06/04/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/04/2026 03:08
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), junto con Euroconsumers -que representa a los consumidores de cinco asociaciones europeas- y Eurochild -una red europea de ONGs, instituciones académicas y defensores de los derechos de la infancia-, advierten de que la seguridad y los derechos de los niños en internet no se garantizan solo con prohibiciones o límites de edad más estrictos. La protección efectiva exige aplicar con rigor las normas existentes, rediseñar las plataformas digitales y situar el interés superior del menor en el centro de la economía digital.
Y es que la Unión Europea ya dispone de un marco legal sólido para proteger a los menores, como el Reglamento de Servicios Digitales, la Ley de Inteligencia Artificial, el Reglamento General de Protección de Datos y la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual. El problema no es la ausencia de normas, sino su aplicación insuficiente.
Sin una ejecución coherente y coordinada de los Estados, los riesgos para la seguridad, la privacidad y el bienestar de los niños persisten. Elevar los límites de edad, por sí solo, no resolverá los problemas actuales. La clave está en aplicar con rigor la normativa existente para ofrecer servicios adecuados a la edad, diseñados de forma respetuosa con los derechos de los menores, así como en garantizar mecanismos de control eficaces.
OCU Euroconsumers y Eurochild también subrayan la importancia de facilitar el acceso de especialistas e investigadores independientes a los datos de las plataformas digitales. Esta apertura permitiría un escrutinio científico riguroso, imprescindible para recuperar la confianza ciudadana y avanzar hacia políticas públicas basadas en evidencias, con pleno respeto a la legalidad y la protección de datos.
El principal problema sigue siendo los diseños digitales que priorizan la captación de la atención. El principio de "seguridad en el diseño" debe ser la opción legal por defecto en todos los servicios accesibles a menores, con configuraciones de privacidad estrictas, filtros de contenido adecuados y la desactivación de prácticas manipulativas como el desplazamiento infinito, la reproducción automática o las notificaciones algorítmicas dirigidas a niños.
Otra apuesta clave es empoderar a los menores. Las recomendaciones deben basarse en sus preferencias explícitas y no en algoritmos opacos que maximizan el tiempo de pantalla. Del mismo modo resulta imprescindible prohibir la publicidad comportamental dirigida a niños. Así como introducir la llamada "fricción positiva": los avisos antes de compartir contenidos o los límites a la redistribución, puede ayudar a los menores a gestionar mejor su tiempo y su comportamiento online. A ello se suma la necesidad de activar canales de denuncia y apoyo claros, accesibles y adaptados a la infancia, con respuestas rápidas y transparentes por parte de las plataformas.
En definitiva, OCU, Euroconsumers y Eurochild recuerdan que la verificación de edad debe entenderse como una herramienta más, nunca como una solución única. Debe ser proporcionada, respetuosa con la privacidad y no discriminatoria. Además, el entorno digital ha de adaptarse a las distintas etapas de desarrollo: los más pequeños requieren mayores salvaguardas, mientras que los adolescentes deben contar con más autonomía. Confiar en estos últimos es vital, ya que son los primeros interesados en mejorar la seguridad online según una reciente encuesta publicada por OCU.
Esta información ha sido elaborada por un equipo de abogados, economistas, estadísticos, ingenieros, profesionales de la salud y la alimentación, editores y diseñadores de OCU que, en colaboración con otras organizaciones europeas de consumidores y una red de laboratorios independientes, analizan desde 1975 los principales productos y servicios de consumo. Su trabajo se sustenta en los principios de ahorro, calidad, sostenibilidad y transparencia, pero sobre todo en la independencia que le proporcionan sus 180.000 socios activos.
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