05/18/2026 | Press release | Distributed by Public on 05/18/2026 01:49
El informe constata un aumento de los riesgos para el empleo, los ingresos y las condiciones de trabajo en todo el mundo, con efectos desiguales entre regiones y una presión creciente sobre los trabajadores migrantes y las economías dependientes de las remesas.
18 de mayo de 2026
Employment and Social Trends: May 2026 Update
Growing labour market risks of the Middle East crisis
GINEBRA (OIT Noticias) - La crisis en Oriente Medio está afectando cada vez más al empleo, las condiciones de trabajo y los ingresos más allá de la región. El aumento de los costos de la energía, la interrupción de las rutas de transporte, las tensiones en las cadenas de suministro, la debilidad del turismo y las restricciones a la migración están ejerciendo presión sobre las economías y los mercados de trabajo, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Se prevé que el conflicto afecte a los mercados de trabajo durante algún tiempo, y la magnitud y duración de sus efectos dependerán de la evolución de la situación. Si bien las consecuencias plenas tardarán en materializarse, la OIT advierte de que la perturbación ya se está transmitiendo a través de múltiples canales, con presiones que se intensificarán gradualmente en una economía mundial aún marcada por un crecimiento débil y déficits de trabajo decente.
En un escenario ilustrativo en el que los precios del petróleo aumentan alrededor de un 50 por ciento por encima de su promedio de principios de 2026, se prevé que las horas de trabajo a nivel mundial disminuyan un 0,5 por ciento en 2026 y un 1,1 por ciento en 2027. Esto equivale a 14 millones y 38 millones de empleos a tiempo completo, respectivamente, mientras que los ingresos laborales reales disminuirían un 1,1 por ciento y un 3 por ciento (1,1 billones y 3 billones de dólares de los Estados Unidos), respectivamente. El desempleo mundial aumentaría de forma más gradual, con incrementos de 0,1 puntos porcentuales en 2026 y 0,5 puntos porcentuales en 2027.
Los efectos serán muy desiguales entre regiones, sectores y trabajadores, y se ha identificado a los Estados Árabes y a Asia y el Pacífico como las regiones más expuestas debido a su integración con los flujos energéticos del Golfo, las rutas comerciales, las cadenas de suministro y la migración laboral.
"Más allá de su costo humano, la crisis en Oriente Medio no es una perturbación de corta duración. Es un choque de evolución lenta y potencialmente duradera que transformará gradualmente los mercados de trabajo", señaló Sangheon Lee, Economista Jefe de la OIT y autor del informe Actualización de mayo de 2026 sobre las tendencias sociales y del empleo: Aumento de los riesgos para los mercados de trabajo debido a la crisis en Oriente Medio.
"El mundo del trabajo es uno de los principales canales a través de los cuales las perturbaciones mundiales se convierten en impactos humanos. Lo que comienza como un choque externo termina llegando a los trabajadores y a las empresas, y puede dejar cicatrices más profundas al debilitar las condiciones que hacen que el trabajo sea decente, seguro y protegido."
Los Estados Árabes son los más directamente expuestos debido a las perturbaciones relacionadas con el conflicto, los daños a la actividad económica, el desplazamiento de población, los choques energéticos y comerciales, y la presión sobre los trabajadores migrantes y los refugiados. Las horas de trabajo totales podrían disminuir un 1,3 por ciento en un escenario de desescalada rápida, alcanzar el 3,7 por ciento en un escenario de crisis prolongada y el 10,2 por ciento en un escenario de grave escalada.
Esta disminución es más del doble de la registrada durante la pandemia de COVID-19 en 2020. Alrededor del 40 por ciento del empleo en la región se concentra en sectores de alta exposición como la construcción, la manufactura, el transporte, el comercio y la hostelería. Se prevé que los trabajadores migrantes soporten una parte desproporcionada del ajuste del mercado de trabajo.
En Asia y el Pacífico, la dependencia de la energía importada y de la migración laboral vinculada al Golfo está generando efectos de contagio visibles en varias economías clave. En el conjunto de la región, se prevé que las horas de trabajo disminuyan un 0,7 por ciento en 2026 y un 1,5 por ciento en 2027, mientras que los ingresos laborales reales podrían caer un 1,5 por ciento y un 4,3 por ciento, respectivamente. Alrededor del 22 por ciento de los trabajadores de la región se encuentran en sectores de alta exposición, incluidos la agricultura, el transporte, la manufactura y la construcción, mientras que las economías dependientes del turismo están bajo una presión creciente.
El efecto de contagio está ejerciendo presión sobre la migración y las remesas, señala el informe.
Desde el inicio de la crisis, las contrataciones laborales hacia los países del Consejo de Cooperación del Golfo han disminuido considerablemente en varias economías de origen, mientras que las repatriaciones están aumentando. Esto refleja interrupciones de vuelos, preocupaciones de seguridad y una menor demanda de mano de obra en la construcción, la hostelería y el transporte.
Los flujos de remesas, una fuente clave de ingresos para muchos hogares y comunidades en Asia meridional y Asia sudoriental, comienzan a debilitarse, con señales tempranas de contracción en algunos países.
"Si la crisis interrumpe tanto las contrataciones como los flujos de remesas, los efectos podrían extenderse al consumo, la pobreza y el empleo local en los países de origen", señala el informe.
Las respuestas de política se han desplegado en distintos países, pero siguen siendo desiguales, fragmentadas y a menudo limitadas por un espacio fiscal reducido. Las medidas se han centrado principalmente en la estabilización a corto plazo, incluidas subvenciones a la energía, transferencias monetarias, apoyo a las empresas y medidas administrativas para los trabajadores migrantes. Las lagunas de política son más pronunciadas en contextos frágiles y afectados por conflictos.
El informe subraya la necesidad de un mayor enfoque en el empleo y los ingresos para evitar que una perturbación energética temporal se convierta en un retroceso más prolongado para el trabajo decente. Ello incluye garantizar que las medidas lleguen a los trabajadores y las empresas más afectadas, en particular los trabajadores en la economía informal, los trabajadores migrantes, los refugiados y las pequeñas empresas, al tiempo que se equilibra la estabilidad macroeconómica con la protección del empleo.
La OIT insta a respuestas a las crisis centradas en el empleo, basadas en el diálogo social y alineadas con las normas internacionales del trabajo, para proteger el empleo, los ingresos y las condiciones de trabajo a medida que evoluciona la crisis.
La OIT seguirá supervisando los efectos de la crisis en los mercados de trabajo a medida que se disponga de nuevos datos y evolucionen los canales de transmisión.