UNHCR - Office of the United Nations High Commissioner for Refugees

02/13/2026 | Press release | Distributed by Public on 02/13/2026 12:16

Sembrando futuro a pesar de las dificultades: construyendo un mundo posible desde la comunidad en el norte de Ecuador

Cuando Yeriko habla de sí mismo y lo que le parece importante, no prioriza los títulos ni los cargos. Lo hace destacando el territorio, desde la calle, desde una vocación anclada a la organización comunitaria, la defensa del ambiente y la lucha por los derechos humanos. "Soy el eco de muchas voces que quieren ser escuchadas. Soy parte de una lucha colectiva por tener espacios más justos, más verdes, más seguros", menciona.

Cuando Yeriko habla de sí mismo y lo que le parece importante, no prioriza los títulos ni los cargos. Lo hace destacando el territorio, desde la calle, desde una vocación anclada a la organización comunitaria, la defensa del ambiente y la lucha por los derechos humanos. "Soy el eco de muchas voces que quieren ser escuchadas. Soy parte de una lucha colectiva por tener espacios más justos, más verdes, más seguros", menciona.

Esmeraldas, esa provincia al norte del Ecuador que comparte frontera con Colombia, es el lugar que lo formó. "Tiene matices entre grises y verdes", comenta el esmeraldeño de 25 años. Para él, su tierra es un territorio alegre y diverso, pero también uno golpeado por la violencia, la exclusión y el miedo. Esta tierra costera ha acogido históricamente a miles de personas refugiadas, especialmente de Colombia, pero en años recientes ha experimentado creciente violencia, el impacto de fenómenos climáticos extremos y necesidades cada vez más apremiantes. "Caminar por sus calles es aprender a convivir con el amor por la comunidad, la frustración por las injusticias y la necesidad urgente de hacer algo para cambiarlas", señala con convicción en la mirada.

Yeriko estudia ingeniería química, pero su lugar de aprendizaje constante ha sido la comunidad. Es activista ambiental en Jóvenes Protectores del Planeta, una iniciativa apoyada por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y su socio FEPP, el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio. "En mi comunidad encontré un propósito", cuenta. Desde muy joven entendió que organizarse no es una opción idealista, sino una herramienta para sobrevivir y cuidar la vida.

En Jóvenes Protectores del Planeta, con apoyo de ACNUR, trabaja formando a jóvenes, niñas y niños sobre medioambiente y sostenibilidad. "Nuestro enfoque principal es la formación de jóvenes en cuanto a generar conciencia sobre el cambio climático", explica. Con pocos recursos, pero mucha convicción, organizan mingas, promueven huertos urbanos y escolares, y gestionan parques ecológicos en los barrios de Esmeraldas sabiendo que son acciones pequeñas, pero transformadoras.

© ACNUR/Bill Vargas

Entre las diversas actividades que lidera, Yeriko trabaja con estudiantes para explicarles temas de derechos, cuidado del medio ambiente y protección.

© ACNUR/Bill Vargas
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Entre las diversas actividades que lidera, Yeriko trabaja con estudiantes para explicarles temas de derechos, cuidado del medio ambiente y protección.

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El origen de esta vocación es personal. Yeriko creció en la ruralidad, rodeado de plantas y animales. Pero la contaminación le dio su razón de lucha. Entender la relación entre contaminación y enfermedad lo llevó, junto a otros jóvenes, a exigir compensación ambiental y calidad de vida. No solo para hoy, sino para las generaciones que vienen. "Tenemos la refinería aquí, nos contaminan, y la gente no es consciente de eso", asegura.

Su otro frente de lucha es la defensa de los derechos de las personas LGBTIQ+ en Esmeraldas. Ahí acompañan, forman y fortalecen redes. "Negar que alguien es de la diversidad sexual es como negarle su nombre o su identidad. Más que aceptación, pedimos respeto", señala Yeriko, con la claridad de quien ha tenido que explicarse demasiadas veces.

Pero el liderazgo no lo buscó. Llegó porque otros lo vieron. Destacan de él que es "proactivo, que genera alianzas y que siempre trabaja de una manera desinteresada", cuenta con una sonrisa tímida.

En su día a día, Yeriko sale de casa temprano, participa en reuniones comunitarias, corre a la universidad, y vuelve a casa para seguir comunicando lo que hacen las organizaciones con las que colabora. Termina cerca de las once de la noche, cansado entre tareas y publicaciones. Sin romanticismos, sino parte del compromiso.

Ese compromiso se extiende a las personas desplazadas por la fuerza. "Personas colombianas siempre hemos tenido y es algo bastante normalizado, prácticamente son parte de Esmeraldas también", comenta. El "boom del estigma", como le llama Yeriko, lo presenció y recuerda con claridad con la llegada de personas venezolanas a Esmeraldas y el aumento de la xenofobia. "No son personas que decidieron salir, sino que la situación les obliga a moverse", dice. Desde entonces, ha tomado como convicción el confrontar comentarios discriminatorios, incluso dentro de su propia familia, y promueve información y empatía.

Ecuador es hogar de un número histórico de 80.800 personas reconocidas como refugiadas, y del quinto número más alto de personas refugiadas y migrantes de Venezuela. A pesar del gran potencial que tienen de contribuir a sus comunidades de acogida, a menudo la desinformación y los prejuicios limitan la capacidad de integrarse. En este contexto, personas como Yeriko desempeñan un rol fundamental. "Cuando uno está cansado y trabajando, uno no ve diferencias", indica Yeriko.

"Cuando se prioriza lo que realmente es importante, incluyendo la tierra, el esfuerzo compartido y el cuidado colectivo, se caen los estigmas y se salvan vidas", señaló Federico Agusti, Representante de ACNUR en Ecuador. "El esfuerzo diario de líderes y lideresas comunitarias hacen que construir un mundo posible, en el que personas desplazadas por la fuerza puedan encontrar estabilidad y soluciones, sea cada vez más realizable".

En un contexto marcado por el incremento de la violencia, Yeriko escucha a su comunidad, el miedo que sienten y el temor a la criminalización. Por eso, sueña con impulsar talleres de derechos humanos y acciones de protección. Porque saber es una forma de cuidarse.

"He aprendido a escuchar y entender que cualquier cosa que hagamos, por muy pequeña que parezca, puede generar un cambio en la vida de una persona", reflexiona.

Yeriko es un joven ecuatoriano comprometido con la defensa del planeta y todas las personas, independientemente de su nacionalidad.

© ACNUR/Bill Vargas

Por eso, cuando habla de lo que para él es importante, piensa en Un Mundo Posible en donde prevalezcan la solidaridad, el respeto y empatía. Valores simples, pero urgentes. "Mi comunidad me ha dado mucho, y hoy mi compromiso es devolver algo de eso. Trabajo para que todos tengamos un espacio donde nuestras voces sean escuchadas, donde podamos vivir en armonía con nuestro entorno y sin miedo", comenta, porque proteger, incluir y empoderar no es un discurso, es una práctica que debe ser cotidiana. Y en Esmeraldas, esa práctica también genera esperanza.

UNHCR - Office of the United Nations High Commissioner for Refugees published this content on February 13, 2026, and is solely responsible for the information contained herein. Distributed via Public Technologies (PUBT), unedited and unaltered, on February 13, 2026 at 18:16 UTC. If you believe the information included in the content is inaccurate or outdated and requires editing or removal, please contact us at [email protected]