09/09/2026 | News release | Archived content
9 septiembre, 2026La reconstrucción debe cimentarse en el diálogo social, no llevarse a cabo sin tener en cuenta a los trabajadores. Ese fue el mensaje de una reunión híbrida celebrada en Kiev el 3 de septiembre de 2026, como parte de un proyecto financiado por Union to Union. A los sindicalistas ucranianos presentes en la sala se unieron en línea ponentes de la OIT, el Instituto Sindical Europeo (ETUI), industriAll Europe, IG Metall e IF Metall.
La reunión se llevó a cabo en medio de un ataque nocturno contra un almacén farmacéutico y de repetidas alertas de ataques aéreos.
Catorce organizaciones afiliadas a IndustriALL se reunieron para dar forma a la reconstrucción de un país en el que se han destruido más de la mitad de la capacidad de generación de energía, un millón de hogares, 250.000 kilómetros de carreteras, 1200 hospitales y 3600 escuelas. Se estima que el costo de la reconstrucción será superior a los 600 mil millones de dólares, una cifra que triplica el PIB de Ucrania antes de la guerra.
"No deseamos nada más que el fin de la guerra y que pueda comenzar la reconstrucción. Sabemos lo difícil que es pensar en ese proceso cuando están luchando por sus propias vidas, las de sus afiliados y las de sus familias",
expresó el secretario general de IndustriALL, Atle Høie, al inaugurar la reunión de manera remota, ya que le resultó imposible viajar a Kiev y obtener la cobertura de seguro necesaria.
Verena Schmidt, de la OIT, abrió el evento con un análisis de las tendencias mundiales. Las instituciones formales de diálogo no siempre implican una influencia real, señaló. La afiliación sindical está disminuyendo a nivel mundial, mientras que la cobertura de la negociación colectiva se estima en un 33,4 %. Esta cifra corresponde a los países para los que se cuenta con datos.
Bruno Demaître, de industriAll Europe, describió el marco jurídico de la UE para el diálogo social, incluido el refuerzo de los derechos de los comités de empresa europeos en 2025. Simon Petersson, de IF Metall, presentó el modelo nórdico de Suecia, donde el 90 % de los trabajadores están cubiertos por convenios colectivos. Estos convenios se basan en la confianza, no en la legislación.
Magnus Berge, de la OIT, confirmó que Ucrania ha ratificado los convenios fundamentales de la OIT y enfatizó que los ataques contra la negociación colectiva fueron motivados por razones políticas y no por una falta de capacitación sindical. Torsten Müller, del ETUI, explicó la directiva de la UE sobre el salario mínimo. Esta directiva exige planes de acción en los países con una cobertura de negociación inferior al 80 %. Además, Claudia Sowa-Frank, de IG Metall, presentó el sistema alemán de codeterminación en los órganos de dirección, que surgió de la reconstrucción de la posguerra.
El Consejo Nacional Tripartito Económico y Social de Ucrania no se ha reunido desde 2017. Se está redactando un nuevo proyecto de código laboral sin la debida consulta a los sindicatos.
"Esperábamos que el Gobierno nos consultara antes de que se publicara este borrador. No lo hemos visto. Una vez más, esto demuestra que no existe un verdadero diálogo social en Ucrania", afirmó Mykhailo Volynets, del NPGU/KVPU, el Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania.
El patrón se repite. Los empleadores retienen información e ignoran los acuerdos firmados. En algunos sectores ya no queda ningún organismo patronal con el que negociar.
En los sectores de la minería y la metalurgia, los ataques rusos contra las principales plantas se han sumado a un nuevo impuesto de la UE al carbono en frontera y a las cuotas de importación de acero. Solo un puñado de empresas siguen operando cerca de su capacidad máxima, señaló Bogdan Overkovskyi, del PMGU.
En el primer semestre de 2026, seis trabajadores murieron y 36 resultaron heridos en el trabajo a causa de los bombardeos.
"Tenemos que reorganizar nuestra colaboración con los empleadores para crear condiciones más seguras durante los ataques con misiles y drones", afirmó Volodymyr Dmytryshyn, de Naftogazprofspilka.
Los atrasos salariales han superado los 80 millones de grivnas (UAH) (alrededor de 1,8 millones de dólares) en varias empresas, incluida la refinería de petróleo de Odesa. A menudo resulta imposible negociar nuevos convenios bajo la ley marcial, por lo que los sindicatos están prorrogando los ya existentes. Además, luchan para evitar que se tomen decisiones -como la quiebra del astillero de Mykolaiv- sin su participación.
"Los convenios colectivos cobran sentido cuando las empresas obtienen ganancias y pueden cumplirlos", señaló Mykola Mytsko, de la CTU, haciendo hincapié en la brecha entre lo que prometen los convenios en el papel y lo que las empresas en dificultades pueden pagar en la práctica.
"La participación de los sindicatos es sumamente importante, ya que realmente beneficia el desarrollo de nuestras empresas. Solo juntos podemos salvar la industria y los sindicatos", afirmó Valerii Matov, de ATOMPROFSPILKA.
"El diálogo social debe ser parte de la reconstrucción de Ucrania", afirmó Yarema Zhuhaievych, del TUAMBWU.
"Queremos ver a Ucrania después de la guerra no solo reconstruida económicamente, sino como un país donde los trabajadores tengan voz. Donde el sindicato sea un interlocutor en pie de igualdad en el diálogo social y la negociación colectiva sea un mecanismo eficaz para la protección de los derechos laborales", afirmó Oksana Potapko, del TUSWU.
Para el año 2027, las afiliadas desean que se restablezca el consejo tripartito nacional, junto con sus estructuras sectoriales equivalentes. Quieren que las reuniones sigan celebrándose de forma presencial cuando la seguridad lo permita y que se preste mayor atención al contenido práctico de los acuerdos sectoriales. Desean que la igualdad de género forme parte de la agenda de negociación, a medida que más mujeres se incorporan a la industria pesada, con el respaldo de iniciativas continuas de desarrollo de capacidades para los activistas sindicales. Además, piden una mayor comprensión de la diligencia debida en materia de derechos humanos, especialmente al tratar con empresas internacionales que operan en Ucrania.
"El diálogo social no es solo una herramienta para el mercado laboral. También es un componente importante de una gobernanza democrática y de calidad",
afirmó Kemal Özkan, secretario general adjunto de IndustriALL.