03/10/2026 | News release | Distributed by Public on 03/10/2026 13:16
"La democracia no puede delegarse a un algoritmo ni a un experto; debe ejercerse continuamente por personas que deciden permanecer vinculadas entre sí".
Así lo señaló Audrey Tang, exministra digital de Taiwán y especialista en democracia digital, quien desde el Tec campus Estado de México inauguró el ciclo de conferencias 2026 en el marco del 50 aniversario de presencia universitaria del Tec en la Ciudad de México.
Bajo el concepto de ciudadanía digital, Tang compartió cómo es que el diseño ético de la inteligencia artificial (IA) puede convertirse en una herramienta para fortalecer la participación ciudadana y la toma de decisiones colectivas.
Para ello, la reconocida por la revista Time como 1 de las 100 personas más influyentes en IA, compartió 4 puntos para convertir los conflictos en consensos a través de mecanismos de participación digital.
Para Audrey Tang, la tecnología debe funcionar como una forma de cuidado colectivo y no como una estructura que concentre poder o controle la información.
Expuso que el mundo actual enfrenta grandes retos, entre ellos, el avance de tecnologías capaces de generar información sintética, lo que puede provocar desinformación y polarización, acelerando así los conflictos.
Ante este planteamiento, Tang presentó su modelo 6-Pack of Care, un conjunto de principios para diseñar sistemas de inteligencia artificial que administren el bien común en lugar de actuar como represas que controlan y desvían el flujo de la información.
El primero de estos principios es la atención, que requiere escuchar todas las opiniones para notar las necesidades de los más vulnerables y de quienes están cerca del problema, antes de intentar optimizar resultados.
Posteriormente está la responsabilidad, para establecer quién es responsable, con qué autoridad y qué sucede si el sistema falla, complementando la confianza con compromisos creíbles.
En tercer lugar, la competencia, que se refiere a garantizar que el apoyo técnico realmente fortalezca las relaciones humanas en lugar de debilitarlas, con sistemas auditables y seguros para fallar.
Posterior a su conferencia en el Tec campus Estado de México, Audrey Tang compartió un momento con estudiantes invitados. Foto: AM Studios.El cuarto principio es la capacidad de respuesta, dado el requerimiento de diseñar sistemas adaptables que permitan a las personas afectadas impugnar resultados y exigir reparaciones.
Después viene la solidaridad, entendida como la necesidad de construir infraestructuras de cooperación que recompensen la responsabilidad pública y la interoperabilidad en lugar del encierro comercial.
Y finalmente, la simbiosis, que se refiere a ver a la IA como un bien compartido que está arraigado en la comunidad y puede apagarse sin arrepentimiento si deja de ser útil.
"En nuestro 6-Pack of Care, decimos que cuando un sistema de IA ha hecho su trabajo, debe partir, dejando sus mapas, sus evaluaciones y su memoria institucional en el patrimonio común para el siguiente administrador", subrayó Audrey Tang.
Este marco de diseño ético propone que las decisiones se tomen lo más cerca posible de las comunidades, colocando a las personas más vulnerables como referencia para evaluar la justicia de los sistemas tecnológicos.
Durante su conferencia, Tang introdujo también el concepto de democracia geotérmica, una metáfora que compara las tensiones sociales con la presión generada por las placas tectónicas de la Tierra.
Según explicó, el conflicto es inevitable en sociedades plurales, pero cuando se canaliza mediante mecanismos institucionales y tecnológicos adecuados puede convertirse en energía creativa que impulse soluciones innovadoras.
Tang enfatizó en que, así como en los idiomas, en ocasiones se requiere de una traducción social, que ayude a encontrar los puntos en los que convergen 2 ideas distintas y se alcancen acuerdos de manera efectiva.
En este sentido, subrayó que el valor de la inteligencia artificial no radica solo en automatizar procesos, sino en fortalecer los vínculos sociales y ampliar la capacidad colectiva para responder a desafíos públicos por medio de la traducción social.
Como ejemplo de uso mencionó Polis, una plataforma de deliberación digital que permite identificar consensos entre miles de personas sin promover discusiones polarizadas.
Este enfoque comenzó a desarrollarse tras el movimiento cívico conocido como Movimiento Girasol de Taiwán, cuando estudiantes y ciudadanos exigieron mayor transparencia en las decisiones legislativas.
A través de procesos participativos apoyados por tecnología, la confianza ciudadana en el gobierno taiwanés aumentó del 9 al 70 por ciento en solo 6 años explicó Audrey Tang.
"La democracia no puede delegarse a un algoritmo, debe ejercerse continuamente por la comunidad".- Audrey Tang.
Durante su conferencia, la exministra digital de Taiwán destacó que la arquitectura tecnológica nunca es neutral, ya que cada decisión de diseño influye en la forma en que las sociedades se organizan, participan y distribuyen el poder.
A lo largo de su trayectoria, Audrey Tang ha colaborado con 28 países, entre ellos: Estados Unidos, Francia y Japón. Sin embargo, comentó que a pesar de sus diferencias culturales hay 3 aspectos comunes cuando se trata de mirar hacia un futuro digital.
"Todas las personas, sin importar su país de origen, quieren tomar acción, ser parte de la comunidad y dar y recibir cuidados.
"La IA puede ser una gran aliada para mostrar nuestras similitudes a otras culturas y comunidades. Nos ayuda a entender que en realidad no somos tan diferentes", compartió Audrey Tang.
Para la especialista en democracia digital, más allá de la creatividad, es la colaboración el factor que hace posible que las ideas se vuelvan tangibles.
Por ello, explicó que en Taiwán prohibieron el uso de pantallas pequeñas en las escuelas, pero fomentaron el uso de dispositivos más grandes, capaces de generar interacciones humanas entre las y los estudiantes.
"No se trata de limitar nuestro tiempo de interacción con la tecnología, se trata de compartir con más personas nuestro tiempo, aún mientras usamos tecnología", dijo Tang.
Resaltó que para alcanzar acuerdos comunes no es necesario presentar ideas perfectas, sino más bien, compartir el proceso para animar a las comunidades a participar y ayudar a construir soluciones.
"Las cosas perfectas solo provocan likes, pero las cosas imperfectas provocan movimiento. Las imperfecciones, los componentes humanos, son una invitación a crear", compartió.
Tang invitó especialmente a las y los estudiantes a involucrarse en la vida pública desde ahora, sin esperar a ocupar posiciones formales de liderazgo.
"No se trata solo de protestar, sino de acercar a la gente para encontrar alternativas que no sean perfectas, pero que sean lo suficientemente buenas para crear un mejor juego para todas y todos", añadió Audrey Tang.
A este proceso de ampliar el rango de posibilidades para las comunidades futuras lo denominó como una simbiosis generacional.
"Tus desiciones de hoy determinarán las opciones del mañana. Ser buenos ancestros es generar más posibilidades para las generaciones del futuro", concluyó Audrey Tang.
Para la experta, la respuesta a la pregunta '¿qué te negarías a automatizar?' definirá cómo se diseñarán los sistemas digitales del futuro y si estos servirán para fortalecer la democracia o para concentrar el poder.
De izquierda a derecha: Verónica Pedrero, directora general del Tec campus Estado de México; Audrey Tang, exministra digital de Taiwan; Paulina Campos, vicepresidenta de los campus del Tec en la Ciudad de México. Foto: AM Studios.Verónica Pedrero, directora general del Tec campus Estado de México, destacó que la visita de Tang refuerza el papel del Tec como espacio de diálogo entre la comunidad académica y líderes globales.
"En el contexto de nuestro 50 aniversario, la institución refrenda su compromiso con una formación que integra innovación tecnológica, responsabilidad social y participación cívica", señaló Pedrero.
Por su parte, Paulina Campos, vicepresidenta de los campus del Tec en la Ciudad de México, destacó el rol de las unversidades en un mundo en el que, dijo, la tecnología puede convertirse en aliada del bien común si se adopta con un enfoque ético.
"Abrir este debate es fundamental para los universitarios. Ellos serán la primera generación que vivirá en un entorno plenamente atravesado por la IA", concluyó.
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