09/21/2026 | Press release | Distributed by Public on 09/22/2026 02:19
El dato se basa en nuevas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo que analizan los avances de mujeres y hombres en el mundo del trabajo.
21 de septiembre de 2026
GINEBRA (OIT Noticias) - Nuevas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran que la brecha entre los ingresos de mujeres y hombres se ha reducido apenas dos puntos porcentuales desde que se publicaron las últimas estimaciones en 2018. A nivel mundial, las mujeres siguen ganando, en promedio, alrededor de un 18 por ciento menos que los hombres.
«Una reducción de apenas dos puntos porcentuales en diez años es sencillamente insuficiente. La igualdad de remuneración no es solo una cuestión de equidad; es fundamental para lograr la igualdad de género y avanzar en la justicia social en el mundo del trabajo. De ahí la urgencia de acelerar los progresos y convertir los compromisos en materia de igualdad de remuneración en resultados concretos», afirmó Gilbert F. Houngbo, Director General de la Organización Internacional del Trabajo.
Las estimaciones, publicadas el 18 de septiembre, muestran importantes diferencias entre países y grupos de ingresos. Mientras algunos países han logrado avances considerables, en otros las brechas salariales de género se han mantenido sin cambios o incluso se han ampliado. En la última década, la brecha se redujo alrededor de 2,5 puntos porcentuales en los países de ingresos altos, 2 puntos en los países de ingresos medianos bajos y 1 punto en los países de ingresos medianos altos.
«Las diferencias que observamos entre países y grupos de ingresos demuestran que existen formas de reducir las brechas salariales de género. Es posible avanzar, pero para ello se necesitan políticas adecuadas a cada contexto y adaptadas a las condiciones específicas del mercado de trabajo de cada país. Y es importante actuar ahora, porque hay millones de mujeres cuyo trabajo sostiene a familias, empresas y comunidades y no puede seguir estando infravalorado», explicó Emanuela Pozzan, Especialista Principal en Género de la OIT.
Detrás de las cifras hay millones de mujeres cuyo trabajo, en una gran diversidad de sectores y ocupaciones, sigue estando demasiado a menudo infravalorado.
La brecha salarial de género es un fenómeno complejo que refleja desigualdades más amplias en el mundo del trabajo, entre ellas las diferencias en el acceso al empleo y la progresión profesional, la segregación ocupacional, la distribución desigual de las responsabilidades de cuidados remunerados y no remunerados, así como la discriminación y la infravaloración del trabajo de las mujeres. Abordarla de manera eficaz requiere, por tanto, una acción coordinada de trabajadores, empleadores y gobiernos.
«Juntos, los gobiernos, los empleadores y los trabajadores pueden eliminar las barreras estructurales que sustentan esta injusticia y reforzar las leyes y las instituciones que promueven la igualdad de remuneración. Y mediante el diálogo social, incluida la negociación colectiva, pueden abordar la infravaloración del trabajo realizado por las mujeres, reforzar la transparencia salarial, construir estructuras salariales más justas y garantizar que las mujeres tengan la misma voz a la hora de configurar su vida económica», subrayó Chidi King, Jefa del Servicio de Género, Igualdad, Diversidad e Inclusión (GEDI) de la OIT.
Es hora de avanzar hacia compromisos efectivos para acelerar los progresos
Medidas como una mayor transparencia salarial, la evaluación objetiva de los puestos de trabajo y neutra en cuanto al género, políticas salariales eficaces, la negociación colectiva, la aplicación efectiva de la legislación sobre igualdad y la inversión en sistemas de cuidados y protección social pueden contribuir a abordar los factores estructurales que están detrás de las desigualdades salariales de género.
La igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor es un principio fundamental de la OIT, consagrado en el Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100). El Día Internacional de la Igualdad Salarial, reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2019 y conmemorado cada año el 18 de septiembre, ofrece una oportunidad para renovar el compromiso con este principio y reforzar las medidas necesarias para hacerlo realidad. Esta fecha conmemorativa no es, por tanto, solo un momento para medir los progresos realizados, sino también un llamamiento a acelerar la acción: al ritmo actual, con una reducción de apenas 0,2 puntos porcentuales al año, cerrar la brecha salarial de género sigue siendo un objetivo lejano.
El 18 de septiembre de 2026, la Coalición Internacional para la Igualdad Salarial (EPIC) - una alianza puesta en marcha en 2017 por la OIT, ONU Mujeres y la OCDE - reunió a gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, la sociedad civil, el sector privado, el mundo académico y otros socios en un encuentro internacional en Dublín, organizado por el Gobierno de Irlanda, para conmemorar el Día Internacional de la Igualdad Salarial, evaluar los progresos e identificar medidas de política concretas que permitan acelerar la consecución de la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor y cerrar las persistentes brechas salariales de género.
El evento de este año tuvo como telón de fondo una nueva resolución adoptada en la Conferencia Internacional del Trabajo de 2026 relativa al programa transformador de la OIT para la igualdad de género en el mundo del trabajo. La resolución reafirma el compromiso y la determinación de los Estados Miembros de la OIT de cerrar la brecha salarial de género. Constituye un oportuno recordatorio de que la igualdad de género, y en particular la igualdad de remuneración, no es solo una cuestión de equidad, sino un derecho fundamental y un imperativo para avanzar hacia la justicia social para todos.
El evento de Dublín pone de relieve la importancia del multilateralismo, la cooperación para el desarrollo y las alianzas, incluida EPIC, para acelerar los progresos y garantizar que el trabajo de las mujeres sea valorado de manera justa, que las oportunidades se distribuyan de forma más equitativa y que el principio de igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor se traduzca en resultados concretos para los trabajadores de todo el mundo.