03/05/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/06/2026 07:28
Estas imágenes pertenecen a la producción original de la campaña #MujeresUruguay.
Poco más de la mitad de las mujeres uruguayas participa en el mercado laboral. Y cuando lo hacen, ganan en promedio un 31% menos que los hombres por el mismo trabajo. Además, destinan cerca del 20% de su día a tareas de cuidado -más del doble que los hombres.
Solo el 16% de las empresas en Uruguay son propiedad mayoritaria de mujeres y apenas el 19% cuentan con mujeres en puestos gerenciales, según los datos más recientes de la Encuesta Empresarial del Banco Mundial en Uruguay, de 2024. En la región, los promedios alcanzan el 19% y el 22%, respectivamente.
No es solo una cuestión de equidad. Es una cuestión económica.
Se estima que la desigualdad de género podría estar costándole a Uruguay hasta un 13% del PBI per cápita. Tomando como referencia el PIB de 2024, esto equivaldría a unos USD 3.100 adicionales por persona si las mujeres participaran en el mercado laboral en la misma proporción que los hombres.
No se trata solamente de un tema uruguayo. Investigaciones internacionales sugieren que eliminar barreras a la participación femenina en el mercado laboral podría aumentar la producción entre 15% y 20% en muchos países. Para generar más y mejores empleos, integrar a las mujeres en los sectores donde se crea valor deja de ser una opción para convertirse en una decisión económica inteligente.
Por eso en Uruguay, el Grupo Banco Mundial acompaña iniciativas en sectores clave del crecimiento, incorporando medidas para reducir barreras y ampliar la participación de las mujeres en actividades productivas. Sigue leyendo para conocer algunos ejemplos.
Estas imágenes pertenecen a la producción original de la campaña #MujeresUruguay.
Compartir los cuidados no es solo una cuestión de corresponsabilidad familiar: también influye directamente en las trayectorias laborales de las mujeres y en su permanencia en el mercado de trabajo.
En Uruguay, desde 2013, la ley N° 19.161 permite que madres y padres reduzcan su jornada laboral a la mitad -manteniendo el salario completo- hasta que el bebé cumple seis meses. Sin embargo, en la práctica el uso del beneficio sigue siendo muy desigual: solo alrededor del 4% de los hombres hacen uso de la licencia, frente a una amplia mayoría de mujeres.
Para entender mejor estas dinámicas, el Banco Mundial apoyó una iniciativa junto al Banco de Previsión Social (BPS), ONU Mujeres y la Universidad de la República que aplicó herramientas de ciencias del comportamiento para identificar las barreras que enfrentan los padres al momento de usar este derecho.
Los resultados muestran que la forma en que se comunica la política pública puede marcar la diferencia. El envío de mensajes simples y claros aumentó el conocimiento de madres y padres sobre la licencia parental y sus condiciones de uso. Además, los mensajes que incluían el testimonio positivo de otros padres que habían utilizado el beneficio incrementaron la probabilidad de que los hombres manifestaran su intención de compartir la licencia.
La evidencia sugiere que pequeñas intervenciones en la forma de comunicar los derechos pueden ayudar a cambiar comportamientos y avanzar hacia una distribución más equitativa del cuidado.
En educación, el Banco Mundial integró el enfoque de género en las actividades apoyadas por el préstamo activo en el sector. En particular, el proyecto incorpora una intervención para analizar brechas de género en la elección de trayectorias STEM en la educación media superior. La iniciativa combina intervenciones orientadas a cuestionar estereotipos de género y ampliar la información disponible para las estudiantes para luego evaluar, a partir de registros administrativos, si estas acciones están asociadas a cambios en la proporción de mujeres que optan por áreas STEM.
El agro es uno de los grandes motores productivos de Uruguay. Pero no todas las personas que trabajan en el campo acceden a las mismas oportunidades para crecer.
Para muchas mujeres rurales, el principal obstáculo no es la falta de ideas ni de capacidad, sino el acceso al financiamiento. Sin garantías suficientes o historial crediticio, escalar un emprendimiento puede volverse cuesta arriba.
El Préstamo para Políticas de Desarrollo "Crecimiento Verde y Resiliente", aprobado en 2023, incorporó un mecanismo de garantía crediticia para facilitar el acceso a capital para productoras familiares y pequeñas empresas rurales lideradas por mujeres. A través del fondo FOGADER y acuerdos con instituciones de microfinanzas, la iniciativa busca ampliar el crédito en el sector agropecuario.
La meta: que más de 16.000 mujeres rurales puedan invertir, incorporar tecnología y fortalecer sus emprendimientos. Porque más financiamiento no es solo más crédito; es más productividad y más oportunidades.
La brecha no es solo financiera. También es digital. En el marco del proyecto agropecuario activo, más de 2.000 mujeres rurales accedieron a tablets y asistencia técnica en alfabetización digital, reduciendo barreras en el uso de sistemas de información y servicios vinculados a la producción. En un sector cada vez más apoyado en datos y tecnología, cerrar la brecha digital es también una forma de cerrar la brecha productiva.
La transición energética es uno de los motores de crecimiento del país. Pero también es un sector donde las mujeres siguen subrepresentadas, especialmente en áreas técnicas y de liderazgo.
La iniciativa "Mujeres en Energía", impulsada con el apoyo del Banco Mundial -a través de ESMAP (Programa de Asistencia para la Gestión del Sector Energético administrado por el Banco Mundial)- en articulación con el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y la Asociación Uruguaya de Mujeres en Energía (AUME), busca aumentar la participación femenina en áreas técnicas y de decisión.
En 2025 se lanzó Wenergy, un programa de mentoría que en su primera edición reunió a 50 participantes y 26 duplas de mentoreo, conectando a jóvenes profesionales con referentes del sector público, privado y académico. Los resultados muestran avances concretos: 87% de las participantes reportó haber fortalecido sus habilidades de liderazgo, 77% amplió sus redes profesionales y 61% señaló haber logrado superar barreras o sesgos de género en su desarrollo profesional
Más mujeres en energía no es solo una meta de equidad: es asegurar que la transición energética cuente con todo el talento disponible.
El transporte marítimo ha sido históricamente dominado por hombres. A nivel global, las mujeres representan apenas el 2% del empleo embarcado y alrededor del 30% de la fuerza laboral total del sector; en América Latina, su participación es inferior al 15%.
En Uruguay, el apoyo de IFC al nuevo e-ferry China Zorrilla incorpora también una dimensión laboral y de género. El proyecto acordó, entre otras medidas, el establecimiento de un mecanismo de quejas para los trabajadores que ofrecerá un canal confidencial donde podrán reportar cualquier inconveniente o situación problemática en el lugar de trabajo, incluyendo casos de violencia y acoso.
Modernizar infraestructura no es solo incorporar tecnología más limpia, sino también mejorar estándares sociales y medioambientales.
En el sistema financiero, IFC promueve financiamiento y asesoría con enfoque de género para ampliar el acceso de mujeres a capital y mercados.
El programa Banking on Women apoya a instituciones financieras en el desarrollo de líneas de crédito y productos específicos para empresas lideradas por mujeres, incluyendo bonos de género y capacitación en herramientas digitales. Además, lLa perspectiva de género también se integra en inversiones de IFC en el sector real, ampliando oportunidades en empresas y sectores donde hoy las mujeres están subrepresentadas.
Estos esfuerzos no sustituyen las políticas públicas de igualdad de género. Pero parten de una convicción económica básica: el empleo y la productividad no pueden crecer de manera sostenible si parte del talento enfrenta barreras estructurales.
Crear más empleo no es solo una cuestión de cantidad. Es también una cuestión de acceso.
Si el desafío de esta década es generar más y mejores empleos, la pregunta vuelve a ser la misma: ¿podemos darnos el lujo de dejar talento afuera?