en sí, sino el diseño didáctico que hay detrás para evitar la distracción y potenciar la participación. Lo que realmente evita la distracción no es el dispositivo, sino el paso de una enseñanza centrada en el profesor a una basada en las necesidades del discente, utilizando recursos (digitales o físicos) que promuevan la reflexión y el trabajo cooperativo.
"El error no es un fracaso, es una herramienta para aprender matemáticas"
Las matemáticas son una materia donde el más mínimo error lo descuadra todo. ¿Qué importancia tiene el "error" en el proceso de aprendizaje de un futuro docente? ¿Y en el alumnado?
El error debe entenderse no como un fracaso, sino como una herramienta de diagnóstico y retroalimentación fundamental. En mi último trabajo publicado en 2025 sobre la evaluación inicial y continua de futuros maestros, enfatizo que analizar el error permite al docente ajustar su intervención y al alumno comprender su propio proceso cognitivo. De hecho, la interpretación y análisis del sistema de evaluación y retroalimentación planteado en esa investigación muestra cómo los discentes pueden comprometerse con su propio proceso, ser conscientes en todo momento de sus puntos débiles y fuertes, y ser capaces de autoevaluarse, para comprender en que punto de su proceso de aprendizaje se encuentran y cómo ayudarles a avanzar. Por tanto, debemos usar el error para entender qué apoyo específico necesita cada estudiante, transformando el error en una oportunidad para que el discente tome conciencia de su propia evolución.
"La clave no es la pantalla, sino el diseño didáctico que hay detrás"
Con la tecnología y la presencia constante del teléfono móvil -y ahora más aún con el uso de la IA- las personas cada vez tenemos menos necesidad de realizar operaciones matemáticas… ¿Es bueno o malo? Eso también influirá en cómo abordar la enseñanza…
En mi opinión se debería de abordar la enseñanza de las matemáticas desde la creación de tareas auténticas y el desarrollo del sentido numérico, donde el foco está en que el discente sepa plantear problemas y tomar decisiones basadas en datos, no en ejecutar cálculos que una máquina ya resuelve. La enseñanza debe evolucionar hacia un modelo donde lo prioritario sea la comprensión profunda y la capacidad de razonamiento adaptada a cada individuo, es decir, que lo importante no es solo el resultado, sino entender el proceso y saber aplicar las matemáticas a situaciones de la vida real.
Como parte del grupo de investigación HUM-462, ¿cuál considera que es el hallazgo más relevante de sus últimos trabajos?
Como parte del grupo HUM-462 cuyo principal objetivo de investigación es el desarrollo profesional del docente, uno de los hallazgos más significativos de mi investigación a dicho grupo es cómo el dominio afectivo -específicamente las creencias, emociones epistémicas y la ansiedad matemática- condiciona profundamente la competencia profesional en matemáticas de los futuros maestros. Se ha evidenciado que no basta con dominar el contenido matemático, sino que el uso de metodologías innovadoras y entornos de aprendizaje adecuados actúan como un catalizador para transformar las actitudes negativas hacia las matemáticas hacia pensamientos positivos, permitiendo que el docente en formación desarrolle una visión más humana y menos mecánica de la enseñanza.
"Las matemáticas son una herramienta viva e imprescindible para resolver problemas reales"
¿Algún consejo 'mágico' como experta en didáctica de las matemáticas?
En mi opinión, el objetivo de la enseñanza de las matemáticas es que el alumnado deje de ver las matemáticas como un conjunto de reglas rígidas y empiece a percibirlas como una herramienta viva e imprescindible para resolver problemas reales. Apostar por la experimentación a través de materiales manipulables, por las tareas auténticas, así como el aprendizaje cooperativo para un desarrollo social del individuo o una mentorización entre iguales, teniendo siempre presente que tanto el alumnado como el profesorado son seres emocionales, se podría desplazar el foco del profesor hacia el discente para que este sea el constructor de su propio aprendizaje.