The Royal Household of HM the King

09/24/2026 | Press release | Distributed by Public on 09/24/2026 06:19

Palabras de Su Majestad el Rey en la Apertura del Curso Universitario 2026 2027

Celebrar un nuevo curso es celebrar un nuevo comienzo, y me alegra que esta apertura oficial del curso universitario me haya traído aquí, a la Univ. Politécnica de Cartagena, heredera de una larga tradición de ingeniería y de vocación de servicio -de la que dan fe escuelas como la de Ingeniería Naval y Oceánica, la de Agrónomos o la de Arquitectura- , y situada en una ciudad que es la síntesis, desde tiempos remotos, del Mediterráneo: un lugar de encuentros, de emprendimiento, de ciencia y de navegación.​

Muchos de vosotros estáis viviendo estos días ese momento de llegar por primera vez a la universidad: cuando todavía no conocéis a nadie y está todo por descubrir. Y es este también, de un modo u otro, un nuevo comienzo para el conjunto del sistema universitario: para los casi dos millones de estudiantes que cursan sus estudios en las universidades españolas, para quienes enseñáis e investigáis, y también para las familias. Como sabéis, mi hija, la princesa Leonor, ha empezado este año su vida universitaria civil y sus padres lo estamos viviendo con esa mezcla de ilusión, orgullo e incertidumbre que acompaña a todo comienzo importante.

La universidad encarna a la perfección la simbiosis entre el saber como tradición y el saber como aventura. Es lo mismo que parece sugerir el lema que figura en vuestro escudo: "fechos allend mar", hechos más allá del mar. Vais a recibir todo un acervo -libros, fórmulas, autores, teoremas-, y con ese acervo, la responsabilidad de preguntaros qué hay más allá, de atreveros a buscarlo.

Esa doble tarea -recibir y explorar, aprender y cuestionar- es especialmente importante en los tiempos que corren. La filósofa Martha Nussbaum, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2012, advertía de que nuestros sistemas educativos podían formar personas muy útiles, pero no necesariamente ciudadanos capaces de pensar por sí mismos. Ese riesgo se agrava hoy: vivimos rodeados de información, pero también de un volumen ingente de desinformación. Corremos el riesgo de encerrarnos -de manera inconsciente- en una de esas "cámaras de eco" que nos reafirman solo en lo que ya pensamos, en lo que ya creemos, haciéndonos inmunes a la diferencia, a la diversidad, incapaces de mirar más allá. Y precisamente por eso necesitamos instituciones que nos ayuden a salir de esos espacios cerrados y a convertir la información en conocimiento, y el conocimiento en criterio. La universidad puede y debe ser una de ellas.

El buen uso del saber exige algo que las universidades conocen desde hace muchos siglos: el valor de la discusión rigurosa. Pienso en la disputatio de las primeras universidades europeas, que sometía cada cuestión a argumentos, objeciones y respuestas. Internet ha multiplicado la conversación, pero no estoy seguro de que haya multiplicado en la misma medida la disputatio.

"...Ese es, en el fondo, el sentido de la universidad: recibir el saber, comprenderlo, contrastarlo y hacerlo avanzar, encontraros con quienes piensan de otro modo, y ponerlo al servicio de vuestro propio crecimiento y del de la sociedad a la que pertenecéis, como profesionales y como ciudadanos..."

A ese reto se añade, paradójicamente, el que plantea otro de los grandes instrumentos de nuestro tiempo: la inteligencia artificial. Se trata de una herramienta extraordinaria por su capacidad para eliminar barreras -como nos lo acaba de explicar el profesor Antonio Sánchez Kaiser en su brillante lección magistral -, siempre y cuando aprendamos a usarla, a gobernarla, a vincularla a ese control último que debe ser la inteligencia humana. La cuestión, por tanto, no es solo qué puede hacer la inteligencia artificial, sino para qué queremos utilizarla. Conocer sus posibilidades, comprender sus límites y orientar su uso resulta esencial para que no se convierta en un catalizador de desigualdades, sino en un instrumento al servicio del bien común.

Las preguntas de nuestro tiempo son de una complejidad tal que necesitan ingenieros y filósofos, científicos y juristas. Necesitan, en definitiva, universidad: un espacio donde se amplíen las fronteras del saber y donde se aprenda a convivir con la discrepancia y a ejercer una ciudadanía libre y responsable. Porque la universidad no solo forma profesionales. Forma ciudadanos.

Detrás de esa tarea hay muchas personas: quienes enseñáis e investigáis, quienes gestionáis y quienes sostenéis, desde tantos otros ámbitos, la vida universitaria. A todos os quiero expresar mi reconocimiento y mi gratitud.

Pero más allá de las aulas y del campus están las instituciones y la sociedad en su conjunto, cuya contribución es también esencial para la buena salud de nuestro sistema universitario. Hacen falta recursos, confianza y autonomía para investigar, enseñar y pensar con libertad. Hace falta interacción con el mundo de la empresa y, desde luego, con el exterior. Porque el conocimiento crece también cuando se contrasta con otras realidades, con otros países, con otras formas de hacer y de pensar.

Esa apertura al mundo, a lo desconocido, está muy ligada a esta tierra. Aquí, en Cartagena, hace siglo y medio, Isaac Peral inventó el primer submarino propulsado eléctricamente. Su historia resume lo que quiero deciros hoy: ampliar los horizontes del conocimiento requiere mucho trabajo, mucha disciplina, horas de estudio e investigación y no pocas frustraciones y fracasos. Pero también ofrece la posibilidad de que aquello que hoy aprendéis, imagináis o investigáis se convierta mañana en algo que transforme y mejore nuestra realidad.

Ese es, en el fondo, el sentido de la universidad: recibir el saber, comprenderlo, contrastarlo y hacerlo avanzar, encontraros con quienes piensan de otro modo, y ponerlo al servicio de vuestro propio crecimiento y del de la sociedad a la que pertenecéis, como profesionales y como ciudadanos. Esa es la tarea que tenéis por delante.

Y ahora, con mi deseo y esperanza de que alcancéis, toda la comunidad universitaria, vuestros altos objetivos, declaro oficialmente inaugurado el curso académico 2026/2027 de las universidades españolas.

Muchas gracias.​

The Royal Household of HM the King published this content on September 24, 2026, and is solely responsible for the information contained herein. Distributed via Public Technologies (PUBT), unedited and unaltered, on September 24, 2026 at 12:19 UTC. If you believe the information included in the content is inaccurate or outdated and requires editing or removal, please contact us at [email protected]